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Garrido is not Spain

Fernando Rodríguez
Blog de Fernando Rodríguez

San Puente

Intento explicar a un conocido japonés qué es un puente y, tras cinco minutos de mutua confusión, me rindo. Me habla de ríos y le digo que no, que por ahí no va bien. Me habla, incluso, de dientes –es listo, el tío-, pero muevo la cabeza en señal de rechazo. Me quita las gafas, le veo raro, y me señala esa parte de metal que une las lentes. Tampoco es eso, le aclaro palpándole porque de a poco me confundo de tipo. Cuando se tira al suelo de espaldas y levanta el tronco apoyado tan solo en sus dos manos y en sus dos pies, decido dejarlo.

Dentro de todos los santos, hemos decidido los españoles festejar a San Puente. Lógico, es otro de tantos. Novenas y triduos se merece. Si caen chuzos de punta, al menos que nos pillen fuera de casa. Estuvo mi ciudad a rebosar durante tres o cuatro días. Hoteles y restaurantes cual pajares donde buscar agujas. Me alegro por sus dueños. Pude aparcar en los alrededores de mi casa, señal inequívoca de que también nosotros habremos llenado hoteles y restaurantes ajenos. De alguna manera tendremos que celebrar que ha bajado el paro por aquí. Al menos, el puente no ha sido oficial en los centros de salud como así ha sucedido en varios de Cataluña. Lo nunca visto. Hay que ahorrar, dicen. Suspiro, cuento hasta diez, vuelvo a respirar, subo a cien, y cuando voy por un millón quinientos cuarenta cuatro mil ochocientos setenta y dos, me hiperventilo y acabo en el Clínico, donde sólo los pacientes han hecho puente.

Santificaremos los puentes, reza el tercer mandamiento de la modernez hispana. En Europa, no nos entienden. Hace años, nos envidiaban, ahora nos dicen que si tenemos que ser rescatados, que llamemos a alguno de esos santos que tanto celebramos. Cuentan que en algunos de esos países del mundo en los que a las seis de la tarde, que casi siempre son las seis de la noche, no hay nadie por la calle, planifican los días festivos justo antes o inmediatamente después del fin de semana para no acumular jornadas ociosas. Luego beben y se suicidan, también es verdad, pero no me extrañaría que en la parte no contratante del programa del señor Rajoy, figurara algo similar. Y qué quieren que les diga, que a lo mejor no me parecería del todo mal no dejar inhábil, como ocurre habitualmente, un mes tan entrañable y provechoso para tantas otras cosas, como es diciembre.

Puede que llegados a este momento se vaya notando que no he tenido puente y que ayer he trabajado, poquito ciertamente, pero algo sí. Pero no es por eso. En este país se debió inventar aquello del carpe diem y orgullosos deberíamos de estar por ello, pero uno mira a su alrededor, ve la que está cayendo, escucha y lee la que nos va a caer y… le falta tiempo para ver cómo cae la remozada Constitución y la perpetua Inmaculada.

DESAPUNTES

- En una semana me acercaré al remozado teatro Juan del Enzina a ver cómo se ha recuperado. Buena noticia en tiempos de crisis siderales. Allí, hace tiempo, disfruté con Ismael Serrano, Noa, Dulce Pontes o Cherish The Ladies. Y lloré de risa con los geniales Yllana y su brutal “666”. http://www.youtube.com/watch?v=2Wng1HcHptg

- La imagen de la semana: Al final, el ex alcalde de León Francisco Fernández no aguantó la presión (?????) y decidió no presentarse a las próximas elecciones del 20-N. El más de medio kilo de euros que ha cobrado por prejubilarse en Caja España continúa a buen recaudo. El suyo, of course. La fotografía, de premio. ¿Cuántas palabras decían que valía una imagen?



- Sólo para atléticos: Leído en Twitter: El Atlético ya tiene el huerto entero: Un cerezo, un manzano y catorce melones.


CONTRA LA PARED

¿Quiénes son, entonces, los Reyes Magos?


MÚSICA PARA LLEVARSE A UNA ISLA DESIERTA... O A CASTELLÓN




En pocos años también celebraremos en España el Día de Acción de Gracias. Si no, al tiempo. Papa Noel o la horripilante colonización del Jalogüin de las narices han sido los antecedentes necesarios. El palabro original en inglés del día más odiado por todos los pavos del mundo es Thanksgiving. Así se titula esta joya de un norteamericano, bastante más raro aún que el estadounidense medio. Ahora bien, un genio. Al piano, con todos ustedes, George Winston.

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