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Feliz con poco

Félix Martín Santos

Dieta Mediterránea: Prevención efectiva de enfermedades cardiovasculares

La comunidad científica internacional considera que la Dieta Mediterránea es uno de los modelos dietéticos más saludables, pues se asocia a una notable reducción de los riesgos de enfermar y de morir por las principales causas de muerte en el mundo Occidental. 

Tanta es la bondad y calidad de esta dieta como para que el 16 de noviembre de 2010, el Comité Intergubernamental de la UNESCO para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, en la reunión celebrada en Nairobi (Kenia), acordara inscribir la Dieta Mediterránea en la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

 

En la última década se está recogiendo la cosecha de rigurosos estudios epidemiológicos, que revelan que nuestra dieta patrimonial reduce sensiblemente el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, así como diabetes tipo 2, síndrome metabólico, hipertensión arterial, ciertos tumores malignos, etc.

 

En este contenido me voy a centrar en el efecto preventivo de procesos cardiovasculares, exhibido por esta dieta. En otros artículos me centraré en la protección ejercida sobre otras enfermedades.

 

¿A QUÉ LLAMAMOS DIETA MEDITERRÁNEA?

 

Me complace mucho la forma empleada por los responsables de la Fundación Dieta Mediterránea1 para conceptuar a esta emblemática dieta, dado que la consideran una herencia cultural, basada en productos frescos, locales y de temporada, íntimamente vinculada al estilo de vida de los pueblos de la cuenca mediterránea. Además, incorporan a los alimentos característicos de la misma, un ingrediente fundamental: la sociabilidad. Sí, porque cuando nos reunimos a comer llegamos a disfrutar más de la compañía y del encuentro humano que de las saludables viandas de nuestra dieta. Me atrevo a decir que ambos elementos constituyen un sinergismo por potenciación.

 

Si nos centramos en los alimentos que la constituyen recordaré que lo más destacable es la abundancia de productos vegetales, como hortalizas, legumbres, pan, pasta, arroz, verduras, frutas y frutos secos; el empleo de aceite de oliva como  fuente fundamental de grasa; un consumo moderado de pescado, marisco, aves de corral, productos lácteos y huevos; el consumo de pequeñas cantidades de carnes rojas (las procedentes del ganado porcino, bovino, caprino y ovino) así como cantidades moderadas de vino tinto, habitualmente consumido en el curso de las comidas.

 

 

 

Su efecto saludable no se debe sólo a que sea una dieta equilibrada, variada y con una adecuada incorporación de macronutrientes sino también a los beneficios derivados de su alto contenido de ácidos grasos monoinsaturados (ácido oleico) y poliinsaturados, su bajo contenido en ácidos grasos saturados y, sobre todo, a su gran riqueza en antioxidantes, como el oleocantal, derivado del aceite de oliva virgen extra y descubierto en 2005 por Beauchamp y colegas2.

 

Vides y olivos

 

PREVENCIÓN SECUNDARIA DE ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES CON DIETA MEDIETERRÁNEA

 

Probablemente el mejor estudio epidemiológico sobre la prevención secundaria de procesos cardiovasculares fue el diseñado y realizado por franceses de Lyon, cuyo informe final3 lo publicaron en 1999 en una revista de cardiología de EEUU, la prestigiosa Circulation.

 

Michel de Lorgeril y colegas se responsabilizaron de una prueba aleatorizada, de prevención secundaria para evaluar si un tipo de Dieta Mediterránea, enriquecida con ácido linolénico, era capaz de reducir la tasa de recidiva tras un primer infarto de miocardio, cuando era comparada con una dieta occidental, convencional o prudente, según los franceses. La primera la siguieron 219 personas; la segunda, la adoptaron 204 pacientes.

 

Ya en un primer análisis, tras 27 meses de seguimiento, habían comprobado un gran efecto protector de la primera con respecto a la segunda. Para aumentar la validez del estudio decidieron aumentar el tiempo de seguimiento hasta 46 meses por paciente.

 

La dieta era el supuesto factor protector o reductor del riesgo, mientras que el efecto o enfermedad a prevenir fue clasificado en tres conjuntos de procesos: uno, muerte de origen cardíaco e infarto de miocardio no fatal; dos, por eventos mayores como la angina inestable, insuficiencia cardíaca, ictus, embolia pulmonar o periférica; tres, por procesos menores que requieren ingreso hospitalario.

