Monaguillo original

Gazpacho y Cilicio

David Monaguillo
Blog de David Monaguillo. Autor de Pecados del Monaguillo.

Sonrisas y lágrimas.

Masterchef detail

El gremio gastronómico llevaba mucho tiempo esperando la emisión de la secuela española de Masterchef; hordas de cocinillas se las prometían muy felices, creyendo que los miércoles tendrían un motivo para escarrancharse en el sofá y disfrutar aprendiendo de los mejores, con un programa de calidad que por fin podría verse en una cadena pública. Una especie de That´s English de la coquinaria, que vendría a reivindicar el papel de los amateurs en el panorama morrifinesco nacional y que, por aquellas cosas de buscar el espectáculo y de la obsesión por los formatos que arrasan en este país, ha terminado convirtiéndose en un 'gastroOperación Triunfo'.

Como veis, he esperado a la segunda gala – tampoco más, porque quizá no llegue a la quinta -, para recabar toda la información necesaria, cimentar mi opinión y poder gritar a los cuatro vientos que me parece un programa magnífico, excelso, sublime; una obra maestra del entretenimiento, una cumbre televisiva que marcará el devenir de la televisión que está por llegar en lo que a programas de humor se refiere.

 

La productora, además de ganarse rápidamente fama por orquestar un pucherazo de proporciones bíblicas, ha sido capaz de fusionar la parte emocional y la complejidad de las tramas de un culebrón venezolano con la caspa y el momento cañí de Benny Hill, y aderezarlo todo con una serie de personajes que ponen de manifiesto que mucha gente, por el mero hecho de que en casa les den palmas con las orejas porque están acostumbrados a sus platos, piensa que lleva dentro un estrella michelín cuando en realidad no es nadie sin un trozo de bacon, una cuña de queso, un paquete de hojaldre o un kilo de arroz.

 

Resulta bochornoso ver como el eliminado del miércoles tuvo el valor de decir sin ningún pudor: “Ahora puede que me replantee la idea de empezar una carrera como chef de alta cocina”, cuando no fue capaz de hacer una simple tarta de queso. Igual de aberrante me parece presentarse a un concurso de este tipo y tener el valor de admitir que es la primera tarta que hacen en su vida, ponerse cachondo con una bandeja con vegetales frescos como si no los hubiesen visto nunca, usar los cuerpos de las gambas rojas y tirar las cabezas, remover con antebrazos de pajillero un risotto para 150 personas, quitarle las espinas a una lubina como si se estuviesen depilando las cejas, intentar montar nata caliente en un vaso batidor o mirar a un langostino de Sanlúcar con cara de muñeca hinchable.

 

Y es que, en España, lo del postureo gastronómico alcanza cotas insospechadas; pocas cosas nos gustan tanto como intentar vender la moto, evangelizar y ejercer de perfectos pedantes explicando a nuestros invitados, con cierto tono rijoso, la elaboración del plato que les hemos servido, como si se tratara de las obras de El Escorial, cuando en realidad es un micropiso de Pladur.

 

Masterchef no es más que la prolongación televisiva de ese fenómeno y, por eso, el programa es una continua sucesión de perlas como: “Le doy un toque de modernidad con el vinagre de Módena” (sírvelo en un vaso de Starbucks y lo clavas), “El guiso de la abuela con frutos rojos” (y las albóndigas con salsa de Gin Tónic) o “400 gr de solomillo por persona me parecen una buena ración” (y si es una boda gitana pon 600).

 

Si los concursantes son malos a rabiar, Eva González tampoco desmerece, y sigue fiel a su propósito de demostrar que una andaluza puede pronunciar bien aunque, para conseguirlo, en ocasiones pueda parecer una Demo de Loquendo. Se rumorea que TomTom ya le ha hecho una oferta para usarla como voz femenina para sus GPS.

 

Detalles como la localización, la complejidad y la variedad en las pruebas, denotan que hay un trabajo de campo detrás. En primer lugar cocinaron para el ejército, posteriormente lo hicieron en una boda muy “Diario de Patricia” así que, el siguiente escenario perfectamente podría ser un colegio con niños negándose a comer – y con razón-, un buffet libre en algún hotel de Benidorm, un seminario – por aquello de seguir la línea editorial-  o un puticlub de carretera con el aparcamiento lleno de camioneros.

