Recuerdos imborrables

A lo largo de nuestra vida la televisión nos ha dado momentos que recordaremos hasta que acabemos dentro de un hoyo. Algunos serán bonitos y otros bastante feos, pero los recordamos por alguna u otra razón. Y eso me ha pasado viendo el capítulo dedicado a "La noticia" de la serie de reportajes de las que hablé la otra semana, "Las caras de la noticia", de Canal+.

Y es que un 8 de abril de 2003 murió un compañero. Murió haciendo lo que le gustaba, grabar con su cámara lo que ocurría en el mundo. Pero no murió de cualquier forma, murió asesinado. Asesinado además por quienes se creen adalides de la libertad en el mundo. Y lo peor es que nuestras propias instituciones se han encargado de que nadie condene a los responsables.

 

Esa misma noche los telespectadores fuimos testigos de cómo Àngels Barceló y Jon Sistiaga nos contaban cómo un tanque estadounidense mató al cámara español José Couso y al ucraniano Taras Protsyuk, de la agencia de noticias Reuters, en el Hotel Palestina de Bagdag. Los militares sabían que en ese hotel estaban alojados los periodistas que cubrían la guerra de Irak. Y lo que era peor para ellos, estaban grabando lo que allí estaban haciendo. Así que algo había que hacer.

 

Cada vez que lo recuerdo no sé si me cabrea más que dijeran que no sabían que allí estaban los periodistas o que creyeron que las cámaras de los dos compañeros eran bazookas. Aunque mejor aún fue la primera versión: "dispararon contra las tropas estadounidenses desde el vestíbulo del hotel". Sabían perfectamente quiénes eran y qué era lo que estaban haciendo. Por eso dispararon contra el hotel. Quizá para mandar un mensaje a todos los que cubrían la guerra. Quizá para que tuvieran cuidado con lo contaban.

 

"Jose vio cómo le disparaban. Fue consciente de quién le mataba", Jon Sistiaga

Aunque realmente no es eso lo que me cabrea de la historia. Lo que nunca comprenderé es cómo la justicia española no ha hecho nada para poder juzgar a los responsables de la muerte de José Couso en todos estos años que han pasado. Ni tan siquiera los políticos. No haciendo nada contra la forma de ignorar los Estados Unidos a quines sí intentaron hacer algo. No les interesaba, prefirieron mantener la triste lealtad que parece que hay que tener hacia ese país. Claro, que iba a hacer un país que prefiere tener buenas relaciones a saber la verdad sobre el asesinato de un ciudadano español.

 

Yo siempre supe a lo que me quería dedicar cuando fuera mayor. Pero la muerte de Couso fue lo que acabó determinándolo para "vengar" de alguna forma su muerte intentando contar a la gente lo que ocurre a su alrededor y denunciar las injusticias que cada día pasan. Pero siempre tendré la espinita clava de ver entre rejas a los asesinos.

 

En su día, Telecinco hizo un documental realizado por Alberto Arévalo donde se contó cómo fue ese momento. Se llama "Hotel Palestina, 8 de abril: un reportaje de investigación" y si tenéis 52 minutos debéis verlo, lo podéis encontrar en YouTube.

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