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Feliz con poco

Félix Martín Santos

Tabaquismo: Causas de la dependencia tabáquica y medidas preventivas

A lo largo de la historia las personas se han iniciado en el hábito tabáquico influidos por la gente de su entorno más íntimo y próximo: la familia, el medio escolar, los amigos y compañeros.

Los amigos y compañeros fumadores suelen presionar al neófito para que empiece a fumar sus primeros cigarrillos. Para sentirse integrado en el grupo es muy frecuente que el joven principiante acepte la pérfida oferta.

 

La familia influye decisivamente en el conjunto de creencias, valores y conductas del ser humano. La actitud y conducta de los padres y hermanos mayores puede servir de modelo a seguir por el niño. Los niños que se desarrollan en hogares donde los padres no sólo no fuman sino que, además, no son permisivos con el consumo de tabaco tienen menos posibilidades de convertirse en fumadores. Obviamente, lo contrario sucede en caso de darse las premisas opuestas a las mencionadas.

 

El medio escolar no debe comportarse como un lugar iniciador del consumo tabáquico, como frecuentemente ha sucedido; también por la “presión de los compañeros”. Debe, en cambio, ser un medio protector donde los profesores impartan educación para la salud en estilos de vida saludables, explicando a los niños desde su más tierna infancia los riesgos del tabaquismo y de otros hábitos nocivos como el consumo de alcohol y otras drogas. Por otra parte, los profesores deben ejercer su papel de población ejemplar y modélica.

 

El joven se inicia en el tabaquismo no sólo por la influencia negativa del entorno más próximo sino también por factores ambientales como la publicidad y promoción del tabaco, habitualmente financiadas por la industria tabacalera internacional. Durante décadas los medios de comunicación se han empleado para efectuar una publicidad favorable a los intereses de esta lucrativa industria. Para engañar a la gente han utilizado imágenes espectaculares, que en todo momento han vinculado el tabaquismo con el éxito social, la libertad, el deporte, la emancipación y el lujo. 

 

A medida que en los diversos países de nuestra órbita europea se ha ido prohibiendo esta publicidad directa, la industria tabacalera ha utilizado la denominada publicidad indirecta, mediante la cual se promocionaban actos deportivos y culturales bajo el patrocinio de conocidas marcas de tabaco.

 

DEPENDENCIA TABÁQUICA

 

La dependencia al tabaco está considerada desde 1992 como un trastorno mental y del comportamiento en la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS (ICD-10) y en el Manual de Diagnóstico y Estadísticas de la Asociación Americana de Psiquiatría de 1995 (DSM-IV-TR).

 

El tabaquismo se sustenta por la adquisición del fumador de una gran dependencia física a la nicotina, intensa dependencia psicológica, notable dependencia gestual, tolerancia y síndrome de abstinencia (al dejar el hábito).

 

La nicotina es la droga que más rápidamente actúa en los centros cerebrales relacionados con los mecanismos de refuerzo positivo: de 8 a 10 segundos. Tras ser inhalada por el fumador de cigarrillos o absorbida en la mucosa oral por el fumador de pipa o puros llega en menos de 10 segundos a los núcleos cerebrales del sistema dopaminérgico y noradrenérgico, donde se liberan respectivamente dopamina y noradrenalina, responsables de la engañosa y fraudulenta sensación de placer y estimulación. Como sus niveles sanguíneos prácticamente desaparecen en menos de 2 horas del último cigarrillo, el fumador cuando vuelve a fumar otro pitillo nota una sensación de relajación y tranquilidad, debido a que está paliando el síndrome de abstinencia que ya empieza a manifestarse. Por todo ello, la nicotina consigue el máximo efecto en el mínimo tiempo. Tiene mayor capacidad adictiva que otras drogas, como la heroína y la cocaína.

 

Los médicos empleamos el denominado test de Fagerström para identificar el grado de dependencia física del fumador.

 

La dependencia gestual y psicosocial la exploramos mediante el test de Glover Nilsson.

 

Cuando un fumador con dependencia física deja de fumar es muy probable que sufra un síndrome de abstinencia, de severidad variable, dependiendo del paciente y del grado de dependencia física del mismo. Es bastante común que manifieste diversos grados de ansiedad, irritabilidad, insomnio, cefalea, “craving” o deseo de fumar, así como una reducción de la frecuencia cardíaca y de la tensión arterial, previamente elevadas por la nicotina. Esta clínica empieza a surgir entre las 2 y 12 horas del cese, llegando al cénit a las 48 horas y manteniéndose durante una media de 4 semanas.

 

Actualmente disponemos de buena terapia farmacológica para neutralizar el síndrome de abstinencia: tratamiento sustitutivo con nicotina, bupropión y vareniclina. Estos fármacos están indicados en fumadores con intensa dependencia física, que desean dejar de fumar, pero necesitan ayuda por fracasos previos.

 

MEDIDAS DE PREVENCIÓN PRIMARIA

                                        

Pretenden conseguir reducir la tasa de incidencia de tabaquismo, esto es, evitar que nuevos adeptos se incorporen a este devastador hábito. Pretendemos que nuestros niños y adolescentes no empiecen a fumar. Para ello nos valemos de la rentabilísima educación para la salud en la escuela y en el seno familiar, educando a nuestros escolares e hijos, respectivamente, en estilos de vida saludables. Además, es de gran trascendencia que tanto los padres como los profesores ejerzan un papel ejemplar. Si deseamos que nuestros hijos y escolares no fumen ni beban alcohol, deberemos mostrarnos en todo momento libre de esos malsanos estilos de vida.

