Monaguillo original

Gazpacho y Cilicio

David Monaguillo
Blog de David Monaguillo. Autor de Pecados del Monaguillo.

Sociales, matemáticas y religión€Ś

La semana pasada os hablaba de la proliferación de empresas que se dedican a ofrecer servicios 2.0 al sector gastronómico, prometiendo a base de fuegos artificiales y mucho ruido, un futuro que en un 95% de los casos no van a tener. Cientos de princesas de cuento, condenadas a la más absoluta soledad.

Os comentaba también, que a nivel tecnológico no habría mucho que reprocharles, pero es en lo puramente gastronómico donde nos encontramos el meollo de la cuestión; y es que en las facultades te enseñan a hacer aplicaciones para facebook y a monitorizar twitter, pero las tostadas de la cafetería suelen servirse carbonizadas y con margarina €œatascavenas€.

Por lo tanto, si se quieren €œcomunicar€ las bondades de un buen aceite de oliva virgen extra y sus matices florales, el mínimo exigible es preocuparse por conocer tanto tu producto como el de la competencia, porque no estás solo en el mundo. A eso se le llama sensatez, sentido común, ganas de hacerlo bien y de que nadie pueda poner en duda tu credibilidad y la del negocio que intentas €œposicionar€.

Alguien a nivel personal puede opinar lo que le de la real gana, pero a un negocio €“ y, por ende, al encargado de esa cuenta en Internet - se le presuponen un criterio, una honestidad y código deontológico, que deberían impedirle decir que un local vende pan y repostería artesanal, cuando todas las semanas ven como el camión de la megacadena de productos congelados de turno aparca enfrente y un par de sherpas portean montones de cajas dentro del local. Se le debería caer la cara de vergĂźenza cuando llaman alta cocina a elaboraciones mediocres y con un mal producto, cuando consideran cualquier decoración en tonos blancos como el colmo de la modernidad y cuando dan palmas con las orejas al ver a un camarero televisando brikonsejos de jardinería, mientras injerta un árbol de romero al Gin Tonic.

El miedo a perder un cliente no puede llevarte a no ver más allá, a alabarlo sin medida y sin razón, a despellejar a la competencia porque lo esté haciendo bien y, sobre todo, a mentir.

Yo siempre he apostado por que sea el propio dueño del negocio - y no tu cuñado el gafitas -, el que lleve las redes sociales. Nadie como él podrá transmitir la esencia, la verdad, la pasión y ese día a día que debería terminar enganchando clientes. Incluso con alguna falta de ortografía €“ achacable a las prisas -, se puede comunicar mucho mejor que contratando a alguien que llene tu muro de comentarios vacíos, moñas y sin duende. No se pueden vender con el mismo €œtonito€, guisantes lágrima con caviar y hamburguesas de segunda regional.

Este tipo de empresas son muy poco €œfans€ del famoso proverbio chino: €œRegala pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida" y prefieren sangrar al cliente todo lo que puedan, en vez de darle unas nociones básicas para que pueda valerse por si mismo y a partir de ahí buscar su propio camino. Es mucho más rentable económicamente, y a la postre de eso se trata.

Son muchos los que no saben que, al igual que en cocina, aquí también existen las trampas, y que cuando te hablan de usuarios, de impacto global y de las visualizaciones que tendrás, todo suena genial, pero la realidad no es tan bonita y, apenas por un puñado de euros, puedes meter miles de seguidores en tus perfiles sociales.

Resumiendo, y dirigiéndome a los interesados en contratar este tipo de producto: cada día son más los que intentarán usar vuestra falta de información para llevaros al huerto sin condón. Lo de los milagros es en Lourdes. Ojo con lo que os venden, si no lo tenéis claro preguntad y, si no confiáis al 100%, buscad vuestro propio camino; no os toméis esto como un €œa ver quien la tiene más larga€, hacedlo como una inversión a largo plazo, como una carrera de fondo en la que atajos y estafas no tienen sentido.

Amén

Twitter: @DavidMonaguillo
email: pecadosmonaguillo@gmail.com

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