Silueta original

Escuela de hegemonía

Estefanía Rodero

Ciudadanos contra las familias

 

Quienes vivimos en la España real y no en escenarios de coach permanente para jefes de ventas solemos leer los programas electorales aplicando el sentido común: ¿protegerán estas medidas a mi familia, permitirán que la gente que me importa, gracias a ellas, viva un poco mejor?

 

Aún estaba escandalizada por el anuncio doble de Ciudadanos por el cual, mientras apuesta por quitar sus ayuntamientos a 7.000 pueblos de nuestro país en aras de la mal entendida (qué daño hace el marketing sin alma) eficiencia, no se mueve un pelo a la hora de querer eliminar los privilegios fiscales a las grandes empresas. Como si no hubiéramos tenido ya un aviso de alarma cuando entre las prioridades del señor Rivera, sin duda bajo el efecto estético del "caudillismo" que presentaron a modo de cartel esta semana, pretendía convencernos de que una de las prioridades para la gente de mi país era aumentar el sueldo de quien ostente el gobierno de España de los 78.000 euros anuales actuales a los 300.000 euros que proponen los naranjas.

 

Cosas veredes. Más doloroso es para la gente sencilla comprobar cómo proponen que el IVA de la cesta de la compra se doble prácticamente, subiendo este impuesto en algunos alimentos, medicamentos y el agua del 10 al 18%.

 

Como si no nos hubiésemos dado cuenta a estas alturas de que para la gente de a pie de Salamanca y su provincia nada tienen que ofrecer quienes a golpe de "contrato único" pretenden legalizar la capacidad de despedir a los trabajadores a los dos años por cero euros.

 

Qué contraste frontal con las medidas de Rescate Ciudadano que presentará mañana Podemos en Murcia, qué seriedad de pronto cuando nombramos el hecho de que en España tenemos 10 millones de personas en riesgo de pobreza.

 

Me pregunto de qué familias hablan los intelectuales de la FAES que han creado el programa de Ciudadanos, qué tipo de gastos de la gente de a pie conocen, cuántas facturas de la luz, calefacción, compra en el súper del barrio conocen estos señores. A cuántos medicamentos para una madre o padre enfermos cuidados por una hija, nuera, una mujer casi siempre, habrán tenido que renunciar por no poder pagarlos sus señorías.

 

Hay gente que lee al detalle los programas electorales y sabe muy bien quiénes desprotegen a los suyos, oda a la intemperie, cuando para los de arriba, los amigotes,ya sabes, Albert, ya sabes, vienen mal dadas.

 

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