 

Los resultados fueron espectaculares, pues los voluntarios que siguieron la dieta mediterránea durante los 46 meses del estudio sufrieron bastantes menos procesos cardiovasculares (en las tres categorías posibles), que los que siguieron la dieta convencional no mediterránea: 95 versus 180, respectivamente. En consecuencia, la reducción del riesgo cardiovascular por parte de los que se beneficiaron de la dieta mediterránea osciló de un 47% hasta un 72%, con respecto al grupo control.

 

Este excelente estudio experimental no deja de tener un carácter de prevención secundaria, dado que la intervención dietética se aplica a personas que ya tienen la enfermedad (cardiopatía isquémica), pues eran supervivientes de un infarto de miocardio previo. Lo que se pretende es reducir la tasa de reinfarto o/y la aparición de otros procesos isquémicos como el infarto cerebral. Sin embargo, estaba por demostrar en un riguroso estudio experimental si la citada Dieta Mediterránea era capaz de reducir la tasa de incidencia de procesos cardiovasculares, esto es, si podía conseguir reducir el riesgo de desarrollar infartos de miocardio o cerebrales (ictus) en individuos que aún no los habían sufrido. Pues bien, investigadores de nuestro país tienen el honor de haber sido los primeros en haber conseguido esto último, mediante el estudio PREDIMED.  

 

PREVENCIÓN PRIMARIA DE ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES CON DIETA MEDITERRÁNEA: ESTUDIO PREDIMED

 

El ensayo clínico PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea) es el estudio de mayor calidad científica que se ha realizado sobre nutrición en España. Sus resultados han dado un espaldarazo definitivo a los modelos de Dieta Mediterránea, por su gran efectividad para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares frente a otras dietas establecidas en consultas médicas, como las dietas pobres en grasas. Vamos a describir brevemente su protocolo.

 

Selección de los participantes y aleatorización

 

Se trata de un ensayo clínico (estudio experimental), donde se reparten al azar (de forma aleatorizada) los 7.447 voluntarios del mismo, a fin de incluirlos equitativamente en uno de los tres grupos dietéticos seleccionados, con el objetivo principal de averiguar si la Dieta Mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra o frutos secos evita la aparición de enfermedades cardiovasculares (infarto agudo de miocardio y/o accidente vascular cerebral, muerte de origen cardiovascular), en comparación con una dieta baja en grasa. Para poder participar en el estudio los voluntarios debían reunir criterios de alto riesgo cardiovascular, pero sin sufrir aún ninguna de estas enfermedades.

 

Por ello, debían ser varones de entre 55 y 80 años o mujeres de entre 60 y 80 años que fueran diabéticos/as (lo eran la mitad de los integrantes) o que tuvieran tres de los siguientes factores de riesgo cardiovascular: tabaquismo, hipertensión arterial, aumento plasmático de la concentración del LDL colesterol (lipoproteínas de baja densidad), bajos niveles plasmáticos del HDL colesterol (colesterol vinculado a las lipoproteínas de alta densidad), sobrepeso u obesidad, o tener una historia familiar de enfermedad coronaria precoz.

 

Se tardó un tiempo relevante en reclutar a todos los voluntarios en los nueve centros del estudio (dependientes de Hospitales Universitarios de Barcelona, Pamplona, Sevilla, Vitoria, Valencia, Reus, Instituto de Salud Carlos III de Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas), pues se extendió desde octubre de 2003 hasta junio de 2009.

 

INTERVENCIONES Y MEDIDAS

 

Los participantes recibieron sesiones individuales y de grupo, con periodicidad trimestral, a fin de educarlos y asesorarlos sobre las características de sus respectivas dietas.También se les pasó un cuestionario de 14 preguntas con objeto de valorar el grado de adherencia a la dieta mediterránea. Algo parecido se hizo con el grupo control, sobre todo a partir de 2006.

 

A los dos grupos de dieta mediterránea se les aprovisionó gratuitamente de aceite de oliva (un litro a la semana) y de 30 gramos de frutos secos diarios (15 de nueces, 7,5 de avellanas y 7,5 gramos de almendras); mientras que los integrantes del grupo control, de dieta baja en grasa (ni vegetal ni animal) fueron objeto de pequeños regalos, no alimenticios. No se promocionó ninguna dieta hipocalórica ni tampoco se promocionó la actividad física aeróbica entre sus integrantes.

 

Para los dos grupos de la DM se intentó que las raciones y piezas de cada grupo de alimentos fuera como sigue: tres o más piezas al día de fruta; dos o más raciones diarias de verduras; tres o más raciones semanales de pescado (especialmente graso); tres o más raciones semanales de legumbres; dos o más raciones semanales de sofrito; cuatro o más cucharadas diarias de aceite de oliva; tres o más raciones semanales de frutos secos; carne blanca (aviar) en vez de carne roja; vino con las comidas (opcionalmente, sólo para bebedores habituales; 7 vasos o copas a la semana).