 

El jurado también merece mención aparte ya que, mientras Pepe Rodríguez me parece un animal televisivo con toda la gracia y el saber hacer del mundo, Jordi Cruz y Samantha compiten simplemente por ver quién tiene el pelo más liso. Al primero, a pesar del esfuerzo por demostrar mala leche, girándose como cuando Raphael tira la americana, le pierde ese rictus tipo Justin Bieber. Ella, por su parte, intenta llevar a buen puerto el intento de clonar a la Teniente O´Neill, pero le sobra pelo y le falta sex-appeal.

 

De seguir por este camino, en próximos programas posiblemente surjan el amor -hasta puede que haya delantaling-, las disputas y los “notetragos”. Evidentemente, tampoco tardarán en aparecer los primeros interviús de las concursantes. A Eva se le escapará algún “cruza la pasarela” y lo más normal es que TVE intente remontar los lamentables datos de audiencia fichando a tertulianos que den su visión y calienten el ambiente.

 

Ni que decir tiene que hay “anónimos” con un nivel infinitamente superior a los quimicifas marca blanca que han entrado en el programa, pero otra cosa es que hayan pasado los cortes e incluso que se hayan prestado a semejante despropósito. Por eso lo que nos queda es tomárnoslo con todo el humor del mundo y seguir su versión tróspida a través de Twitter; no vamos a aprender cocina, pero nos vamos a reír como pocas veces. Y es que las miserias humanas venden más que nunca.

 

Por cierto, propongo a la dirección del programa que, cada vez que vayan a hacer un aire de lo que sea, suene de fondo el single de Pedro Marín.

 

Amén

 

Twitter: @DavidMonaguillo

email: pecadosmonaguillo@gmail.com

Comentarios

aran 17/06/2013 15:18 #14
Pues yo me he enganchado. He de decir que ha mejorado mucho respecto a los primeros. Quizá convendría otro post sobre el tema, comentando cómo va la cosa ahora o si hemos cambiado de opinión: David, ¿te animas?
Si la envidia fuera tiña 23/04/2013 20:22 #13
Veo que los comentarios críticos no son bienvenidos y quedan moderados. Flaco favor. Olé por el CM de esta página.
Mapache 20/04/2013 09:12 #12
El programa de profesionales es "Top Chef" el de aficionados, como en el resto de paises, es "Master chef"
Si la envidia fuera tiña 19/04/2013 14:45 #11
Estupendo blog, como tantos otros que solo sirven para el lucimiento de su autor y que todos caigamos rendidos ante su brillante verbo. No se que sería de todos estos blogueros si no existiera la televisión. Creo sinceramente que sus ideas son tan reducidas que tienen que recurrir a los guiones ya escritos por otros. Presentaros por favor, darnos una MasterClass, lo ruego.... lo imploro
Linguini 19/04/2013 13:15 #10
No acabo de entender porque no han hecho un casting un poco mas severo , con gente cocinillas que sepa desenvolverse medianamente bien . Hubieran ganado enteros , porque al menos los concursantes sabrían que tienen entre manos . Es mas , hasta podrían haber elegido a cocineros profesionales . Pero vaya , es solo mi opinión :-)
danidanielote 19/04/2013 12:03 #9
Muy buena la crítica y muy real. Estoy tan de acuerdo que si supiese escribir le pediría derechos de pensamiento. Yo lo que no entiendo es que a gente que probablemente nunca ha cocinado para más de 3 ó 4 les pongan a cocinar para 150 u 80. En cuanto a los jurados están más envarados que el palo de mi escoba y se nota que se lo dictan todo por el pinganillo resultando menos naturales que la cocina que defienden.
santos 19/04/2013 11:41 #8
Como programa de TV un 0, como programa gastronómico un 0... El fiasco es tan grande que siento vergüenza al verlo.
Ratatouille 19/04/2013 10:46 #7
Y pensar que yo me quedé fuera del casting. Jejeje. Este programa se ha convertido en el 'Gastro-Humor Amarillo'
iugatore 19/04/2013 10:22 #6
Si, menuda envidia. De gente que no sabía ni por donde empezar para hacer una comida para un grupo grande, de gente que no sabía cocinar un puré de patata, y que miraban a un rodaballo de campeonato como si fuera un extraterrestre en su mesa. Una envidia acojonante.
Loly Llano 19/04/2013 09:58 #5
Jajajajaja.....de acuerdo, de acuerdo...tienes toda la razón . Yo me lo tomo ya como un programa de humor en vez de un programa de cocina....que pena :(

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: