Monaguillo original

Gazpacho y Cilicio

David Monaguillo
Blog de David Monaguillo. Autor de Pecados del Monaguillo.

Gastrodiógenes €“el retorno€“

En el anterior post os comentaba algunos de los costumbrismos más típicos del gastrodiógenes, pero debido la extensión del tema y a la carga emotiva de verme reflejado en todos ellos, me vi obligado a parar, tomarme un respiro y dejar algunos para esta semana; así que sin más dilación, voy a abordarlos, para dejar zanjado para siempre este tema y que vosotros podáis valorar de una vez por todas y sin necesidad de psicólogo, si sois o no unos frikis de la cocina.

Empezamos con una nueva corriente, que debido a la moda de hacer fotos €œpintonas€ para vuestros blogs de cocina, os obliga a peregrinar por las tiendas de menaje,llevándoos por delante todos esos cubiertos, platos y vasos raros en los que en condiciones normales, jamás os hubieseis planteado comer. La parte buena es que mucha gente pensará que tenéis más vajillas que la corte de Luis XVI y que incluso os pintáis un lunar por encima del labio antes de comer con cuberterías de oro/plata y en vajillas de porcelana de Limoges, pero por otra parte, jamás podréis dejárselas como ajuar a vuestros hijos, ni tan siquiera limpiarlas con Aladín, porque se les va a saltar el tinte antes de que termine el juicio de La Pantoja. Menos mal que la inversión no es mucha, ya que se pueden comprar por unidades sueltas - como el tabaco en los kioskos -, aun así, Amancio Ortega me pide que os de las gracias por hacerlo un poquito más rico.

En esa misma línea de menaje, otra práctica muy extendida es la de acumular todo tipo de moldes, biberones, pinceles y toda clase de artilugios para emplatar. Desde que Karlos Arguiñano apareció con aquel dichoso aro redondo, la carrera por sacarlos con la forma de todos los polígonos que estudiamos en 6º EGB  fue meteórica, llegando incluso a mezclar varios entre si, formando una especie de gastro-caleidoscopio que posiblemente no uses nunca, pero que le dará un puntito muy moderno a tu salón. Siento tener que ser yo el que os diga que si presionáis la paella con un tenedor para que no se desmorone al retirar el molde, vais a cargaros el grano y con ello toda su gracia; ademá no todo el mundo está preparado psicológicamente para que le sirvan  una comida tan emblemática con forma hexagonal, dodecaédrica o con varias casitas como si el plato fuera un tablero de monopoly.

Volvemos al €œgourmetismo€ mal entendido para toparnos de frente con el apasionante mundo de las sales; no hay cocina que se precie que no cuente en su alacena - además de con la archiconocida  maldon-  con la sal rosa del Himalaya, la azul de Persia, la roja y la negra del Hawai y así un sinfín más, hasta completar todos los colores del espectro visible o como mínimo tener los necesarios para poder rodar un anuncio de Benetton en tu despensa. Pero como no todo iba a ser malo, se confirma que este micromundo desarrolla nuestra creatividad, ya que con muy pocos medios €“ especias, aromas, etc- podemos hacernos nuestras propias sales y cualquier día empezarán a destaparse casos, de gente que ha intentado deshidratar una botella de Isostar, para extraerle las sales minerales que contiene.

También es muy interesante ese afán de acumular aceites de oliva virgen extra de todas las variedades y procedencias, como si se tratasen de grandes vinos que tienen que evolucionarán en nuestra bodega y sin darse cuenta de que éstos irán perdiendo sus propiedades - además de aroma y sabor €“ a medida que pasa el tiempo; desde Gazpacho y Cilicio os recomendaría que si llevan en vuestra bodega más de un año, deberíais empezar a pensar en declararlos jubilados y enviarlos a Benidorm para que al menos disfruten de lo que les queda.

Voy a terminar con algo no tan €œfísico€, pero igual de adictivo, como es apuntarse a todos los concursos de cocina habidos y por haber, pensando que ese plato por el que tus cuñados te hacen palmas con las orejas, no tiene rival. Llega un momento en el que con tantas especias, cuchillos profesionales, quesos, frutas exóticas, hierbas frescas, moldes, menaje barroco, lo que sale tu huerto urbano, las sales de colores, los aceites y vinagres, te vienes arriba e intentas demostrar que además de cocinar bien, eres el más gastrodiógenes de la bloggosfera y te topas con la verdadera realidad; siempre hay alguien  más vicioso que tu, así que te toca agachar las orejas y salir corriendo a gastarte otros 100 ‚Ź en gastrochorradas para ahogar las penas...

Una vez leídos estos dos capítulos, ya podéis echaros vuestras cuentas; os agradecería vuestra confesión sincera, ya sabéis que estoy aquí para ayudaros y que admito anónimos :)

Twitter: @DavidMonaguillo

email: pecadosmonaguillo@gmail.com

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