 

 

Cada año se los evaluó con un cuestionario de frecuencia de alimentos (137 preguntas) para, entre otras cosas, calcular la ingesta de energía y de nutrientes. También anualmente respondieron a las preguntas de una versión española del cuestionario de Actividad Física en el Tiempo Libre de Minnesota.

 

Para cerciorarse de que los participantes cumplían correctamente con las dietas establecidas se emplearon biomarcadores de cumplimiento: niveles plasmáticos de ácido alfa-linoléico, para confirmar el cumplimiento por el grupo de frutos secos; para el grupo que recibió suplementos de aceite de oliva virgen extra se empleó otro marcador indicativo (niveles urinarios de hidroxytirosol, un polifenol abundante en este aceite). Tales mediciones se efectuaron en pequeños grupos de participantes, elegidos al azar, en tres ocasiones: al año, a los tres y a los cinco años.

 

Huelga decir que el aparato estadístico empleado en este estudio fue riguroso y profundamente válido, con estratificación y control de las principales variables de confusión; modelos de regresión de Cox, para calcular los cocientes de riesgo (Hazard ratios) de eventos cardiovasculares en los grupos de Dieta Mediterránea (DM) con respecto al grupo control, entre otros métodos estadísticos.

 

RESULTADOS

 

Aunque el estudio debía mantenerse durante unos seis años, tuvo que pararse a los 4,8 años, por motivos de ética, porque, en el curso de una evaluación periódica, se observó que los integrantes de los dos grupos de dieta mediterránea se beneficiaron de un menor riesgo de enfermar y de morir por estas enfermedades: un 30% menos de riesgo, con respecto al grupo control, los que consumieron una dieta baja en grasa.  

 

La reducción del riesgo fue muy manifiesta para el ictus o accidente vascular cerebral y para la combinación de eventos cardiovasculares, pero no tanto para el infarto agudo de miocardio aislado. Posiblemente, según los autores, porque el poder estadístico para identificar los efectos sobre el infarto de miocardio era insuficiente.

 

Los autores del estudio concluyen: “Estos resultados confirman los beneficios y la efectividad de la Dieta Mediterránea para reducir el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares”.

 

En su análisis también resaltan que la mayor esperanza de vida alcanzada con esta dieta se debe fundamentalmente a su riqueza en frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pescado y aceite de oliva, así como al bajo consumo de carnes rojas y al moderado consumo de vino tinto en las comidas. Siguiendo a otros investigadores, creen que probablemente haya un efecto sinérgico favorable entre todos los nutrientes que constituyen esta dieta, que permite reducir el riesgo cardiovascular, a base de mejorar el perfil lipídico, aumentar la sensibilidad de la insulina e incrementar la resistencia a la oxidación e inflamación, así como proteger el lecho de las arterias, que son las que llevan la sangre oxigenada a los diversos tejidos y que, en caso de obstruirse, acabaría con la muerte del tejido subsidiario (necrosis isquémica o infarto).

 

La calidad científica de este estudio experimental, difícil de superar en el mundo, animó a los investigadores a publicar los numerosos artículos que están gestando en revistas de prestigio internacional, habitualmente de EEUU. Por ejemplo, el que hemos resumido en este punto del tema lo publicaron (febrero 2013) en una de las revistas de mayor impacto del mundo: New England Journal of Medicine.4

 

En un próximo artículo intentaré resumir una parte relevante de los artículos que han fructificado de este gran árbol de ciencia en el que se está convirtiendo el ensayo PREDIMED.

 

 

                                                      Dr. Félix Martín Santos

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

1 http://dietamediterranea.com

 

2 Phytochemistry: ibuprofen-like activity in extra-virgin olive oil. Beauchamp GK, Keast RS, Morel D, Lin J, Pika J, Han Q, Lee CH, Smith AB, Breslin PA   Nature. 2005 Sep 1;437(7055):45-6.

