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Frente al muro

Óscar Sánchez Alonso (UPyD)
Blog de Óscar Sánchez Alonso. UPyd Salamanca

¿Frente a qué?

'Frente al muro', así se llama este blog. El muro alude a esa edificación (bien poco edificante) que han venido forjando a lo largo de los años PSOE y PP, PP y PSOE. Ambos partidos cuentan con nombres que merecen aplauso y reconocimiento; pero ambos partidos, también, llevan mucho tiempo velando por una serie de intereses particulares… que menoscaban el interés general.
Y como a lodazal revuelto, ganancia de oportunistas, no son pocos los que se han sumado a tan suculento “festín”. Ciertas irresponsabilidades de los partidos mayoritarios están convenientemente instrumentalizadas por otras siglas, círculos y entramados. De modo que en ésas se anda: chapoteando con el lodo al cuello, y enarbolando el “show must go on”.

Las derivas democráticas en las que los dos 'partidazos' han sido partícipes y cómplices se ilustran en el día a día. Muestran de manera palmaria algo que UPyD siempre ha defendido: además de la crisis económica, nos devasta una crisis política, institucional, ética... que encierra mucho mayor calado.

Los ejemplos de esa crisis poliédrica no escasean, y en esta bitácora habrá ocasión de abordarlos. Tales deterioros democráticos están presentes en el ámbito nacional, autonómico, provincial… como están presentes (por supuestísimo) en el municipio de Salamanca. Optemos hoy por una breve miscelánea en formato diccionario, y ya habrá tiempo de pormenorizar sobre éstas y otras 'voces':

• Auditoría externa: Agua de mayo que requieren las cuentas del Ayuntamiento salmantino. UPyD apuesta por conocer el estado real de los dineros públicos en todas las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos; y no podría escapar de ese compromiso el Consistorio salmantino. Precisamente, en Salamanca se hace urgente que de manera contrastada y verificable los salmantinos podamos conocer
verdaderamente la situación. El PP alude a una deuda de 775.000 euros, y el nuevo alcalde nos acaba de anunciar una serie de medidas con las que el superávit -dice- está al alcance de la mano.

Puesto que el PSOE ha venido aludiendo a un endeudamiento de unos 196 millones de euros, nos gustaría saber qué podemos dar por cierto. Ambos partidos presentan intachable “credibilidad” y a ninguno de ellos “jamás” se les ha pillado en engaños y enmascaramientos. Por eso, dado que ambos representan la “beatífica beatitud”, parece justo que los ciudadanos conozcamos si nos mienten los dos… o nos miente uno u otro.

• Austeridad: Palabra que invoca el nuevo alcalde, haciendo como que se la cree. Su reciente campaña electoral, por no ir más atrás, evidencia lo que por “austeridad” entiende. ¿Recuerdan los ciudadanos cómo estaban las callas de banderolas populares? ¿Recuerdan la publicidad que fue contratada en los medios? ¿Recuerdan la carpa de Los Bandos? ¿Recuerdan coches y autobuses con la correspondiente serigrafía? ¿Recuerdan a 'Alfonso 2.0'? ¿Recuerdan el videojuego en el que el candidato popular emulaba a Mario Bros? ¿Recuerdan…?

Fernando Rodríguez, como responsable de campaña, anunció que el presupuesto de la misma era de 35.500 euros. Permítanme que me sonría ante falacia de tal calibre. Ese presupuesto enunciado ya sería un desembolso más que considerable, pero que encima se pretende considerar como imbécil a la ciudadanía… resulta vomitivo.

• Hipocresía: Sustantivo que define esas declaraciones de Rubalcaba en las que lamenta que Bildu tenga la presencia institucional que ha pasado a tener (cfr. voz 'Repugnancia'). Al parecer, que el partido del vicepresidente-ministro-candidato haya sido uno de los adalides de la legalización de los batasunos no le impide a Rubalcaba rasgarse las vestiduras a toro pasado, a tiempo parcial, y de manera oportunista. Lamentable hasta decir basta.

• Repugnancia: Percepción del ciudadano demócrata al ver que los filoterroristas se han colado en las instituciones (hasta el punto de alzarse con alcaldías como la de San Sebastián). Se han echado por tierra años de combate al terrorismo. En la estrategia del terror, sus fines siempre justifican cualquier medio. Y por desgracia, en esta ocasión, esa perversa lógica ha triunfado. Los execrables medios (858 asesinatos, miles de heridos, decenas de miles de desterrados y extorsionados) han propiciado la ignominia.

Seguiremos al habla.

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