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Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

Una nueva operación antidroga en Buenos Aires

Sensaciones de dolor, de impotencia, de indignación y de reafirmación en lo que tantas veces llevamos planteando, son las que se mezclan cada día en muchas de las personas que vivimos en el barrio de Buenos Aires.

Y por supuesto en mí, que quiero aprovechar una vez más este espacio del blog para reflexionar en voz alta y hacer llegar a la opinión pública, y sobre todo a las Instituciones y gobernantes que quieran escuchar y leer, una mirada distinta a la realidad que se quiere visibilizar con  las actuaciones inútiles de las fuerzas del orden público, como la última que hemos visto en los días pasados.

 

Sensación de dolor. Cuando miramos la población infantil; llevada, por una parte, a ser testigo y víctima desde edades muy tempranas,  padeciendo y viviendo con la ignorancia e inocencia de una criatura las consecuencias de la desestructuración del maldito negocio del narcotráfico; y,  por otra, abocadas a perder todo lo mejor de sus vidas por las terribles consecuencias de esta actividad diaria que casi se toman como un juego; les llevará a que los valores de los seres humanos, como motor y referencia fundamental en nuestras vidas, a que la dignidad humana, a que la felicidad compartida o la libertad, a que su autonomía personal nunca la puedan descubrir y vivir con la intensidad que corresponde.

 

¡Basta! de permitir esta injusticia comunitaria propia de un sistema insensible, y que nunca la sola utilización de medidas policiales acabará con ella. Durante veinticinco años, más de un millar de vidas han sido conducidas irremediablemente al basurero de la deshumanización.

 

Sensaciones de impotencia. Después de tantos años de denuncia pública de la situación; de presentar propuestas y más propuestas  casi nunca escuchadas en su profundidad; de ensayar algunas de ellas y de permanecer en el barrio, a pesar de las dificultades encontradas; de haber gastado muchas energías acompañando a los mismos implicados; de haber puesto esfuerzos con gran ilusión; la impotencia personal en muchos vecinos y vecinas, así como en los colectivos presentes en el barrio, es más que evidente, y casi me atrevo a decir, que justificada.

 

Apenas si somos capaces de detener el muro del narcotráfico  que se nos viene encima a muchas personas, familias y a todo un barrio que no le permite convivir.

 

Vivir en resistencia permanente genera impotencia ciudadana. Cuántas personas que han luchado y han trabajado por un barrio de todos y de todas las personas dando la cara han tirado la toalla.

 

Cuánta impotencia al no poder sentir el apoyo y el aliento cercano de colectivos salmantinos  ante esta causa que ha producido tanto empobrecimiento y criminalización. Cuánta impotencia ante el engaño y el olvido reiterado, o el ninguneo por parte de Instituciones como el Ayuntamiento, la Junta o la Subdelegación del Gobierno, o la de algunos Jueces en muchos casos.

 

Sensaciones de indignación. Porque se deja entrever que no hay voluntad política para dar respuesta eficiente y eficaz con el paso de los años. Porque cada vez sentimos que la opinión ciudadana cuenta menos. Porque el miedo, la irresponsabilidad social y la apatía institucional y la de sus responsables de ayer y de hoy es tan evidente, que el consentimiento de la existencia de espacios como el del barrio de Buenos Aires, nos resulta incomprensible e insoportable.

 

Pero, sobre todo, cuando hay dolor y sufrimiento que conduce al empobrecimiento, por un lado; o impotencia y rabia en quienes ponemos todo el esfuerzo generado por el deseo de salida de este túnel, por otro; no podemos entender, ni en conciencia podemos callar, porque, a quien les corresponde de forma prioritaria, no estén dispuestos a poner todos los medios adecuados para encauzar debidamente la salida hacia la dignidad.

 

Sensación de reafirmación. Una y mil veces hemos dicho que el problema de Buenos Aires no es de seguridad, y, por lo tanto la solución no puede estar solamente en medidas policiales y en algunos recursos sociales.

 

La situación, con el paso del tiempo, se ha vuelto muy compleja, y, con ella, nos reafirmamos en estar convencidos de estar viviendo un grave problema social de raíz con muchas derivaciones que agravan todo. Viviendas, escuela, propiedades, vehículos, consumo imbécil, agrupación en gueto, aislamiento, empleos … son algunos de los elementos de la complejidad.

 

Nos reafirmamos en las propuestas de salida que tantas veces hemos planteado. Unamos esfuerzos desde la Junta, desde el Ayuntamiento, desde la Subdelegación, desde la Universidad, desde los mismos colectivos del barrio. Recorramos juntos el camino que haya que recorrer. Busquemos el acertar con soluciones comunes y buscadas en común, aunque nos lleve tiempo. Solamente de esta manera, sin parcializar, acertaremos.

 

No se empeñen en medidas “facilonas”, que desde fuera toman ustedes convencidos de creer que son la solución. Nunca serán las acertadas. Pierdan el miedo, por favor, de contar con los vecinos y vecinas.

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