 

Además, es muy importante que la sociedad, en general, no vea con buenos ojos el tabaquismo, sino que sea considerado como una conducta insana y estigmática. Las recientes leyes aprobadas en España, prohibiendo la publicidad, uso y consumo de tabaco en lugares públicos van en esta dirección. Ya a los pocos años de su aprobación (diciembre de 2005, la primera, diciembre 2010, la segunda) se han conseguido excelentes resultados;  con reducción significativa de las proporciones de infarto y, sobre todo, de las consecuencias del tabaquismo pasivo en niños, con menos partos prematuros y exacerbaciones asmáticas.

 

MEDIDAS DE PREVENCIÓN SECUNDARIA

                              

Tanto las medidas legislativas en contra del tabaquismo como las medidas dependientes de la labor de los profesionales de la salud ejercen un gran impacto sobre el consumo tabáquico: reducción notable de la proporción de prevalencia de tabaquismo.

 

Una medida muy rentable para reducir la prevalencia de tabaquismo es aumentar sensiblemente los impuestos del mismo. La investigación al respecto ha demostrado que un incremento del 10% del precio del tabaco conlleva una reducción del 4% del consumo tabáquico en los países más ricos y de un 8% en los países de menor poder adquisitivo. Siguiendo estas directrices, durante el Día Mundial sin Tabaco de 2014, celebrado el 31 de mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido como objetivos los dos siguientes:

 

1)      Potenciar que los gobiernos aumenten los impuestos del tabaco hasta niveles que permitan reducir su consumo.

 

2)      Impulsar que las personas y las organizaciones de la sociedad civil motiven a sus gobiernos para incrementar los impuestos sobre el tabaco hasta cotas que reduzcan significativamente el consumo del mismo.

 

Como respuesta a esta solicitud de la OMS, el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) ha emprendido acciones dirigidas a estimular a la ciudadanía sobre las ventajas de aumentar la fiscalidad del tabaco. También ha solicitado públicamente al gobierno español que incremente los impuestos específicos del tabaco, así como que equipare la cuantía de los mismos a todas las labores del tabaco, a fin de evitar desvíos del consumo desde el cigarrillo a otras opciones más baratas.

 

El 27 de mayo de este año, el CNPT publicó el informe “La fiscalidad del tabaco y la Salud”,  en el que recoge las recomendaciones de la OMS. En él se insiste en que el incremento de impuestos del tabaco es la medida aislada más eficaz para reducir su consumo, pues cada 10% de aumento del precio comporta una reducción del 3,7% del consumo en adultos y del 9,3% en jóvenes. Estiman que si se incrementara un 5% el precio del tabaco se podría conseguir más de 93.000 abandonos y una reducción de más de 3.000 muertes a lo largo de los próximos 20 años en nuestro país. También recomiendan que la fiscalidad de los cigarrillos electrónicos se equipare a la del tabaco convencional.

 

Como decíamos antes, la famosa ley antitabaco española, esto es, la Ley 24/2010 de medidas sanitarias frente al tabaquismo, reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco, puesta en marcha en 2011, ha comportado excelentes resultados; con gran reducción de las muertes de causa cardiovascular y de exacerbaciones asmáticas. Resultados lógicos, si nos atenemos a la reducción de la prevalencia de tabaquismo desde el 26,4% en 2009 hasta el 24% de 2011, ya con plena vigencia de la última ley, que prohíbe fumar, por fin, en bares y restaurantes.

 

Además de estas necesarias medidas de porte legislativo es imprescindible contar con el factor humano: el proveedor de salud.

 

¿CUÁL ES EL PAPEL DEL PROFESIONAL DE LA SALUD EN LA LUCHA ANTITABÁQUICA?

         

Los profesionales de la salud pueden y deben intervenir activamente tanto en la prevención primaria como, sobre todo, en la prevención secundaria del tabaquismo. La intervención clínica-terapéutica sobre el tabaquismo, que incluye el consejo médico y el tratamiento farmacológico, es una estrategia a privilegiar por los médicos, pues con ella consiguen que una gran proporción de fumadores abandonen definitivamente su hábito. En fin, este contenido será abordado en la próxima entrada de este blog.

 

Dr. Félix Martín Santos

Neumólogo

 

Comentarios

Juan 07/08/2014 17:46 #3
Si es tan adictivo, y casi todo se arregla con subir los precios en impuestos... y es tan malo para la salud, porque no lo prohíben. O en su lugar, que los fármacos para dejar de fumar sean pagados por la Seguridad Social, como nos e atreven a prohibirlo algo habrá que hacer. Yo tengo tabaquismo y no consigo quitármelo (no tengo dinero suficiente para esa inversión inicial en dejar de fumar).
Juan 07/08/2014 17:10 #1
Hay que ser tonto de remate para pedir que se le suba los impuesto a las drogas... ¿No han aprendido nada de la ley seca? ¿Por qué desproteger a los fumadores? Si suben los impuestos al tabaco, fomentan el contrabando con los consecuentes problemas socio-sanitarios que ello representa... sólo he leído hasta ahí, por que leído eso se sabe todo del que lo redacta... a ver si suben los impuestos a toda esa panda de gentuza, que ignorante de buena voluntad, lo único que piden es que halla contrabando y se pierda el poco control sanitario que pueda tener la industria tabaquera... ¡cuanto idiota en puestos de poder!

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