Caraza original

Héroes Autónomos

César Valladares Pérez

Cajón Desastre, un mar de libros.

"Tenemos más de cincuenta mil libros"

¿Recuerdan ustedes a Karl Konread Koreander? ¿No? Era el complicado nombre que tenía el librero al que Bastian robó La Historia Interminable. Apasionado por los libros, con su vida entre montañas de páginas y relatos, vive también nuestro héroe de hoy. José es el capitán Ahab de Cajón Desastre desde hace quince años, una librería de viejo veterana, situada en Ponferrada, pero que hemos visto pasar por la plaza mayor de Salamanca en muchas ocasiones. Y con una de las webs más organizadas de internet, en la que la experiencia de rebuscar es equiparable a hacerlo físicamente.

 

 

La pasión por el libro es algo que ha de rebosar en una tienda de viejo. Alejados del mundanal ruido que emiten editoriales, modas, novedades y publicidad, sobreviven conociendo a sus clientes y a su sector, como una hermandad secreta que, pese a crisis y piratería, cada día cuenta con más adeptos. Cajón Desastre "gira" por toda feria que se precie, sobretodo en Castilla y León. De hecho les hemos pillado preparando los macutos para irse a la Semana Negra de Gijón. Así que hoy más que nunca, es un artículo que interesa a todos, porque se encontrarán su puesto tarde o temprano. Y si no, pueden ser de los muchos que compran online

 

- ¿Desde el principio se plantearon tener una librería de viejo?

Sí, dedicada al libro y al coleccionismo de billetes, monedas, publicidad antigua, cartelería, sellos... Mi hermano y yo éramos aficionados, y lo que empezó como hobby, terminó siendo nuestra profesión.

 

 

-¿Es necesario ser un buen lector-coleccionista para poder llevar bien su negocio?

Cuanto más conocimiento tengas de autores, colecciones, literatura y otra serie de libros, mejor. Porque, aunque es muy difícil aconsejar, siempre puedes orientar a un cliente indeciso. 

 

-¿El cliente qué suele buscar?

Lo que más buscan son rarezas. Libros de ocasión también, pero sobretodo un libro que lleva buscando hace tiempo y lo encuentra aquí, bien físicamente o a través de internet.

 

-La cantidad de libros que le rodea es monstruosa. ¿Tiene una idea del número aproximado?

Tenemos unos cincuenta mil libros. No todos están aquí, también tenemos un almacén. Pero libro que entra, libro que fichamos. Así es más fácil de catalogar.

 

 

-Impresionante. ¿Y cómo los adquieren?

Compramos a particulares que quieren vender, y a distribuidores que trabajan libros descatalogados, de ocasión, saldos... Libros que no triunfaron en su día, y pasan también a estos vendedores. Pero sobretodo a particulares. 

 

-Antes mencionábamos internet. Somos un blog, nuestros lectores seguro que visitarán su web y se sorprenderán de lo bien clasificado que está todo.

Nos piden libros desde todo el mundo. Al tener tantas referencias de títulos, suelen encontrar siempre algo. Enviamos mucho por aquí, en España, pero también Francia, Portugal, Inglaterra, Alemania...

 

-Frente a la librería convencional, ¿qué ofrece la librería de viejo?

La librería convencional vende la novedad. Aquí vienes a encontrar un tesoro. Siempre encuentras algo que te gusta, por el precio o porque llevabas tiempo tras él. Y como hay a mucha gente que el libro electrónico todavía no le convence, sobrevivimos bien.

 

 

-¿Algún libro peculiar tras tantos años?

Como Berciano pues recuerdo algún Señor de Bembibre antiguo y bonito. Pero de arte y de historia hemos tenido joyas. 

 

-¿Alguno que estén vendiendo constantemente?

El libro que nunca se deja de vender es El Principito. En francés, inglés, castellano, gallego... Lo que más se vende hoy por hoy son libros de matemáticas y técnicos. La novela está de capa caída. 

 

-Veo más que libros en sus estantes...

Sí, claro. Cartelería de cine, tanto algún original como reproducciones, latas de promoción, revistas antíguas... El cómic tiene mucho público, tenemos Jabatos y Capitán Trueno, pero lo que más aceptación tiene es lo moderno y descatalogado.

 

 

-Muchas gracias por su tiempo.

Nos veremos pronto, aquí o en las ferias. 

 

Hay que destacar que es una empresa absolutamente familiar, de dos hermanos y una de las mujeres, lo que la hace más especial. Para mi todos los negocios merecen respeto, para mi cada entrevista es un placer. Pero admito que, no se si por el olor a tinta vieja o la pasión que se desliza por las húmedas paredes, me conmovió especialmente conocer sus entresijos. Les he dejado fotos privilegiadas del almacén, que es como entrar al corazón de un gigante, y me quedo con la sensación indescriptible que sentí al penetrar en ese trocito de Alejandría.

 

 

No podré olvidar la conversación "off the record" con Jose, que presumía orgulloso de tantos miles de libros. Que nunca pierda ese orgullo, porque es una suerte tener una profesión tan hermosa, sin contar el privilegio de dedicarse a lo que en un principio fue afición. Bastó preguntarle si tenía algún libro sobre la costumbre de fumar en pipa -uno también tiene sus afanes coleccionistas- para que desapareciera en una cortina de humo, y volviera con un libro en la mano. "Te lo regalo", me dijo. Y entre sus manos, ahora en las mías ya, se encontraba el Prontuario de Pipología, de Bonet. Un auténtico mito en foros de aficionados.

 

Lo más entrañable fue ver la nobleza de buen librero con la que me lo regaló, sabiendo el significado que tiene. Ahora lo contemplo mientras escribo estas líneas, y me siento un poco Bastian.

 

Aunque yo no lo haya robado.

 

Aunque en su portada no esté el Áuryn.

 

 

No dejen de visitar su webhttp://www.libreriacajondesastre.com/

 

Las fotos 3 y 6 del cuerpo de texto corresponden al almacén. Gracias a José por dejarnos compartirlo con los lectores.

 

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