Monaguillo original

Gazpacho y Cilicio

David Monaguillo
Blog de David Monaguillo. Autor de Pecados del Monaguillo.

Hasta que tu precio nos separe...

Ha vuelto a pasar. Una vez más la historia se repite. La raza humana vuelve a caer en el mismo error y no se da por satisfecha, hasta conseguir que un alimento muera de éxito como si fuese una estrella del rock.

Aún recuerdo el primer día en el que escuché  la palabra quinoa; fue hace unos diez años, cuando en mi gimnasio uno de esos sugus con piernas, locos por la alimentación sana y equilibrada – para desequilibrarse el cuerpo-, hablaba de ella con el mismo fervor con el que Ramón de Pitis desgranó los cinco derechos universales innegables a la raza humana. He de reconocer que por aquella época yo ya cojeaba de snobismo y no tardé mucho en acercarme a un herbolario para comprar un paquete que nunca llegué a terminar; cosa que por otra parte debería haber intuido, al ver como la dependienta me miraba con la cara de las mil pesetas cuando se la pedí.

 

Hace unos días leía en El Mundo, como el despropósito se había consumado y los bolivianos, que llevan 7000 años nutriéndose con este pseudocereal, ya casi no pueden consumirlo, puesto que en los últimos tiempos su precio se ha triplicado, por el simple hecho de que el resto del mundo se ha dado cuenta de que mola comer quinoa y está dispuesto a pagar por ella lo que haga falta.

 

Y es que más allá de que ciertos productos se pongan en órbita porque un señor con bata blanca nos cuente -utilizando una terminología un tanto rara- sus bondades para la salud, mucha culpa de estas cosas la tienen las modas; y al igual que la semana pasada os hablaba de las técnicas que “lo petaron” en 2013, hoy os repasaré una serie de productos, que por narices y la mayoría de las veces con calzador y calcetín blanco, tienen que aparecer en un menú degustación.

 

Se lleva el morado: Vuelve la república.

 

Uno de los recursos más simples a la hora de triunfar es cambiar el color de los platos. Si tienes un presupuesto ajustado y quieres sorprender a tus clientes, prueba a echar el “caldillo” de la remolacha en conserva a la ensaladilla hasta que quede morada. En el caso de que te visite gente de “recopetil” y quieras tirarte el rollo, cambia la patata normal por violeta/morada/negra; realmente le va a saber igual pero saldrán pensando con son seres únicos, irrepetibles y gastroinmortales.

 

Pero la incorporación más reciente y pujante es la de la cebolla republicana;la sombra del ceviche es muy alargada y hoy en día cualquier plato es digno de ir coronado con este topping -a modo de pendientes de chica cani -, aunque luego nos repita como Imanol Arias en el anuncio de Gaes.  

 

Allons enfants de la Patrie

 

Da igual que sea en micuit, cocinado a baja temperatura a la plancha o en horno de leña. Apostar por el foie “nosecuantos” años más tarde, sigue siendo símbolo de distinción, de modernidad y glamour. Hay que meterlo como sea; con dulce, con salado, con ácido,con amargo, con premeditación o con alevosía.. El caso es ponerlo, aunque lo compres mal congelado y luego sueñes con patos que te persiguen gritándote por un embudo.

 

 

 

Tom Cruisse con escamas comestibles:

 

Pequeñín –normalmente-, pinturero, resultón, con sabor y con unos ojos iluminados tipo gusiluz encendido, que muchos quisieran para sí; aunque haya algunas piezas que me recuerden a mi – cuando vuelvo de fiesta-. Sin duda el pescado de moda que no puede faltar en cualquier mesa que se precie. Normalmente servido simplemente con el lomo impoluto, pero sin lo que para mí es su mayor aliciente, el hígado. También suele acompañarse de cualquier salsa que pasara por allí y que rara vez tendrá un fondo con sus espinas y cabeza como base. Epic Fail.

 

 

Lo oriental y tal:

 

La gente escucha Atún rojo y recuerda el día que se puso cachonda perdida, cuando en Callejeros, unos tíos de Cádiz se echaban al mar y sacaban del agua unos ejemplares enormes mientras sonaba de fondo la sintonía de El hombre y la Tierra. Pero señores, aquello era la almadraba, que además de pescar lo justito para abastecer a El Campero y a los japoneses, dura lo que dura y difícilmente vamos a poder encontrar ese género en otras “latitudes” y mucho menos a precios asequibles.

 

Y es que hoy en día, parece ser que tu negocio no existe, si no tienes atún rojo en carta- aunque te dediques al menú del día- y no lo sirvas con salsas y preparaciones orientales, cuanto más crudo mejor y fileteado muy fino, aunque algunas veces llegue como si fuera parte del atrezo de La matanza en Texas. Pelopúntico.

 

Amén.

 

Twitter: @DavidMonaguillo

 

email: pecadosmonaguillo@gmail.com

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