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Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

Y las personas que nunca podrán tener el acceso al empleo, ¿qué?

No todas las personas tendrán la posibilidad de acceder al empleo en este sistema que nos domina. De esta manera pensamos muchos colectivos y muchas personas viendo la situación de familias y grupos que desde hace mucho tiempo les ha excluido el mercado laboral o en el momento actual les ha expulsado de manera coyuntural o probablemente, definitiva.Nos han dicho y repetido muchas veces a lo largo de los últimos años, algunos incluso han ganado algunas batallas políticas con ello, que se conseguiría el pleno empleo; que llegaríamos a una sociedad de pleno empleo para todos y para todas. Y nos lo creímos en algún momento una gran parte de los ciudadanos y ciudadanas.
Y nos dijeron que con más construcción, (hasta dejarla de sobra), habría más bienestar por lo laboral; y que haciendo obras faraónicas y de gran inversión habría más recursos para todos y para todas; y que haciendo más AVE y más AVE habría mejores condiciones para todos y todas,... y como de cuento, todo resultó mentira. Y sobran pisos, y sobran kilómetros de AVE, y sobran edificios suntuosos y faraónicos, y sobran... enriquecimientos escandalosos y vergonzosos, y edificios vacios, y costes abusivos e incluso prohibitivos para cierta parte de la población. Y sin embargo, ¡cuántas cosas y recursos, cuánta vida hace falta!

La realidad estamos viendo y muchos sufriendo, que ha resultado bien distinta. Desempleo y más desempleo. Pérdida de derechos laborales. Pérdida de derechos sociales. Eres. Cierres de empresas.
¿Por qué? No es por fatalidad y quizá no sea necesario decir una vez más cuanto sucede y por qué sucede, viendo y mirando nuestro alrededor. Pero, sí es bueno que nos recordemos que el Sistema capitalista que nos envuelve busca siempre ganar; y para que así se produzca, muchos tienen que perder. El Sistema actual necesita de perdedores. No puede subsistir sin ellos. Un ejemplo: Recordemos los salmantinos y salmantinas qué nos aportó el año europeo de la cultura que a bombo y dinero, muchos miles de millones, se desarrolló a lo largo del 2002; veintiséis hoteles, contenedores culturales espectaculares, mucho granito, muchas personalidades... ¿qué ha pasado en los barrios? Probablemente algunos lo continúen celebrando mientras diariamente hasta seis salmantinos y salmantinas tienen que abandonar esta tierra en búsqueda de futuro a día de hoy.

¿Cuántos de los que han perdido el empleo en estos últimos años lo van a recuperar?. Lamentablemente, a corto plazo, pocos, y muchos de ellos por edad, por formación, o vete tú a saber por qué, nunca.
¿Cuántos de los trabajadores que fueron absorbidos y despedidos por la salvaje actividad de la construcción de estos años volverán a su empleo? Tristemente, a corto plazo, muy pocos; y muchos de ellos y ellas por edad, por formación, o vete a saber por qué, nunca.

¿Cuántas personas discapacitadas que no pudieron, que no tuvieron la ocasión, como otras tantas procedentes de situaciones graves de exclusión, pues al mercado no le interesaba; van a tener la oportunidad de incorporarse a un empleo? Desgraciadamente, muy pocas, o casi nadie; y ¿en qué condiciones, si así fuera?

¿Cuántas personas que vuelven de la cárcel a la sociedad, con una media de edad entre 38 y 45 años, podrán acceder al empleo? Ya estamos viendo que casi nadie; y después de muchos fracasos, ¿qué hacer?

¿Cuántas personas y colectivos que forman parte de la diversidad de esta sociedad podrán hacerse un hueco en el empleo? Pocas y probablemente en condiciones injustas e indignantes.

Todo esto ya sucede; no es fruto de la imaginación fatalista de algunos; y cuándo se proponen soluciones, o mejor, se imponen, siempre con todas las ventajas para los que ya se saben ganadores.

Una vez más quiero defender junto a todas estas personas y colectivos; y junto a otras muchas más, las dos únicas vías posibles para una sociedad que tiene la obligación mínima de propiciar los derechos humanos más elementales; el empleo fruto de la economía comunitaria, solidaria y social; y la renta básica de las iguales.

Una vez más, también, recordar qué estoy diciendo. “Economía Solidaria es una visión, una práctica y un movimiento social que reivindica la economía como medio, y no como fín, al servicio del desarrollo personal y comunitario” (REAS). Y esto se está haciendo práctica en muchos lugares. “Renta Básica de las iguales consiste en el derecho de todo ciudadano/a a percibir una cantidad periódica para cubrir sus necesidades materiales sin ningún tipo de contrapartida a cambio”. (C.R.B.). Y esto se ha comenzado a ver que es posible.

La cercanía de unas próximas jornadas sobre “Hay Alternativas”, serán la escusa para continuar pensando en voz alta y compartiendo el desarrollo de estas vías tan importantes para los colectivos y personas que acompañamos muchos de nosotros.

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