Silueta original

Escuela de hegemonía

Estefanía Rodero

#LibertadTitiriteros o ejercer la democracia

En una de las novelas más angustiosas que dio a luz el siglo XX , “El proceso” de Kafka se leía: “Pero yo no soy culpable—dijo K-. Es un error. ¿Cómo puede ser un hombre culpable, así, sin más?” “Eso es cierto-dijo el sacerdote-pero así suelen hablar los culpables”.

 

Me pregunto en qué momento España se quedó dormida para venir a despertar en mitad de esta pesadilla, a medio camino entre el esperpento y el ridículo cultural al que nos tiene acostumbrados la caverna de este país.

 

Dos titiriteros acusados de enaltecimiento del terrorismo en prisión preventiva sin fianza han venido a poner de manifiesto la guerra cultural subterránea que está en juego en nuestro país y que por parte de las élites de siempre, retorciendo el sentido común y apropiándose de la soberanía popular de la que emana la ley como siempre, nos obligan a recordar que la democracia no “es”, sino que se ejerce y hay que ponerla en pie cada día.

 

Ya no es sólo que un fantasma de cinismo recorra Europa (Je Suis Charlie -decían los mismos del abandono a los refugiados y los recortes- sin atisbo de vergüenza) y que mientras se reconoce con claridad y responsabilidad por parte del Ayuntamiento de Madrid un error de programación vinculado al público infantil, nadie se haya rasgado las vestiduras ni haya pedido responsabilidad política alguna por la vulneración sistemática y vergonzante del horario infantil en la televisión pública pagada con el dinero de todos. Es que ya produce vergüenza ajena el golpe de efecto espectacularizado de las mismas élites políticas y económicas que a la vez que criminalizan la libertad de expresión y la sátira política, están robando a manos llenas dinamitando todos los mecanismos de control de nuestra democracia.

 

Se recoge en el auto del juez de la Audiencia Nacional (ni el Callejón del Gato de Valle-Inclán da para tanto) como indicio de criminalidad en los titiriteros “portar libros”. ¿Pero estamos hablando en serio? No sólo tuvimos que vivir la manipulación que sufrió Zapata y su caso ya archivado, el acoso a Rita, la petición de dimisión de Celia Mayer. Es que quién ha permitido a esta ola de neoconservadurismo y represión absurda erigirse como estandartes de lo que es cultura y no, darnos lecciones, como antiguos señoritos de cortijo, sobre “buen gusto” y lo que es peor, quién les ha dado cualquier tipo de legitimidad para ejercer chantajes. Señores, frente a su nostalgia irredenta que mayorías silenciosas, escuchen: España es una democracia.

 

Pienso en el presidente del plasma, en la Rita del caloret y en Consuelo Císcar, imputadísima por su gestión del museo de Valencia y apenas puedo creerme que se sientan con la capacidad de pontificar sobre la más mínima cuestión relacionada con la comunicación y la cultura.

 

Pues bien: niego la mayor. ¿Indicio de criminalidad portar libros en mi país? Indicio de criminalidad es robarnos, a golpe de manipulación y estruendo, la capacidad de sentirnos orgullosos de ejercer y defender la democracia.

