Silueta felix fuente original

Ilusionados por la política

Félix de la Fuente

El voto, ¿es un cheque en blanco?

Cheque detail

El número de personas adictas a un partido político es infinito. Estas, pase lo que pase, lo han votado y lo van a seguir votando toda la vida, como si se tratara de un equipo de futbol. “Viva er Beti manque pierda”. 

Pero hay otros muchos que nos los pensamos muy mucho antes de decidir nuestro voto y que ahora lo tenemos muy difícil  en el momento de votar, y más aún después de la experiencia de las últimas elecciones. Lo más fácil sería decir  “yo ya he votado, arregláoslas vosotros, la culpa es vuestra” –y no estoy hablando de los que habitualmente ya no van a votar porque no creen en ningún partido-. ¿Qué garantía tenemos de que ahora sí se van a entender los partidos políticos, si hasta ahora no han asegurado que estén dispuestos a hacerlo? ¿Nos han dicho algo nuevo que nos hayan dicho ya hace cinco meses? ¿Han cambiado de actitud?

 

Los que realmente queremos votar y no somos del Betis, estamos obligados a hacer lo que en nuestra vida ordinaria solamente haríamos en circunstancias muy excepcionales: dar un cheque en blanco. Todos los partidos dicen que en estas elecciones no volverá a pasar, que ahora así que va en serio, como si las anteriores elecciones hubieran sido un juego, pero ningún partido dice que esté dispuesto a dialogar realmente, porque poner condiciones para dialogar eso no  es dialogar. O sea, que tenemos que votar a un partido que ni siquiera sabemos que esté dispuesto a dialogar. Votaremos a un partido pensando que va a formar gobierno con X y luego resulta que formará gobierno con Z. A esto se llama oscurantismo en grado mayúsculo.  Esto es tomarnos a los votantes por el pito del sereno.

 

Cheque en blanco les daremos a los partidos en estas elecciones, si es que finalmente nos decidimos a ir a votar, pero cheque en blanco se lo vienen tomando ellos en todas las elecciones anteriores, porque ni siquiera se toman la molestia de darnos una explicación de todas las promesas incumplidas que alegremente hacen en sus programas o durante las campañas electorales. No, no es suficiente con que podamos castigarlos con nuestro voto en las siguientes elecciones en caso de incumplimiento.  Se precisa un tribunal político independiente que pudiera tomar medidas políticas tanto contra el partido del gobierno como contra los partidos de la oposición  en caso de que no defiendan  las ideas de sus programas. El incumplimiento del contrato que los partidos políticos han firmado con sus votantes  debería tener unas consecuencias serias, como ocurre en el campo civil. Estamos ante uno de los muchos privilegios que se han arrogado los políticos.

 

Félix de la Fuente Pascual, Presidente de CILUS – Ciudadanos Libres Unidos

 

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: