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Garrido is not Spain

Fernando Rodríguez
Blog de Fernando Rodríguez

Me arrepiento y me acuso

He caído. He pecado. Lo confieso. O mejor, me confieso, y con el perdón recibido, vuelvo a pecar. Es lo que tiene la fe mundana. Juro que algún día prometí que jamás en mi vida tendría en mis manos un móvil de esos que hace de todo además de enviar y recibir llamadas y mensajes. Fallé. Lo tengo, y para colmo, es mío. Reconozco que la amable voz que me lo vendió por teléfono el otro día se ganó su sueldo y poca gente como yo para reconocer el buen trabajo ajeno. Con el mío, algún problema más siempre tengo. Desde ese preciso instante, y para no fustigarme en demasía, me escudo en las ventajosísimas condiciones que me ofreció aquel encantador acento hecho habla.

Excesivas, por cierto, a todas luces. Capaces de completar un apéndice de enciclopedia. Ya no sé, nunca lo sabré, si puedo hablar quince minutos al día, si es un minuto cada 15 días, si el tope de mensajes que puedo enviar son 3, 30 o 300 o si la capacidad de descarga de Internet (sic) anda por los 400 ó 500 megas o por los 1026 milibares.
El caso es que hace unos días que voy por la calle con una pistola en el bolsillo izquierdo de mi pantalón. Igual tamaño, distinta peligrosidad, eso sí. La ubicación física del dichoso zapatófono cibernético es el primero de los múltiples problemas que conlleva semejante trasto, cuya utilidad como arma en defensa propia queda fuera de toda duda. Podría comprarme una de esas mariconeras que se llevan ahora, pero también podría tirarme a la vía del tren y no veo que aún haya llegado el momento apropiado para hacer ninguna de las dos cosas.
El caso es que estoy conectado a día completo. Lo que me faltaba, piensan los que me conocen. Lo que me sobraba, opino yo mientras entro en twitter al tiempo que cierro la pantalla de facebook y echo sal a la pasta. Desde cualquier lugar del mundo, dicen, puedo saber lo que me cuentan que está sucediendo en todos los demás. Siempre quise saber a dónde van los aviones que me sobrevuelan y me dicen que eso también lo puedo descubrir gracias a mi preciado tesoro. Aún no lo he intentado. Demasiadas emociones en muy poco tiempo.
Por cierto, lo otro, sí. Lo otro sí que lo he hecho. Han pensando mal y han acertado. Sí me he conectado a la Red en ese lugar ideal antes para leer la prensa en papel, y perfecto también ahora, incluso más aún si cabe, para hacerlo a través de una minipantalla de 4 pulgadas de nada. En pleno relax andaba yo el domingo pasado cuando leí uno de los asuntos más impactantes de los últimos años. Contaba “El País”, en su versión digital, un proyecto puesto en marcha desde Instituciones Penitenciarias que consiste en poner en contacto a presos de ETA con familiares de víctimas para que los primeros, cara a cara, pidan perdón. El asunto, brutal ya ven, ha partido de unos pocos asesinos de la banda que han visto la luz tras años de merecidísima condena. No tienen, por supuesto, ningún beneficio penitenciario por ello. Enfrente, personas cuyas vidas quedaron marcadas por sus macabras acciones. A una de las víctimas que se prestó a escuchar esa impresionante confesión privada también la entrevistó el domingo “El País”. Su testimonio, indispensable. No extensible a nadie más, pero absoluta y totalmente indispensable. Como, a partir del otro día, mi móvil.

DESAPUNTES
- Este domingo, día grande para la televisión de este país. En una de esas cadenas nuevas que pueblan nuestra TDT, Neox la llaman, vuelve Museo Coconut con su segunda temporada. De lo mejorcito que se puede ver en esa pantalla que antes era, por lo general, más pequeña que ahora. Joaquín Reyes, Carlos Areces, Raúl Cimas, Ernesto Sevilla y Julián López son lo más parecido que conozco a genios andantes. Para muestra, le doy a un botón y ahí está.
http://www.antena3.com/videos-online/neox/series/museo-coconut/german-capote-01x10_2010122300081.html

- Dos noticias reales leídas el pasado lunes en un periódico cualquiera: “La Dama de Elche, más sexy que Pilar Rubio”. “El hombre más rico de China, camino de entrar en la cúpula del Partido Comunista”. ¿Cómo era exactamente aquello de la realidad y la ficción?

- Por unos y otros avatares de la vida, las últimas tres semanas no he podido ver “Sálvame Deluxe”. Me siento perdido.

- Sólo para atléticos: El que da uno de los mejores pases que yo haya visto en mi ya larga vida futbolística, jugaba hace trece meses en el Atlético. Se apellida Jurado y ahora colabora con los goles del gran Raúl, otro ex, en la fría Alemania. Nos dieron una pasta por él, pero no se fichó a nadie en su puesto.¿Nos suena, verdad?

 

CONTRA LA PARED



¿Qué pondrá el que ahora llegue y tache lo de Marx? ¿Fútbol? ¿Belén Esteban quizás? Particularmente me inclino por Los Mercados.


MÚSICA PARA LLEVARSE A UNA ISLA DESIERTA… O A CASTELLÓN

 

Alguien tuvo el suficiente tiempo libre un día como para mezclar agua y aceite. El agua, la ejemplar Enya, el aceite, los salvajes The Prodigy. El resultado, simplemente espectacular. Ahora bien, las imágenes no hacen justicia. Se recomienda, por lo tanto, escuchar a ciegas… y bailar.

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