Comentarios

Rodrigo 12/02/2016 15:56 #4
Luis Alberto, si el asunto central es que si es apropiado que los niños vean violencia o sexo en un acto, espero que igualmente se condenen los espectáculos taurinos, los dibujos animados y videojuegos violentos, o las visitas de niños a galerías de tiro de la policía. Pero parece que el asunto no es ese, o se actuaría con contundencia contra todo este tipo de eventos, el asunto es que los niños vean planteamientos críticos con el sistema en el que vivimos (cosa que no era tan grave en los 80 con, por ejemplo, La Bola de Cristal). Es precisamente la crítica al sistema el punto central de la libertad de expresión. Hay testimonios de padres que estuvieron en el espectáculo que dicen que no era para tanto y que los niños claramente (como yo cuando veía la Bola de Cristal) se enteran de poco de esas sutilezas. Estos mismos testimonios indican que si el espectáculo hubiera sido desagradable o terriblemente inadecuado para los niños, evidentemente los padres se los habrían llevado, cosa que no ocurrió, así que tan grave no sería. Para mí el aspecto central es el que planetas como secundario, que una persona pase 5 días en la cárcel y luego tenga que presentarse diariamente en los juzgados por un asunto como este. Cualquier persona en su sano juicio puede ver que no hay enaltecimiento del terrorismo en la actuación de los titiriteros y, ante la circunstancia de privación de libertad por un acto así, un juez debería considerarlo muy mucho, o si no es él mismo el que está socavando el estado de derecho y, probablemente, prevaricando, como parece que ya ha sido denunciado oficialmente.
Luis Alberto Merchán 10/02/2016 19:02 #3
A ver, Gabriel: Lo primero que quiero hacer es agradecer el tono de tu argumentación. Discrepo de ella, pero aprecio las buenas maneras, algo que, lamentablemente en los foros de Internet, suele brillar por su ausencia Respecto de tu post: No me parece lícito mezclar aquí al PP con este turbio asunto, ¿qué pito toca en este asunto? ¿Gobierna acaso en el Ayuntamiento de Madrid? No, más bien lo hacen los correligionarios de Estefanía con la aquiescencia servil del PSOE, que yo sepa. Por otra parte, exagerado o no, el auto de prisión provisional lo ha dictado UN JUEZ, no el fiscal. El juez, al menos en teoría, obra de manera independiente en la formación de su criterio y responde a las pruebas (o indicios) que se le presentan. Por cierto, el mismo juez que los encarceló, hoy ya los ha liberado. Lo que me temo es que se pretende hacer con estos individuos, los marionetistas, algo así como un héroe laico de la "resistencia ciudadana". Algo así como el famoso Alfon, sobre el que mejor no voy a opinar. Dicho lo cual, no mezclemos el culo y las temporas, que no siempre cuela,. Y por último, si te fijas, yo sí que quería centrar el debate en el contenido del "espectáculo" qe, para mí, es lo verdaderamente grave aquí. Y no tienen excusa con decir que "era para adultos" ¿no tenían ojos para ver su auditorio? No cuela, lo siento. Un cordial saludo
Gabriel 09/02/2016 10:20 #2
Discrepo totalmente Luis Alberto Merchán. Nadie ha justificado todavía que la obra pudiera ser apta para menores, eso parece evidente. La clave está en el error judicial de la prisión preventiva y la absurda acusación de la fiscalía, una más de un gobierno en funciones. Si esto no hubiera sucedido no se habría montado tal cirio. Todos los días suceden errores de programación de actividades en los cuales se muestran obras que no son aptas para niños en aytos y otros (decia un comentario en un diario que en Villares de la Reina en el carnaval de hace 3 años), y que son pura anécdota. No tienes más que encender la tele un rato. Pero nadie ha ido todavía a la cárcel por ello. Y mucho menos acusado de enaltecimiento de terrorismo. El desvío de atención es el de quien promueve hablar sobre esto, mientras el PP desfila por los juzgados como organización criminal.
Luis Alberto Merchán 08/02/2016 18:30 #1
Lejos del enfoque del artículo, que pretende desviar la atención sobre el que debe ser el objeto real del asunto, mi opinión al respecto es: 1-. Los artistas se encuentran en prisión por mor de una decisión judicial, ergo con las garantías propias de un Estado de Derecho, porque la autoridad ha apreciado indicios de delito por enaltecimiento del terrorismo, acto tipificado en el Código Penal. 2-. Con independencia del presunto delito (ya se solventará en otras fases procesales si son o nos son culpables estos individuos, de momento son inocentes), el asunto mollar aquí, es, a mi modo de ver, si es tolerable que, ante un auditorio formado mayoritariamente por niños es de recibo representar un espectáculo basado en: la violación de una mujer, el ahorcamiento de un juez, el asesinato de un policía y el intento de aborto acuchilladas. Esto, planteado como guiñol de adultos sería perfectamente lícito y legítimo. De mal gusto también, pero esto es opinable. La clave estaría en la libertad de cada uno para verlo o no verlo. Si, por contra, alguien en su sano juicio cree que esto es apropiado para que lo vean niños pequeños, el problema no es de los titiriteros, sino de quien así lo ve y quien quiere subvertir las bases de la convivencia ciudadana. Lo planteado en el artículo es, sencillamente, un desvío de atención. Bien escrito, eso sí, pero nada más que eso. Puro agitprop.

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