Emiliano tapia original

Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

¡Que cuanto hacen se vuelva en su contra!

¡Lo que quieren que nos traguemos!. ¡Madre mía!. Pero, sobre todo, ¿cómo es posible que los excluidos y los empobrecidos tomen estas inversiones, como Eurovegas o Barcelona World, como un signo de esperanza que puedan hacer que esta situación que vivimos cambie?. ¿Còmo podemos seguir creyendo y confiando en este sistema que no quiere entender más que de recortes y pérdida de derechos a la población, y sobre todo en los que viven con mayor precariedad?
Creíamos que democracia era “poder del pueblo”, y resulta que , cada vez, el pueblo está más lejos, y el poder se ejerce o se obedece desde el más escandaloso sometimiento.

Se obedecen las imposiciones y directrices de Europa, (¿qué Europa?), pero se desprecian, se recortan o intenta terminar con derechos sociales, educativos o saludables que en la cercanía parecía que habíamos conseguido, pero en la dura realidad de los que casi nunca los tuvieron, hoy, los tienen casi inaccesibles o cuando menos, muy difíciles para acceder.

Se confía y se defienden desde el poder inversiones de magnates, operaciones y decisiones financieras o engaños evidentes hacia la población de empresas eléctricas, por ejemplo, que con el consentimiento de los gobiernos, han subido en pocos meses hasta un 50% el coste de la factura y sus jefes cobran entre 15 y 20 millones de euros al año; o de empresas de carburantes, que por vergonzosa y mentirosa casualidad siempre suben sus precios en operaciones de vuelta de vacaciones, y veremos cómo se repite esta subida cuando tengamos que llenar los depósitos para la calefacción del cercano invierno, eso sí, los que puedan; y sin embargo, se castiga con premeditación y alevosía, con engaño consciente la educación, la sanidad, los bienes más necesarios y todo derecho social más imprescindible.

¿No es todo esto un insulto a las conciencias más sanas y sencillas, utilizando justificaciones que con “una cara enorme” intentan hacerlas llegar a la opinión pública repitiendo de manera reiterada que las medidas que se están tomando son el único remedio y la única salida, cuando lo que realmente están defendiendo son solo los intereses de su poder político y económico?

No obstante, junto a esta lamentable y terrible verdad para muchas familias, colectivos y personas concretas abocadas a un mayor empobrecimiento; quiero resaltar algunos signos de esperanza que también nos rodean cada vez con más fuerza.

Ese pensamiento único que nos ha guiado y adormecido durante más de treinta años, ya no es tan único; los ciudadanos, de manera general, estamos despertando a una sociedad crítica ante cuanto está sucediendo; probablemente no de la mejor manera, y hasta a veces con poca profundidad en los análisis de cuanto está sucediendo; pero, aún sabiendo que no todo vale frente al sistema que ningunea sobre todo a los más excluídos, sin embargo, qué importante es despertar a asumir el reto de que la sociedad del futuro o se hace entre todos y todas, o volveremos a padecer más de lo mismo. Lo podemos evitar.

Los datos de la realidad de pobreza y precariedad cada vez los vamos conociendo más en profundidad, (esta semana acaba de publicarse el último informe de Cáritas),y esto es muy bueno para no vivir con los ojos cerrados desde la ignorancia o el pasotismo, hay que dar visibilidad al empobrecimiento; pero cada vez más vamos añadiendo a estos datos la otra cara imprescindible de la moneda; si los pobres, la exclusión y la marginación existe es, sobre todo, porque hay ricos, porque hay personas, colectivos y familias que acumulan inmensas fortunas, porque existen grandísimos grupos económicos que saben muy bien manejar la economía y el poder en su solo beneficio. Y esta segunda parte de cualquier análisis es imprescindible para señalar y afrontar la irresponsabilidad de esa parte de la sociedad y el insulto que supone para esa otra tan excluida siempre, no solo ahora. Esto nos hace pensar que ni en este momento, como tampoco nunca lo ha sido, el puro asistencialismo en nuestras acciones no bastan.

Todo cuanto está sucediendo, creo que nos está haciendo que seamos más conscientes de lo que ocurre al vecino, a los propios miembros de nuestras familias, a colectivos de los que antes pasábamos, o de situaciones de las que no éramos suficientemente conscientes. Probablemente estas situaciones están siendo una llamada a nuestra conciencia que estaba entretenida en tantas otras cosas inútiles.

Tomar más conciencia de lo comunitario está siendo una realidad y a la vez, todo un reto para dar contenido y concreción. Claro que queda mucho camino por andar pero seguro que se andará. Quienes han provocado este desaguisado que vivimos, cada vez se van a sentir más solos. Siento que esto va a ser así. Su actitud insultante y necia se volverá contra ellos mismos. Seguro. No puede ser de otra manera.

Así pues, el despertar crítico al que nos vamos agarrando; el atrevernos a saber señalar la culpabilidad de la cara de la riqueza y del poder frente a la cara del empobrecimiento; y la mayor conciencia comunitaria que vamos adquiriendo; va a ir haciendo que perdamos el miedo para apostar por enfrentar pacíficamente, pero de manera decidida, las alternativas a este sistema.

Las herramientas las vamos teniendo cada vez más claras. Acciones permanentes de denuncia , de reivindicación para dar visibilidad a todo lo que supone exclusión. Acciones de apoyo mutuo que deben nacer y así van naciendo de la creatividad y de la solidaridad comunitaria. El esfuerzo de hacer red entre aquellas personas y colectivos que sentimos la necesidad de hacer camino juntos. Quiero creer y creo que así, con paciencia histórica, sin miedo, con conciencia y utilizando comunitariamente herramientas que siempre sirvieron en momentos difíciles y también en este van a servir.

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