 

3 Mediterranean Diet, Traditional Risk Factors, and the Rate of Cardiovascular Complications After Myocardial Infarction. Final Report of the Lyon Diet Heart Study Michel de Lorgeril, MD; Patricia Salen, BSc; Jean-Louis Martin, PhD; Isabelle Monjaud, BSc; Jacques Delaye, MD; Nicole Mamelle, PhD B. Circulation 1999; 99; 779-785

 

4 Primary Prevention of Cardiovascular Disease with a Mediterranean Diet Ramón Estruch, M.D., Ph.D., Emilio Ros, M.D., Ph.D., Jordi Salas-Salvadó, M.D., Ph.D., Maria-Isabel Covas, D.Pharm., Ph.D., Dolores Corella, D.Pharm., Ph.D., Fernando Arós, M.D., Ph.D., Enrique Gómez-Gracia, M.D., Ph.D., Valentina Ruiz-Gutiérrez, Ph.D., Miquel Fiol, M.D., Ph.D., José Lapetra, M.D., Ph.D., Rosa Maria Lamuela-Raventos, D.Pharm., Ph.D., Lluís Serra-Majem, M.D., Ph.D., Xavier Pintó, M.D., Ph.D., Josep Basora, M.D., Ph.D., Miguel Angel Muñoz, M.D., Ph.D., José V. Sorlí, M.D., Ph.D., José Alfredo Martínez, D.Pharm, M.D., Ph.D., and Miguel Angel Martínez-González, M.D., Ph.D. for the PREDIMED Study Investigators N Engl J Med 2013; 368:1279-1290April 4, 2013DOI: 10.1056/NEJMoa120030

 

 

Comentarios

Joaquín García 27/11/2015 06:18 #7
Suscribo plenamente el fondo de todos los comentarios precedentes. Poco más que añadir que el agradecimiento por enseñarnos a vivir mejor con menos enfermedad y más salud.
Pedro 24/09/2015 15:33 #6
Por desgracia para todos los jovenes y la gran mayoria de las familias, esceptuando ala gente mayor osea nuestros abuelos. No siguen esa dieta mediterranea. la hambuerguesas y la pizza son los reyes de la casa. esto cada vez se parece mas y mas a la dieta de los EEUU y los EEUU cada vez se parece mas a la comida mediterranea.
María Jesús Hernández 18/09/2015 15:56 #5
Félix gracias por presentarnos los espléndidos beneficios que para nuestra salud nos ofrece la Dieta Mediterránea con su variedad de frutas, verduras, legumbres, aceite de oliva...regadas con un vasito de tinto. Me apunto a esta Dieta Mediterránea variada y equilibrada con alto contenido en ácidos grasos, poliinsaturados y antioxidantes. Vamos que me animo a comprobar en mi misma sus efectos benefactores a través de un análisis del alfa-linoléico y del hidroxytirosol. Siempre es un placer leer tus artículos por su contenido,comprobación práctica,amenidad y eficacia.
Francisco 07/09/2015 09:43 #4
A mi, Felix, lo que me gusta de tus artículos (aparte, por supuesto, del rigor científico) es el entusiasmo que transmiten; animan, en este caso, a hacer, una Dieta Mediterranea, a comer sano, preocuparse por la salud.... No dejes de seguir escribiendo. Gracias por tus artículos
Inmaculada Hernández 05/09/2015 13:22 #3
Félix me gusta tu trabajo por lo bien estructurado que está, por su claridad y por lo útil y beneficioso que nos puede resultar a los lectores. Fundamento lo que digo en lo siguiente: en la introducción presentas lo esencial y nos invita a interesarnos por el tema, a continuación nos aclara el concepto de Dieta Mediterránea, alimentos que la integran, su gran riqueza antioxidante... para después darnos conocer cómo se llevó a cabo el ensayo clínico PREDIMED: número de piezas o raciones diarias a tomar, empleo de biomarcadores de cumplimiento y resultados obtenidos. El estudio y la exposición están realizados, solo resta nuestra aplicación práctica. Muchas, muchas gracias.
Pedro Candeleda 03/09/2015 13:09 #2
Por lo que aquí he leído la Dieta Mediterránea es de lo mejor que tenemos. Es una pena que mucha gente la abandone para ingerir comida basura.Tenemos lo mejor, que intentan imitar los "cultos anglosajones", y queremos incorporar las dietas poco saludables de otras culturas. Muchísimas gracias por este excelente artículo, muy trabajado y estupendamente explicado. Es una suerte que en este periódico digital haya gente que se preocupe por enseñarnos conductas y estilos favorables para nuestra salud. Intentaré leer todos tus artículos.
Lucía Gómez 03/09/2015 13:00 #1
Me ha gustado mucho este artículo. Muestras los efectos saludables de la dieta mediterránea, basándote en estudios científicos de mucho rigor, que veo que has analizado profundamente. Para los que ya la empleamos habitualmente, sobre todo el aeite de oliva virgen extra, nos refuerza nuestra conducta; para los que no suelen emplearla creo que es posible que logres estimularles para que se lo piensen mejor. Como siempre. ofreces docencia y divulgas muy bien tus conocimientos. Parece que los trabajas constantemente. Enhorabuena y muchas gracias por todo ello.

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