Emiliano tapia original

Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

Todos damos y recibimos (II)

Después del invierno tan duro que han sufrido las zonas rurales, y sobre todo, las de pueblos más pequeños, con la aplicación de políticas absolutamente extrañas, desoladoras y puramente mercantilistas; donde las consecuencias se viven bajo el rastro de la desertización y el rostro doloroso de la despoblación; a pesar de querer rematarlos con políticas económicas mucho más duras a través de iniciativas como la nueva reorganización del territorio que se pretende llevar a cabo en Castilla y León, al margen, como siempre, de su población y de sus organizaciones; a pesar de todo, estamos esperanzados en saber poner en práctica unas cuantas lecciones aprendidas para no renunciar a nada.
La primera nace de la mirada y el respeto a la dignidad de los mayores. “Todo nos lo han enseñado ellos y ellas”. ¿Cómo es posible que les hayamos dejado sumidos en el dolor de la soledad, acompañada ésta en muchos casos, de enfermedades crónicas sin una atención digna?.

En un estudio realizado hace pocos meses detectamos que los mayores, 6 de cada 10 pasan de los 75 años, se sienten muy a gusto en sus pueblos; pero más del 65% se sitúan en el umbral de la pobreza; o más del 59% se sienten sólos o con problemas de aislamiento; o más del 58% tienen problemas de salud con escasos servicios para su atención.

La segunda lección nace de cómo hemos ninguneado el saber de los mayores. Su manera de entender la vida en los pueblos generó una cultura y una forma de ser; vino la “modernidad”, llegó el “desarrollo” idializado en la cultura urbana y arrasamos con una cultura milenaria por no ser “rentable” o por ser “anticuada”. Su saber generó también riqueza económica, cuidó del papel propio del campo que es producir alimentos sanos y sostenibles; pero avasallan este medio rural y estos saberes las Políticas Agrícolas que contra toda ética nos hablan de alimentación globalizada frente a alimentación local, ya que así será la manera de mantener el gran negocio de la agro-industria y controlar los precios del mercado. Y controlan semillas, y tierras, y producciones, y mercados,… y por lo tanto personas y pueblos.

Pero, no obstante, aún está en las manos de muchos hombres y mujeres del medio rural el poder continuar produciendo con tradición y calidad, incluso abriendo vías nuevas de relaciones necesarias entre el medio rural y medio urbano de hoy.

La tercera nace de la gran trampa de la democracia con el medio rural; nunca deciden directamente sus gentes sobre su futuro; o, ¿decidieron acaso en el engaño de la entrada (año 86) en Europa y sus políticas socio - económicas?, o ¿decidieron acaso en la políticas de salud, educativas o culturales? o, ¿decidieron cuando aquí o allá se les ha querido imponer vertederos o cementerios de residuos de todo tipo? o, ¿se ha contado con ellos para el desarrollo de programas sociales o de infraestructuras o de parques naturales? o, ¿qué va a pasar con la amenaza definitiva de un proyecto de reorganización del Territorio sin su participación y protagonismo con sospechosos intereses ocultos?.

El campo, el medio rural, sus pueblos, y especialmente sus personas más mayores nos han dado todo y necesariamente vamos a tener que rescatar mucho de lo perdido o despreciado por una sociedad que se creyó autosuficiente durante más de 30 años. Tendremos que devolverle el lugar en la alimentación, el papel en el modo de vivir la vida sobre el espacio rural y sobre todo la forma de expresar las relaciones; con un objetivo añadido, recuperar el protagonismo necesario entre el medio rural y el medio urbano.

En mucho tiempo recibimos, debemos aprovechar el tiempo nuevo del actual presente y del futuro, para dar.

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