Monaguillo original

Gazpacho y Cilicio

David Monaguillo
Blog de David Monaguillo. Autor de Pecados del Monaguillo.

La verdad está ahí dentro...

Ahidentro detail

Estamos viviendo unas semanas un tanto convulsas, debido al continuo goteo de estudios – especialmente sobre las hamburguesas- que están saliendo a la luz. Concretamente hablan de fallos en el etiquetado, de su composición real y de esa B-side, que de seguir las cosas por este camino, terminará consiguiendo que la gente piense, que por donde pisa una hamburguesa ya no crece la hierba.

El problema no es simplemente la aparición de ADN de caballo en varias muestras -aunque para algunos parece ser lo más importante-, sino todo el resto de componentes adicionales que no figuran  y que convierten los resultados en el final del típico capítulo de CSI Equino, cuando Grissom se cubre de gloria hablando de elementos con nombres muy raros, más propios de una Operación Puerto de la hamburguesa que de un estudio de comida para personas – humanas-.Visto lo visto, desde aquí no descarto que Amstrong vuelva a “echar otro ratito” con Ophra, para confirmarle que se comía dobladas las hamburguesas del súper.

 

Y es que el último estudio, de ese látigo de dios de las cosas del comer llamado OCU, advierte poco menos, de que cualquier día podremos encontrar carne de verdad dentro de la propia hamburguesa; pero por supuesto habrá sido por un descuido, fruto de la peor de las casualidades. Y es que por allí aparecen sueros, proteínas, colorantes, almidones, potenciadores de sabor y más E- que en un informe sobre actividades online.

 

Mi solución a todo esto es crear la etiqueta tipo twitter; todo los ingredientes incluidos en la hamburguesa deberán caber en 140 caracteres, por supuesto sin ocultar nada y sin caer en el canijismo del “ola k ase”.

 

Tenemos lo que nos merecemos.

Pero el consumidor tampoco se puede ir de rositas, porque en buena parte tenemos lo que merecemos. Hemos entrado en una espiral de consumismo/ huevecismo, que nos lleva a demandar cualquier cosa -por mísera que sea-, lista para darle simplemente el último calentón, anteponiendo la rapidez a la calidad y conformándonos con mierdas de proporciones bíblicas.

 

Me echo las manos a la cabeza cuando veo las alitas empanadas, los burritos con la lechuga y el tomate sembrados dentro, el pollo relleno envasado y prisionero de un “traje”- como a muchos nos ha pasado después de Navidad- o las albóndigas clónicas ya formadas. Aunque éstas últimas son muy versátiles, porque  puedes pegarle un puñetazo sobre la encimera y convertirlas también en hamburguesas.

 

El listado de estas gastroatrocidades no tendría fin, pero últimamente me ha hervido especialmente la sangre, al ver como una conocida marca, habla maravillas de su empanada gallega;“congelada para mantener el sabor de los mejores ingredientes” y que en ninguna de sus variantes, - al igual que la virgen-  ha conocido marisco-. Para más huevos toreros, tienen el valor de apostillar “casi como la que hacía tu madre”. Acampada “Ofendidos por parte de madre, YA

 

En Madrid Fusión también descubrí algo inquietante y que quiero probar, aunque aún no he reunido el valor suficiente para hacerlo. Se trata de una crema pastelera, unos churros y unas tortitas que se venden en spray al grito de "Si las madres ya no cocinan... ¡Exijámosle a la industria que sea como nuestra madre!”. Como no he podido catarlas, me quedaré con que el lema me parece un auténtico despropósito y además, si no me gustan siempre podré usarlas para afeitarme.

 

Y todo esto nos lleva a lo de siempre, a la necesidad de un buen etiquetado, pero sobre todo a que es indispensable fomentar la cultura alimenticia. Porque lo primero no sirve de nada si al consumidor le importa un pito lo que ponga en el envase. Cada vez veo menos gente leyendo las etiquetas; lo único que miran es el precio y la cara famosa que lo publicita. No es solo cuestión de que podamos saber lo que comemos sino de que queramos saberlo.

 

En fin, el eterno dilema; por los siglos de los siglos, amén.

 

Twitter: @DavidMonaguillo

email: pecadosmonaguillo@gmail.com

Comentarios

Leticia 01/02/2013 17:06 #2
Mucha razón tienes Monaguillo. Actualmente no se mira más que el precio...que triste.
amancio 01/02/2013 11:02 #1
así nos va... poco se puede esperar de un país donde cada vez más gente compra el pan en una gasolinera (Ramoncín dixit)

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