Emiliano tapia original

Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

Que sean los primeros en asumir la responsabilidad

“La culpa duerme en la calle”, oí decir hace mucho tiempo; pero, añado, “esta culpa la pagan los de siempre y la provocan los de casi siempre”.
Nadie quiere hacerse responsable de las consecuencias de un modelo de vida y de sociedad que nos ha situado, después de muchos años, al borde del abismo más injusto y preocupante, y el deterioro más brutal de grupos y personas que no han querido o no han sabido o se han visto abocados a lamentar tanto tiempo y tantas energías perdidas, tantos recursos despilfarrados, tantas esperanzas fracasadas o tantas oportunidades no luchadas por resignación.

El Sistema Capitalista ha hecho estragos y el Mercado ha determinado nuestro modelo de relaciones, modos de hacer y de pensar.

Cuando hoy están aflorando las consecuencias de este modelo socioeconómico en colectivos que nunca creyeron llegar a esta situación; y además se acentúa la precariedad en los perdedores de siempre; de todo esto que desde hace tres años llamamos crisis, hay unos principales responsables que, necesariamente, deben asumir la culpabilidad de sus decisiones y las consecuencias de sus ambiciones ante toda la sociedad; la global y la local.

En este circo hay banqueros y grandes ejecutivos, hay gobernantes y políticos, hay ministros y consejeros, hay empresarios y economistas, hay jefes y menos jefes, intelectuales de todo tipo y hasta representantes religiosos. Probablemente utilicen todo tipo de razonamientos para no asumir la responsabilidad que les corresponde, pero debemos exigirles que sean los primeros en asumirla.

Salarios escandalosos y fuera de lugar, a todas luces injustos ante el resto menos pudiente de la sociedad. Despachos con todo lujo de detalles, pero inútiles y abiertos solamente en una dirección. Coches oficiales y no oficiales utilizados en nombre de lo público o del lucro privado.

Decisiones caprichosas para favorecer intereses privados de manera descarada. Utilización de instituciones del Estado para un único bien y estrategia partidista. Desprecios de alcaldes, concejales, delegados o subdelegados hacia quienes debieran haber sido principal motivo y beneficiarios de sus formas de actuar. ¿Qué esperan para asumir, sin color político alguno, públicamente, su colaboración y protagonismo en estas situaciones de las que parece que no sabemos salir?

Que sean ahora los primeros en mirar hacia barrios y pueblos, para hacer de ellos espacios donde levantar propuestas de dignidad.

Que sean los primeros en defender los derechos sociales de tantas personas a las que en otros momentos despreciaron e intentaron invisibilizar.

Que sean los primeros en recuperar lo público, en dar importancia a lo de todos y todas, y ser los máximos defensores y cuidadores de lo comunitario.

Que sean los primeros en procurar la vivienda que a tantos colectivos y personas se les ha negado, incluso a costa de almacenar espacios de viviendas vacías.

Que sean los primeros en mirar, si tienen valor, los rostros de tantas familias que se han visto empujadas al desempleo, a la desilusión y al deterioro personal como consecuencia de las medidas neoliberales y competitivas puestas en vigor.

Que sean lo primeros en sufrir la dejación en infraestructuras necesarias y no elitistas, o comunicaciones en barrios y pueblos dejados a su suerte.

Que sean los primeros en palpar el dolor y la angustia de quienes sienten el fracaso de participar en una sociedad que les ha señalado y condenado como delincuentes y no lo son. Otros sí que lo son.

Que sean los primeros en sentir que no pueden continuar viviendo como si con ellos no fuera nada de cuanto sucede, cómodamente expectantes y convencidos de que el futuro ya vendrá.

Que sean los primeros en hacerse eco de nuestras exigencias, propuestas y denuncias.

Que quienes han sido los primeros culpables de construir este monstruo, que ahora se enfrenten a él. Nosotros y nosotras, probablemente sólo seremos capaces de pedirle que den la cara en primer lugar. Pero, hagámoslo.


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