Emiliano tapia original

Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

No quieren ver ni oír. !Hablemos nosotros! (I)

Sabemos todos y todas, también ellos, quiénes no quieren ni ver ni oir. No es necesario, imaginar mucho en momentos como los actuales. Simplemente sabiendo mirar a tu alrededor y sabiendo oir las distintas situaciones y gritos que nos llegan. No hay más ciego que el que no quiere ver, ni más sordo que el que no quiere oír.

Y...€ sordos y ciegos€ están los mercados,...€ sordos y ciegos€ están los grandes grupos financieros,...€sordos y ciegos€ están los bancos,... €œsordos y ciegos€ están la gran mayoría de los grupos políticos y sindicales,... €œsordas, ciegas y mudas€ están las religiones y sus instituciones más importantes,...€sordas, ciegas y mudas€ están la gran mayoría de las ONGs,... €œsordas, ciegas y mudas€ están las instituciones públicas y privadas,... €œsordos y ciegos€ están los Estados y sus gobiernos...

Tanta sordera, ceguera y mudez sólo hacen que alimentar y llevar a extremos insultantes e injustos una realidad escandalosa, €œcontinuar robando a los pobres para dárselo a los ricos€.

Todo recorte económico y social no es más que una estrategia que intenta justificar esta desfachatez en la que los pueblos más pobres de la tierra siempre han vivido y se han visto sometidos, pero que no satisfechos con el robo permanente, el momento actual le es propicio al capital, sea cual sea, para anular y esquilmar tantos derechos y riqueza común conseguida a lo largo de muchos años, siglos, de esfuerzo de muchos pueblos. ÂżDónde nos queréis llevar?

Que la historia se repite y se alarga en sus páginas más negras es evidente; y además existen situaciones coyunturales, como las actuales, desde las que actuaciones y consecuencias de la situación estructural aparecen con mayor claridad e indignación.

El pasado 21 de Diciembre hizo 500 años que, según algunos, se fundó y se proclamó la Carta Universal de los Derechos Humanos, al denunciar por parte de Antonio Montesinos las atrocidades más horribles que tenían lugar en los pueblos de América de manos de cristianos y en nombre de Dios con los pueblos indígenas. En una de las frases del discurso de aquel día dijo: €œÂżCómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarles de sus enfermedades...? ÂżEstos no son hombres? ÂżCon qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre aquestos indios?€.

Y continúa sucediendo lo mismo en esos pueblos indígenas de América. Y continúa sucediendo en Africa o en Asia.

Dos testimonios de estos días. Miguel D€™Escoto, ex presidente de la Asamblea de las Naciones Unidas, hace pocos días decía que €œEl siglo XXI da visos de convertirse en el de las mayores atrocidades cometidas por seres humanos a lo largo de la historia. Atrocidades que se han constituido en graves amenazas para gran parte de la vida en la Madre Tierra, incluyendo la de la propia especie humana€.

María, una mujer española, militante en el Congo escribe así hace pocos días, igualmente; €œNuestro ambiente en el Congo está marcado por una €œvictoria€ electoral falsa e injusta y por un presidente electo por el pueblo que no gobernará porque la comunidad internacional se opone y quiere seguir como hasta ahora, sacando (o mejor saqueando) diamantes, oro, coltán y demás riquezas que existen en nuestro subsuelo mientras mira con complicidad cómo cada vez son más los niños echados a la calle, cómo las familias no llegan a poder escolarizar a sus hijos, cómo la gente sobre la que han tiroteado estos días se mueren desangrados en la calle porque no hay recursos sanitarios y los pocos que hay sólo están al alcance de los que tienen recursos económicos holgados, que son menos del 20% de la población del país. En los medios de comunicación europeos nada se dice de los cientos de congoleños que son muertos, sólo se hacen eco si muere algún soldado, algún cooperante o algún misionero europeo, pero nada de nuestros hermanos congoleños".

La sordera y la ceguera de este sistema capitalista y neoliberal, entre nosotros, ha optado por avanzar con avaricia y a tumba abierta sin posibilidades de freno por su parte, para actuar con mayor dureza sobre los más débiles y continuar protegiendo a los más fuertes con todas las estrategias posibles.

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