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Héroes Autónomos

César Valladares Pérez

Refo: cine independiente en el corazón de Salamanca

¿Se puede hacer cine en Salamanca? Aunque a muchos les sorprenda, la respuesta es SÍ. Hoy hablamos con Miguel Ángel Refoyo, alias Refo, una figura del cortometraje salmantino que coloca nuestra ciudad como un nido cultural, no sólo por su pasado, si no por su presente. Nos contará el complicado y tortuoso camino que recorre la película, desde el rodaje a la sala de proyección.

 

 

Refo es licenciado en Ciencias de la Información, ha trabajado de crítico de cine en varios medios de comunicación, como editor de contenidos web, en el mundo publicitario, como guionista para radio, cómic y televisión.

 

Ha dirigido varios cortometrajes, los más destacados son El Límite y 3665, que pudimos ver el día que ocupó cartelera en Cines Van Dyck, en un estreno con la sala hasta la bandera. También se encarga de un importante blog que abarca el enorme espectro de la cultura popular desde su particular punto de vista , y la página web http://www.refoyo.com/ que mantiene en activo con la puntualidad de un reloj suizo. Nos entrevistamos con él, no tanto para hablar del mundo del séptimo arte en sí, si no para que nos muestre cómo intenta salir a flote un director y guionista en España.

 

 

- En tu descripción de Twitter se puede leer “Antes quería hacer cine, ahora... sobrevivir”, ¿se puede vivir del cortometraje?

 

No. Si del cine ya es muy difícil, imagínate del corto. Hay algunos afortunados que recuperan la inversión inicial, pero son muy pocos.

 

- ¿Cómo hiciste tu primer corto?

 

Fue hace mucho tiempo, en 1997. Nace con la necesidad de contar algo a nivel muy "amateur". Lo hicimos con una handycam, con total libertad y entre amigos. Desde pequeño he querido contar historias, así que resultó bastante natural.

 

- Cuando ya tienes un guión claro y el proyecto parece viable, llega el momento de la financiación. ¿Cuál es el camino a seguir?

 

La más popular es la subvención, pero la más difícil y la que más te limita. Si no te la conceden no debe de ser un impedimento. Puede ser el crowfounding o directamente amigos que capitalicen el proyecto. También con una serie de patrocinios que te proporcionen el catering y otra serie de asuntos, se puede abaratar el coste. La recuperación es difícil, el objetivo principal es llegar a la gente.

 

 

- Hace poco saltaba la noticia del recorte legal de recaudación mediante crowfounding ¿crees que el cine -como arte caro que es- puede ser perjudicado en la restricción de esa vía de financiación alternativa?

 

Evidentemente. Es un movimiento injusto por parte de los poderosos. Aunque yo creo que es una herramienta que, pese a ser muy hija de nuestro tiempo, terminará quemándose. Los que tenemos muy poco no podemos financiar nada. Está muy bien como ayuda, como complemento... También hay que saber que tiene más posibilidades de éxito alguien conocido. No es lo mismo que haga yo un crownfounding a que lo haga Mario Casas.

 

- ¿Te planteas la película que quieres hacer o la que puedes hacer?

 

He pasado por varias fases. Muchas veces he querido contar historias que no he podido hacer, proyectos que se han “caído” por ser historias que requerían más inversión. Ahora me centro en relatos que están al alcance de mi mano, que pueda controlar.

 

- ¿Crees que el consumidor es consciente de todo el trabajo que conlleva ofrecer una obra de calidad? ¿O la cultura del “todo gratis” ha causado también un impacto negativo en el público?

 

En España estamos muy maleducados. Habría que establecer un límite, la gente tiene que ser consciente de que en una película trabaja un montón de gente. El receptor se ha mal acostumbrado, pero el emisor tampoco ha sabido adaptarse a lo que hay. Debería de haber un término medio.

 

 

- ¿Está más vivo el corto que el cine?

 

Es muy difícil vivir de ello, pero la democratización del cine es real, a tecnología es más asequible, accesible y avanzada, y son factores que hay que aprovechar. Al fin y al cabo, veamos el lado positivo de la crisis en el descenso de los precios de alquiler, y no nos hundamos en el pesimismo. La línea que separa el corto del largo también es muy fina, hay gente que ya está pensando en recolectar un poco más de los veinte mil euros que quieren para un corto y lanzarse a hacer un largo directamente.

 

- Los aficionados al cine de Salamanca tenemos un pequeño vacío, porque todavía no hay un festival importante aquí.

 

Los festivales y concursos son muy necesarios, son los que te dan a conocer y te hacen llegar a otros públicos. Una vez que terminas el circuito, pasas a ser tu propio distribuidor a través de internet. Yo a los que he ido me han tratado bien, aunque hay excepciones negativas cuando se montan sólo de cara a la galería.

 

- ¿Qué ha cambiado en tu método de trabajo desde aquel corto del noventa y siete hasta hoy?

 

No cambia tanto. Cambia la seriedad. 3665, el último, ha tenido todo mi tiempo y dedicación, me he metido en departamentos que antes nunca había tocado. El director es como un padre de familia, tiene que tomar decisiones complicadas cuando hay confusión, ahí sí cuenta la experiencia.  

 

 

- También administras desde hace diez años varios blogs de temas como cine, actualidad... ¿Crees que el blogger es el periodista del siglo XXI?

 

En sus comienzos era un arma para periodistas, mucho más potente que ahora, porque el concepto de blogger se ha banalizado mucho. También ha aparecido facebook, twitter... La comunicación 2.0 sí es el periodismo del futuro, que ha trastornado el mundo de la comunicación, para bien y para mal. Creo románticamente en la prensa escrita, pero todos ya tienen sus plataformas digitales, sus cuentas sociales, etc. Aun así suele ser más importante un testigo que graba un hecho con su móvil que el periodista que todavía no ha llegado. El mundo ha cambiado radicalmente.

 

Desde las líneas de Héroes Autónomos queremos reivindicar también la importancia de la cultura local. Muchas veces se abarrotan las salas de conciertos y los museos únicamente ante la llegada del talento foráneo, desluciendo a todas las personas que, como Refo, dejan parte de su vida y salud a cambio únicamente de llevar una pieza de emoción a nuestros sentidos. Pese a todo, el número de creadores sube. Mucho nos tememos que aquella frase manida y un poco fácil contiene algo de verdad: en épocas de crisis el ingenio se agudiza.  

 

-Su rincón en IMDB

 

-Muy recomendable seguirlo en Twitter

 

-Crítica de su última obra

 

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