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Garrido is not Spain

Fernando Rodríguez
Blog de Fernando Rodríguez

El del váter

Comencé a ver el debate presidencial del lunes y acabé en el servicio. Confieso que me entrené riéndome con José Mota (http://www.youtube.com/watch?v=2LGctkPoD7A) y escuchando la inmortal cumbia colombiana dedicada a Rajoy (http://www.youtube.com/watch?v=JOIV_Ba9Iig).

Obviamente, así me fue. Un tipo no queriendo decir lo que va a hacer y otro sin poder explicar por qué no hizo antes lo que dice que quiere hacer ahora. Un tipo con barba balbuceando ante otro, con un poco más de barba todavía, que guiña el ojo de manera compulsiva. Un señor con gafas que se sabe ganador contra otro, con menos pelo, que ya trata a su rival como próximo presidente. Dos señores esqueléticos, famélicos casi, demostrando alguna que otra cosa, pero especialmente que tienen serios problemas a la hora de leer con claridad. Creo conocer a la única persona que decidió su voto después de seguir el desarrollo del debate del siglo: estuvo viendo Telecinco. Me congratulo de no ser uno de esos ocho millones de indecisos que dicen que hay por ahí. Si tuviera que decidir qué votar por lo que vi y escuché durante ese par de horas de la noche del lunes, me hubiera decidido por Merkel y así me ahorraba intermediarios. Imagino a todas esas fuerzas minoritarias que tanto protestaron por estar fuera del debate frotándose las manos viendo el chorreo de votos que se les venía encima. Me sé los titulares de los periódicos del día siguiente sin que se haya acabado éste en el que vivo. Así está montado este negocio, con periodistas pareciendo que les va la vida en ello, y demostrándome que, literalmente, les va la vida en ello.

Durante las horas previas fantaseé con la idea de que a alguno de los dos candidatos en liza les pudiera la presión. Que llegado el momento, uno de ellos decía aquello de, mire, es que me supera todo esto, es que me creo sólo a medias lo que estoy diciendo, es que usted, en el fondo, no me cae del todo mal, pero tengo que simular que le odio con todas mis fuerzas, es que en realidad no tengo ni puñetera idea de lo que dice mi programa porque me lo han hecho y además sé que nadie lo cumple, es que yo en realidad estaba mucho mejor en mi casa viendo a ese Madrid nuestro de cada día que amenaza la insultante supremacía blaugrana, es que…se callaba y se retiraba. No sucedió así, aunque viendo al principio al dubitativo señor de la izquierda, pensé que podría haber ocurrido algo similar. Habría sido la única opción que hubieran tenido de convencerme. Eso, o si me apuran, que alguno de los dos hubiera puesto a parir a los corruptos, de palabra, de obra y de omisión, que ambos acumulan en esos partidos que dicen liderar y que me han llevado al extremo de lamentar que por el debate del siglo me privaran de un nuevo (y espectacular) episodio de Águila Ninja, perdón, Roja.

DESAPUNTES

- En el bus. Fuentes tradicionalmente bien informadas me cuentan que el otro día se pudo ver al alcalde de mi ciudad subido en un autobús de los de toda la vida en compañía, únicamente, de su móvil. Para mayor sorpresa del que suscribe, parece ser que descendió del bus en cuestión en lo más al norte del barrio de Garrido. Cuentan que los vecinos le miraron asombrados por lo inhabitual del hecho. Uno, el pobre Amador, aún no ha salido ni de su asombro, ni de su casa.

- En el teatro.
Reí y volví a reír el otro viernes en la representación de “Días estupendos” en el fantásticamente remozado teatro Juan del Enzina. No sé si podrán decir lo mismo las dos personas que estaban delante mí acompañadas de dos infantes de tierna edad para los que, evidentemente, la obra no estaba recomendada. No hubiera estado de más un aviso previo para evitar sonrojos, preguntas sin respuesta y visiones traumatizantes.

- Sólo para atléticos: Pese a la obra de arte del tercer gol ante el Udinese http://www.youtube.com/watch?v=xcbwQZZldN4, me permito solicitar el inminente fichaje del único que puede arreglar esto. Se llama Luis y se apellida Aragonés. Y no vale dar pistas.

CONTRA LA PARED



Metáfora callejera del lugar exacto en el que nos encontramos.

MÚSICA PARA LLEVARSE A UNA ISLA DESIERTA… O A CASTELLÓN

 


La joya brutal que acompaña estas líneas la compuso el genial Liam O’Flynn para inaugurar, en 1997, el mandato presidencial de Mary McAleese, que aún hoy sigue siendo presidenta de la maltrecha Irlanda. Se titula “El puente” y ya podrían tomar buena nota del encargo Rubaljoy o Rajalcaba. Dicen que la gaita irlandesa es uno de los instrumentos más difíciles de tocar y que dominarla es misión casi imposible. A solo dos metros de O’Flynn pude un día de hace muchos años confirmar esa extrema dificultad. Para completar el círculo de la inmensa belleza, la guitarra eléctrica corre a cargo de mi mayor héroe de juventud, el simpar Mark Knopfler. Si escuchándolo no sienten irrefrenables ganas de marchar a Irlanda, les doy permiso para pillarse un apartamento con vistas en la mismísima Marina D’Or.

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