Monaguillo original

Gazpacho y Cilicio

David Monaguillo
Blog de David Monaguillo. Autor de Pecados del Monaguillo.

Integrismos Gastronómicos...

Suelen ser intransigentes, niegan cualquier posibilidad de cambio, de evolución y de paso adelante; no les gusta que toquen lo que consideran como su patrimonio personal, ni que nadie ponga en duda que su forma de hacer las cosas no es solo la mejor de las posibles, sino la única. Son los gastrotalibanes y esto es otro capítulo de Gazpacho y Cilicio.

Los hay por todas las partes, conviven y se integran rápidamente con el resto del vecindario. Son el típico caso que podríamos ver después de una tragedia bajo el titular “era una persona normal, nadie podía imaginarlo”. No tienen ningún problema en hablar abiertamente de política y de religión, pero cuando se les toca “lo del comer y lo del beber”, ahí pierden el oremus y no pueden evitar que aflore su faceta más agresiva.

Lo realmente destacable no es el énfasis con el defienden su postura, sino ese poso de “gastrotorquemadismo” que dejan al hablar y al considerarte un sacrílego solo por que intentas explicar tu postura. El mero hecho de que les plantees cambiar el tipo de arroz con el que hacen una paella, la variedad de picante con la que condimentar una carne o la idea de acompañar un guisote con una copita de champagne, es considerado como un ataque frontal contra las tradiciones de toda su región y por ende contra su persona.

Pero eso sí, no le pidan ustedes que argumenten su postura, porque en la mayoría de las ocasiones, la explicación no irá mucho mas allá de los archiconocidos “aquí siempre se ha hecho así” o “lo tuyo está mal hecho”.

En mi opinión, el éxito de una receta, radica principalmente en la calidad de la materia prima, aunque un poco “de culpa” también tienen las manos del que vaya a cocinarlo y su arte para destrozarlo lo menos posible. Es cierto que cualquier zona de España, tiene sus platos “bandera” y que por norma general, si los pides allí, debieran saberte a gloria bendita, pero eso no es siempre así.

He comido arroces malísimos en la Comunidad Valenciana, mejillones momificados y peludos en plenas Rías Gallegas, lechazos y cochinillos castellanos, secos como la frente de Kung Fu y pescaitos grasientos como el pelo de un churrero, en el mismo puerto de Santa María; de lo que se deduce que no todo el monte es orégano y que la gastronomía no va en el código genético. Aunque lo mames desde bien pequeño, si eres un zoquete no vas a clavar un fricandó, por mucho que te apellides Espargaró.

Dicho lo cual y a modo de resumen; no comulgo con los fundamentalismos. Ni me gustan ni los comparto; hay que escuchar a todo el mundo y abrir la mente a nuevas propuestas, que te pueden gustar más o menos, pero que no puedes echar atrás por el mero hecho de salirse un poco del guión. Recetas hay recetas por miles y a ti te encontré en la calle.

Y eso, que se ha quedado muy día para preparar un cocido. Por cierto, ¿con garbanzo de Pedrosillo o de Fuentesaúco?


Amén.

Twitter: @DavidMonaguillo
email: pecadosmonaguillo@gmail.com

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