Monaguillo original

Gazpacho y Cilicio

David Monaguillo
Blog de David Monaguillo. Autor de Pecados del Monaguillo.

Navidad Flamenca...

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Llega la Navidad, ese momento en el que los ayuntamientos tienen la delicadeza de iluminarnos las calles hasta el punto de parecer una ruta de puticlubs en plena A-6 e incluso rizar el rizo, permitiendo que en las más céntricas suene algo a lo que llamamos villancicos y que por el tono de voz con el que se cantan, bien podrían ser obra de El Dioni de Camela. Unos días en los que  entregarse de lleno a los placeres de la comienda y de la bebienda sin ningún tipo de freno, criterio ni control, más allá del “ ya llegará la cuesta de enero”.

Pero esta época del año también tiene su parte conflictiva y es que hay una serie de productos, elaboraciones y parafernalia, que necesitan de estos días para justificar su existencia y que si por mi fuera, ya estarían prohibidos y penados con una barra libre de cupcakes.

 

Antes de meternos en la fase zampabollos propiamente dicha y para empezar a ganarme vuestro odio, voy a pegarle el primer palo a ese menaje que se usa única y exclusivamente para esta celebración. El resto del año permanecerá custodiado en su capilla como si fuese La Macarena o el Jesús del Gran Poder. No es el mero hecho de usar una vajilla y unas copas tipo Titanic lo que me me molesta, sino que la organizadora del evento, se pase la noche con cara de haba y rezando para que nadie rompa nada.

 

Mención aparte merece la cubertería. Más allá de que los tonos dorados o plateados no me gusten especialmente, quiero mostrar mi total desprecio a esas cucharas de proporciones bíblicas con las que te obligan a comer la sopa o la crema de marisco; y que o eres Carlos Baute o no hay huevos de hacerla entrar en la boca. Por favor, guárdenlas para siempre o úsenlas como palas para hacer cemento, pero los que somos de boca pequeña no nos merecemos pasar por eso. También pueden regalarlas a gente con blogs cucos.

 

Y por cerrar este capítulo, aclaremos que los centros de mesa se pueden retirar al empezar la comida y si por lo que fuere, os apetece que estén allí a pesar de que el espacio sea muy limitado, evitad comprarlos a los chinos aunque sean de muy buen plástico, huid de colores estridentes que te hipnoticen a la 2º copa -ayudados por la interesante conversación de tu cuñado- y por supuesto compradlos con unas dimensiones normales, nada de montar un Puerto Banús de palmeras. En caso de no encontrar nada a la altura, unas flores robadas de una rotonda tampoco están mal  y sobre todo molestan  menos.

 

Una vez desenzarzadas estas cuestiones, vamos a centrarnos en la bebida porque allí también encontramos una serie de productos que abandonan su escondrijo para hacer las américas, aprovechando que estos días la gente se toma dos copas de vino y pierde el norte.

 

El primer caso que voy a abordar es el de la Sidra el Gaitero – la que no hay que escanciar- ; esta especie de Champin con alcohol empieza a avistarse el día 22 de diciembre, cuando a algún desalmado le da por celebrar que le ha tocado la lotería, descorchando una botella de este elixir. A partir de ese momento, la gente vuelve a recordar que la sidra achampanada existe y en cualquier  mesa que se precie, no podrán faltar un par de botellas – por si se lía la noche-, que normalmente estarán aparcadas en la zona donde se sientan las señoras.

 

Lo de situarse en el lado femenino tiene una explicación bien simple, y es que llegado el momento de los postres, los cafés y los chupitos, los caballeros suelen entretenerse con otras cosas como esa botella de Chivas que se guarda para las ocasiones especiales - como si fuera un buen whisky, oigan -  y que suele estar escoltada por una serie de muertos vivientes, que ya venían con el mueble-bar y que no hay narices de que nadie se tome, pero que siguen sacándose por si alguien le echa valor. 

 

Como principales representantes de esa generación de bebidas lamentables, encontramos el licor de almendra amarga – que no Amaretto- , el de bellota – si no hay para los ibéricos, ¿ por qué las malgastan así? - y algo a lo que llaman licor de hierbas, pero que visto su color fosforito y su desagradable olor, más bien parece que lo ha meado Txumari Alfaro después de comerse dos latas de espárragos radiactivos.

 

Si os parece, la semana que viene revisamos las cosas del comer.

 

Amén

 

Twitter: @DavidMonaguillo

 

email: pecadosmonaguillo@gmail.com

 

Comentarios

butifarronegre 28/12/2012 08:18 #2
Totalmente de acuerdo contigo. Haciendo énfasis en lo del menaje de fiesta; ver la cara de la madre o suegra por si se rompe algo es un poema.
Maruja Jarron 21/12/2012 23:33 #1
Desde luego tu misiginia esta ya en modo galope, a la par con tu snobismo y tu chuleria (Boca pequeña???? Te pueden dar el consomé con una caterpilar!)

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