Monaguillo original

Gazpacho y Cilicio

David Monaguillo
Blog de David Monaguillo. Autor de Pecados del Monaguillo.

En-redes sociales

El primer día en el que una empresa sustituyó su pagina web por la dirección de un grupo Facebook en su spot televisivo, todo el mundo dio por hecho que las cosas habían cambiado, que ahora la gente prefiere pasar el tiempo libre –al menos el que dedica a Internet– , cotilleando en las “telarañas sociales”. Esos peces gordos que antes se gastaban el oro y el moro posicionando su web, comenzaron a entender que había una vida más allá del SEO, que se abría un nuevo canal de comunicación en el que interactuar y conseguir un feedbak a pie de "urna".
Fidelizar clientes, sondear mercado, publicitarte y sobre todo ver como la gente pasa tiempo “en tu casa” son algunas de las razones por las que cada vez más empresas invierten en esta “ingeniería social” ; pero es aquí cuando los rezagados se dan cuenta –a veces sólo porque la competencia lo hace y ellos no pueden ser menos– que se les está pasando el arroz y aparecen las prisas, las carreras de elefantes en cacharrerías y nos toca emplear el Manolete, si no sabes torear pá que te metes, porque algunos parece ser que no tienen claro aquello de que el fin no siempre justifica los medios y lo que es peor aún, demuestran la inteligencia justa para no mear a contraviento...

En el caso de algunos pequeños negocios la primera opción –para evitar contratar a alguien– es que el informático (si lo hubiere) o la sobrina que estudió un CCC de ofimática se ocupe de llevar esta parcela; y sin ellos tener culpa alguna, empezamos a encontrarnos errores garrafales como el que me ocurrió hace unos días, cuando al subir la foto de unas lentejas con foie, me encontré el comentario de cierta empresa de legumbres, diciendo que con las suyas precocidas seguro que saldría genial; ¡claro! y si le añades paté 'La Piara' seguro que también. #condoscojones

Lejos de darse por aludidos cuando les borras el comentario, muchas veces su reacción normal es la de plantar en tu propio muro el enlace a su web, así sin más, "sin empujar con pan"... como si de un “GastroWatergate” se tratara y esperando que el resto del mundo se pare ante tal noticia y agradezca el gesto a tan desinteresada garganta profunda...!! Señores dedíquense a interactuar con los usuarios, a ganarse su confianza, a mostrar lo que hacen, pero por dios no entren a saco, porque en este caso los “bloggers” de a pie somos las tías buenas y ustedes los babosos con 10 copas. Siempre hay alguno que vende su alma al diablo por un puñado de muestras gratuitas, pero cada día son más los que se dan cuenta de que tenemos la sartén por el mango.

Y hablar de sartenes me recuerda a cierta marca que en Twitter tiene la “sanísima” costumbre –cada vez más extendida– de empezar a seguirte esperando que tu le devuelvas “el favor”; como el “amor” no suele ser correspondido, dejan de hacerlo, pero vuelven a la carga dos días más tarde, una semana después y no pararán hasta el momento que termines bloqueándolos y diciéndole a tus “feligreses” que acabas de sufrir el acoso de unos testigos de Jehová 2.0.

De este interés por los seguidores, mucha culpa tienen las propias empresas, que exigen a las agencias de comunicación DATOS y no experiencias, porque lo que realmente les importa es tenerla más larga y mear más lejos que la competencia; y es entonces cuando a la pobre becaria de turno –con una carrera, tres master y sólo dos manos- le toca hacer jornadas laborales de doce horas, echar mano de esos “sindioses” llamados rankings de blogs, organizar eventos multitudinarios con el mismo presupuesto que su cumpleaños, enviar regalos del chino, aguantar –con el mejor de sus talantes- las chapas infumables de marujas aburrida o ser la psicóloga de algún indignado con la marca… ¿y todo eso por qué...? Pues por un puñado de followers...

Twitter: @DavidMonaguillo
pecadosmonaguillo@gmail.com

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