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Garrido is not Spain

Fernando Rodríguez
Blog de Fernando Rodríguez

El más acá

El rico sólo tiene un objetivo en su vida: ser más rico. Lo sé de oídas. El ser, especialmente el humano, despliega todo su ingenio e imaginación en busca del más allá. El más acá, por definición, es menos. Y es complicado conformarse con él. Por algo el castellano es idioma bello en su complejidad de grados. De nada a todo podemos hacer paradas y construir fondas en poco, regular, bastante, demasiado… Saber a poco, frase lapidaria donde las haya, si es que hay frases en algún sitio.

Nos hemos acostumbrado a ganar y se disfruta un poco menos. Mi primera colonia, ¡chispas!, no huele igual que la segunda y mucho mejor que la tercera. Por mucho que inventemos desafíos cuasi inalcanzables a mayor gloria de los periódicos deportivos. Si por algo soy del Atleti es precisamente por esto. Porque las victorias, de cuando en cuando, se disfrutan más que de vez en vez. Fallé en mi pesimista pronóstico futbolero, pero me alegro de haberlo hecho y de comprobar que mi nulo acierto en la quiniela semanal también tiene su por qué.

Para los despistados, y los pacientes que hasta aquí hayan llegado, de la Eurocopa escribo. Disfruté lo justo. Ya dije, y lo mantengo, que me hago mayor. Ni siquiera me puse demasiado nervioso en los penaltis aquellos contra el equipo del mejor poligonero que yo haya visto nunca jugando al fútbol. Confiaba, como todos, en el gran capitán. Y tampoco esta vez, y van…, me falló. Aposté por una final ante Alemania pero una vez conocido el rival del choque decisivo, cambié el inicial pronóstico negativo.

Pongo por testigos a la legión de oyentes de la SER de mi ciudad de mi postrera apuesta positiva frente a Italia. Mi única expresión más o menos apasionada de toda la Eurocopa fue aquella que surgió cuando la mejor España del torneo, parecía conformarse con aquel celestial 2-0. Un nombre resonaba en mi cabeza, bueno dos aunque solo se referían a una persona: Luis Enrique, Luis Enrique, Luis Enrique… bullía mi mente sin parar. Y, el 4-0, más o menos, cicatrizó alguna que otra nariz rota.

Convendría explicar a los niños que no siempre se gana. Es más, que habitualmente se pierde porque hay un único triunfador. Que lo que hacen estos chavales no es ni medio normal y que hacerlo, al menos algunos, sin tatuajes es de auténtico superhéroe. Pero han de saber que algún día se acabará y que, por eso mismo, han de disfrutarlo como lo hacen, como si no hubiera mañana. Convendría, también, acostumbrarse a tener paciencia y saber que jugar como pretende hacerlo España es lo más difícil que hay en este bendito juego llamado fútbol y que ganar de esa manera, como se hizo en la gran final, le acerca más al arte puro.



Y en el fondo de todo, y al fondo del foco, un auténtico garrider. El que se mueve no sale en la foto, dijo no sé quién. Él ni se mueve ni sale en la foto. Ni falta que le hace. El salmantino más universal. Años ha, un tanzano me preguntó en pleno paraíso africano si yo era de donde había nacido Del Bosque. Y por aquel tiempo “solo” había ganado con su Madrid del alma. Pero era feo, medio fondón, no hablaba inglés y su libreto futbolístico se había pasado de moda. Hay frases que de tanto decirlas pierden sentido. “El tiempo pone a cada uno en su sitio”, dice una de las más célebres. Más cierto, imposible. Y con el paisano del alma, su hijo Álvaro en el autobús de los campeones, y las lágrimas de esplendente normalidad corriendo por mis mejillas. Primero una, luego otra... ¿Será esto el más acá?

DESAPUNTES

- Algo falla: No todo lo deciden los mercados: Es verano y hace calor.

- Dudas metódicas: Nunca sé en qué fecha exacta se deja de felicitar el Año Nuevo. Ahora me sucede lo mismo con las banderas de los balcones. ¿Cuándo se quitan? ¿Nunca, quizá?

- La imagen del mes.





- Sólo para atléticos: Durante la celebración de la Eurocopa, todo lleno de banderas nacionales, sólo vi la representativa de un glorioso club. ¿Visión selectiva? Puede ser.

CONTRA LA PARED




En el sur de mi gran barrio también se piensa. En mis tiempos se aprendía aquello tan lógico de que dos negaciones juntas suponían una afirmación. Nada que no es todo, es, por lo tanto, algo. Elemental.

MÚSICA PARA LLEVARSE A UNA ISLA DESIERTA… O A CASTELLÓN



De cuando en vez repaso mi discografía y encuentro cosas que ni en sueños pensé haber comprado jamás. Una de ellas es aquel “Surfing with the Alien”, del virtuoso guitarrista norteamericano con nombre de capo de la mafia llamado Joe Satriani. Lo conocí, como a tantos, en aquel brutal festival que se celebró en Sevilla con motivo de la Expo. De aquella mágica noche es el vídeo de esta semana. Talento puro.



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