Monaguillo original

Gazpacho y Cilicio

David Monaguillo
Blog de David Monaguillo. Autor de Pecados del Monaguillo.

Usa y abusa...

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Hoy arranco el post sentado en la mesa del escritorio a lo D. Juan Carlos en Nochebuena, para de esa manera un poco mas campechana - últimamente no me aguantáis nada-, analizar una serie de prácticas y platos que me llamaron la atención el pasado año y cuyo uso – mejor dicho abuso-, mala praxis y, sobre todo, el alto riesgo de que durante este 2013 no solo se sigan repitiendo, sino que se extiendan, me han llevado a denunciarlos públicamente.

Top 5:  Perú cotiza al alza.

Somos un país muy abierto a la hora nacionalizar las costumbres y modas que nos llegan de fuera. Ya en su momento todos nos sorprendimos viendo a algún amigo con un gorro de humahuaqueño y aguantamos estoicamente la risa, tirándole de la borla. Pero desde esas latitudes por fin nos llega algo a lo que sacarle partido gastronómicamente, algo que, en cierto modo, no difiere mucho de alguna de nuestras preparaciones mas “cañises”, como los boquerones en vinagre, pero que debido a su frescura y colorido, ha entrado directo a la carta de muchos restaurantes .

 

El problema es que algunos han visto filón en el ceviche y lo han colado en sus menús de una manera un tanto zafia, sin darse cuenta de que esta elaboración va más allá de cortar un pescado y achicharrarlo con un ácido, hasta el punto de dejar al comensal con la cara de El Fary. Pescados de dudosa frescura, mal cortados y sumergidos en lima desde la mañana, dan lugar a texturas, colores y sabores cercanos a la ahogadilla en una piscina de vinagre. Si me van a servir eso, prefiero comerme una banderilla, que al menos el pepinillo estará – o debería estar, porque de lo contrario es la cosa mas asquerosa del mundo - crujiente.

 

Top 4:  Recorta, pinta y colorea.

Los cocineros se han dado cuenta de que se puede picar cualquier alimento en cubos más o menos grandes – aunque encontremos toda la gama de poliedros - , mezclarlo con aderezos y tropezones potentes - de forma que anulen por completo el sabor original -  y cobrar por ello. Digamos que es una evolución de esa costumbre de marinar las carnes y pescados antes de cocinarlos, para tapar defectos de frescura. Lo que era una preparación “supergolosa” para los amantes de lo crudo, se convierte a veces en una chapuza solo comparable a los ambientadores de baño, que lo único que consiguen es que, además de a truño, huela a colonia barata.

 

Top 2 : El potito con tropezones.

Está demostrado que la comida italiana es un gran recurso comercialmente; y si no te ves con capacidad para hacer un buen arroz seco, lo mejor es que tires la toalla y optes por hacerlo cremoso. Pero una ojeada a internet y un par de visitas a restaurantes son suficientes para darnos cuenta de  que a cualquier cosa se le puede llamar risotto. Un arroz  encharcado como las Tablas de Daimiel de los buenos tiempos puede serlo perfectamente, al igual que una pasta donde podrían perderse aviones sin dejar rastro, tipo el triangulo de las Bermudas. Y como el resultado final normalmente tendrá aspecto de papilla, nadie se va a enterar de que al grano lo ha pisado Atila. Un despropósito digno de venderse en farmacias con una sonda de regalo.

 

Top 2 : Vuelta a los orígenes.

La crisis ha hecho que mucha gente se replantee sus gastrocreencias y que a veces opte por volver cual hijo pródigo, a los brazos de la cocina de siempre, porque además de rica y cómplice, en principio debería ser más asumible económicamente. Pero es entonces cuando te encuentras con locales cuyas croquetas clónicas se parecen sospechosamente a las del negocio de al lado y a las de otros tantos un poco más alejados, aunque todos aseguran que son de “su abuela” ( imagino que serán familia gitana), o cuando a alguien le da por abrir dos latas de atún, una de tomate frito y un envase de hojaldre congelado y tiene el valor de llamarlo empanada casera.

 

De rabiosa actualidad está el caso de las empresas de caldos envasados, que empiezan a darse cuenta – después de muchos años- de que sus aguas sucias e infernales con sabor a medicamento, no son dignas de ninguna mesa de este país y lanzan sus proclamas, anunciando con júbilo la llegada de la “nueva receta”.

 

Top 1 : El confitado.

Este tema podríamos abordarlo de diversas formas, pero quizá la más llamativa sea esa competición que tienen algunos cocineros, por ver quién mea más lejos y quién confita su cochinillo durante más tiempo y a menos temperatura, rozando en ocasiones lo sanitariamente recomendable. Unas trifulcas terriblemente ridículas, que a veces terminan con decimales y que en el caso de no ponerle freno, llegará el momento en el que nos encontremos en la carta, un lechazo a 63, Pi - √ (4-2) – (4-3). Tronchante.

 

Amén.

Twitter: @DavidMonaguillo

email: pecadosmonaguillo@gmail.com

Comentarios

butifarronegre 18/01/2013 12:28 #2
Por cuestiones varias hace tiempo que no voy a restaurantes, pero por lo que escribes me alegro. A mas que por las cartas que veo en tweeter casi todos hacen lo mismo risottos, arroces cremosos, cocinar a baja temperatura i ceviches. Que coño que vivan los boquerones en vinagre.
Sopa Boba 18/01/2013 12:08 #1
Líbranos, señor.

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