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Chema Díez
Blog de Chema Díez. Tribuna de Salamanca

Quien tiene un pueblo tiene un tesoro (Aldearrodrigo lo es)

La provincia de Salamanca, quizá como otras tantas en España, se va quedando cada vez más vacía y algunos pueblos están en serio peligro de quedar desiertos de gente porque subsisten con cuatro o cinco vecinos que ya han superado con creces la media de esperanza de vida española.
No se trata de una broma ni de algo que puede tomarse a la ligera porque la situación es más preocupante de lo que parece; por desgracia, y duro que parezca, la gran mayoría de los pueblos de la provincia (menos de 250 habitantes) no ofrece nada para vivir allí de continuo, y se han convertido en un ‘pasa veranos-vacaciones’, eso en el mejor de los casos. Y no por su culpa.

Es un pena, una auténtica lástima que solo los más arraigados a estas localidades permanezcan allí, los que se han labrado una vida en el campo y tienen su explotación que les permite gozar del cierto bienestar de vida que no poseen en la ciudad. Pero agricultores y ganaderos también están en peligro de extinción porque si nadie quiere labrarse una vida en el campo, cada vez menos gente apostará por vivir en un pueblo de Salamanca.

Son muchos los municipios de menos de 250 habitantes que están casi muertos y solo el empeño de sus gentes hace que no terminen de morir del todo y aguanten el nuevo tirón de una crisis que intenta llevarse todo por delante, pero no puede con la tradición, la historia de cada una de las localidades. No sé si es labor del Gobierno, de la Junta o de la Diputación (que se preocupa bien poquito de los pueblos pequeños), pero faltan medidas para paliar el retraso de muchas localidades que demasiado hacen con generar actividad cada día.

Para muestra, un botón. Aldearrodrigo, mi pueblo, (mi madre es de allí), donde he veraneado, pasado vacaciones y mil aventuras desde bien ‘pequeñín’ y sigo manteniendo que quien no tiene un pueblo se pierde muchas cosas de la infancia. La primera vez, el primer cigarro, la primera copa, el primer gol, la primera pelea, los primeros y mejores amigos… y otras tantas otras muchas cosas que hacen de esta localidad algo especial. Sé que no soy objetivo, ni tampoco quiero.

Lucha por la supervivencia
Como Aldearrodrigo (165 habitantes), situado en la comarca de Ledesma, a 24 kilómetros de la capital, hay muchos en la provincia, pero con gente como los que allí habitan cada día y reniegan de la ciudad para vivir, es la única manera de salir adelante, y tienen su mérito. Raúl, que sigue la tradición y la labor que ejercía su padre Joaquín, Asunción, Celedonio o Amalio o Adelio (un veterano de guerra) y otros tantos que dan vida a este pueblo, a los que no olvido.

También lo hace la gente joven: Abel, Pablo, Raquel, Alicia o Lorena o los que acuden a menudo, Marta, Laura, Rober, 'el abuelo' y los que lo hacemos cada vez que podemos. También los que desde siempre lo hicieron hasta el final (Vicente y Manuela) en esa casa de la rinconada que es mucho menos sin vosotros.

No solo se trata de hacer un alegato en favor de Aldearrodrigo, si no de que alguien se dé cuenta de que perdiendo la vida en los pueblos se pierde algo más que cuatro casas y dos fincas; se pierden ilusiones, alegrías, personas, sonrisas, recuerdos, historias… demasiado bonito para dejarlo escapar, ¿no?

Y es que quien tiene un pueblo, tiene un tesoro…

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