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Garrido is not Spain

Fernando Rodríguez
Blog de Fernando Rodríguez

Cámping de tercera

Aclararé, para empezar, que sigo indignado. Más que antes, si cabe. La provocación continua continúa y las dos condiciones básicas por las que surgió, en mi modesta opinión, el 15-M, la delictiva corrupción permitida por los partidos políticos y la vergonzante servidumbre del poder político hacia el económico, no han disminuido en estos cuatro meses. Más bien al contrario.

Comparto, diría yo, que el 90 por ciento de las concretísimas medidas que pide el movimiento empezando por la supresión del inútil -los adjetivos los pongo yo- Senado, la modificación de la injusta ley electoral, la higiénica prohibición de incluir imputados en las listas electorales o el cambio de la burda norma hipotecaria. He pasado por algunas asambleas, he escuchado y hasta he participado, pero ciertamente algunas de ellas no me acabaron de convencer.

No siempre tengo un buen día. Eso sí, nunca olvidaré aquel movimiento que hizo, a lo mejor por primera vez en mi vida, que me cabreara de verdad. Motivos para ello ni faltaban ni faltan en este momento. Creo, así, tener decidido mi voto de aquí a que me muera.

Incluso en las elecciones a vocal de aquel consejo de administración al que no pertenezco o a presidente de aquella comunidad de vecinos de la que no formo parte. Paso por la Plaza Mayor y vuelvo a leer pancartas que vi en aquellos días. He visto la Plaza de mi ciudad llena de: guiris tumbados al sol y comiendo basura rápida, casetas vendiendo libros, militares jurando bandera, gente saltando al ritmo de Carlos Jean, peña celebrando el ascenso, sí, sí, el ascenso de la UDS a Primera, gradas de teatro reviviendo a Shakespeare, meta de una etapa de la Vuelta, espectacular coso taurino, merecidísimo homenaje al simpar Del Bosque, gente reivindicando la unidad del Archivo, personas protestando contra la subida de tasas, chavales felicísimos de la jotaemejota, jóvenes celebrando la Nochevieja a mediados de diciembre… sólo por citar lo que mi memoria me ha dictado en este último minuto.

Imagino que en todas esas situaciones, mi hermosa Plaza Mayor tendría la misma valía cultural que tiene hoy en día. Y, sin embargo, no me gusta ver las tiendas de campaña del movimiento en la Plaza. Creo honestamente que su obsesión por la acampada disminuye su capacidad de convencimiento. Se puede dormir en casa y concentrarse durante el día para hacer ver a sus conciudadanos que nos siguen provocando.

No parece tan difícil. Ahora, eso sí, se tendrán que dar prisa los indignados porque a partir del 20N el poder estatal coincidirá con el local y las Subdelegaciones del Gobierno seguirán siendo lo que son ahora, palmeras del que manda. En todo caso, fuera las formas, el fondo es lo que sigue valiendo. Y a mí, me vale, y cada día un poquito más.

DESAPUNTES

No sé qué haré cuando se retiren Nadal, Pau, Navarro, Xavi, Iniesta o Casillas. Ahora, trato de disfrutar todos sus éxitos por muy increíbles que me parezcan. Cuando veo sus triunfos me pellizco con todas mis fuerzas y ni siquiera me hago daño. Por cierto, Pau es dios y Navarro, su profeta. Por desconcierto, ¿por qué siendo ambos catalanes nadie malmete en los éxitos de la selección española? Aún digo más: ¿Por qué cuando la selección de fútbol gana hay banderas en los balcones y cuando lo hace la de la baloncesto, sólo los mismos geranios de siempre? Y, para acabar, ¿alguien sabe qué dice exactamente Marc Gasol en el anuncio de Caser Seguros?

La semana pasada me sentí uno de los hombres más valorados del planeta. Al menos por MoviStar. Casi me nombran mejor cliente de lo que va de siglo. No viene mal que de vez en cuando a uno le llenen de halagos, aunque sea una voz enlatada la que lo hace. Y todo porque me quería ir con la competencia. ¿Tan mal andan como para querer retenerme? O mejor, ¿tanto han ganado conmigo hasta ahora como para rebajarse de semejante manera?

Sólo para atléticos: Autoentrevista. Pregunta: ¿Quién se acuerda ahora del Kun Agüero? Respuesta: Pese a todo, yo.

CONTRA LA PARED

El violinista y el flautista, frente a frente. ¿Para cuándo las pintadas con sonido?

MÚSICA PARA LLEVARSE A UNA ISLA DESIERTA… O A CASTELLÓN

Digo yo que Luis Tosar hará algo mal en su vida. Hace tiempo me quedó claro que en el cine todo lo hace bien y hasta en ocasiones –'La flaqueza del bolchevique', 'Te doy mis ojos', 'Los lunes al sol', 'Inconscientes' o 'Celda 211'- espectacularmente bien. Hace tiempo le vi con su grupo Di Elas en el programa de otro grande, Buenafuente, y sonaban bastante mejor que otras formaciones, en teoría, mucho más profesionales. La próxima noche que le vea en alguno de los garitos de Santiago que ambos frecuentamos, me tragaré la vergüenza y le diré algo.

 

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