Emiliano tapia original

Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

No creo en este sistema

Cuando día a día vivimos y compartimos, como es mi caso, con personas víctimas de este modelo de sociedad; cuando tocamos y miramos, en distintos momentos, las situaciones más oscuras que sufren muchas de estas personas y colectivos sociales; pero, por otro lado, compartimos el mismo espacio, igualmente, con una sociedad de opulencia controlada por  unos pocos y, además, constatando el aumento imparable de la riqueza, con una brecha cada vez mayor con la pobreza de los empobrecidos y la precariedad de los excluidos; no se puede por menos de afirmar que algo grave está ocurriendo, y sobre todo, después de demasiados años, algo se viene abajo sin remedio en contra de las previsiones que un día tras otro nos hacen llegar, como mensaje engañoso y perverso, por parte de quienes protagonizan que esta sociedad solo funciona de esta manera y no de otra u otras, y que solamente ellos tienen la solución, sin querer ser conscientes de sus fracasos.

En un Sistema, que en la alimentación, como derecho para todas las personas y todos los pueblos, así como necesidad humana fundamental; se hace de ella de forma prioritaria y sin escrúpulos, un instrumento de negocio, privando a millones de personas del acceso a la comida de cada día; no se puede confiar, ni creer.

 

En un Sistema, que hace de la salud, sobre todo a través del control de los medicamentos, un instrumento de negocio industrial y empresarial privado; despreciando la vida de millones de seres humanos en atenciones básicas sanitarias; no se puede ni confiar, ni creer.

 

En un Sistema, que hace que sus mecanismos funcionen apoyados en tres grandes negocios asesinos, sin importarle un ápice sus consecuencias; como son las armas, el negocio del narcotráfico y el tráfico de personas; no se puede ni confiar, ni creer.

 

En un Sistema, donde estas democracias no inciden para nada en cambiar la injusticia que supone que siempre las mismas familias políticas controlen el poder  ejerciéndolo y aprovechándose de él escandalosamente; o no cambian tampoco la realidad del control de los capitales financieros o de otro tipo y que continúan enriqueciéndose y acumulando riqueza sin ningún escrúpulo; ni cambian tampoco el desigual acceso a los medios y recursos culturales; ni  cambian la represión y la violencia, criminalizando siempre a los más empobrecidos; no se puede ni confiar, ni creer.

 

En un Sistema, donde se involucran activamente hasta las mismas religiones, integrándose y sirviendo de justificación para sus mismos planteamientos; o que históricamente se haya ido sirviendo de ellas para fundamentar y defender principios básicos escandalosos de su funcionamiento, en hechos como la justificación, sin remedio, de la riqueza y la pobreza y por lo tanto las consecuencias de las diferencias económicas y sociales tan abismales; o en la especulación de los bienes de todas las personas,  puestos al servicio solamente de unas pocas; no se puede confiar, ni creer.

 

Estas consideraciones y muchas otras, que vemos cada día con claridad meridiana en la cercanía o en la lejanía de nuestras vidas; justifican, y aún más, están exigiendo de un buen puñado de personas y colectivos, y esperemos que mañana, seamos más, el levantar la voz y dar visibilidad con nuestra presencia pública a las alternativas y a las protestas y denuncias más contundentes frente a este Sistema que se desmorona, porque no cuida, antes al contrario, cada día olvida y destruye más los dos elementos más importantes que configuran el mundo de hoy y de ayer, así como el de mañana, el ser humano y los seres humanos, que con la naturaleza se necesitan para la realización feliz de toda la humanidad.

 

Siempre es la misma realidad. Cada vez que los mecanismos del sistema socio económico, cultural y político que nos envuelve, parece que hace asomar algunos signos de mayor justicia y solidaridad, es el propio Sistema el que se encarga de destruir todo asomo de esperanza, pues fundamenta el bienestar de unos pueblos en el malestar de otros.

 

Bendita crisis, si nos hace, por lo menos, ser conscientes de esta tremenda y más que evidente e injusta realidad, que estamos obligados a transformar.

 

Me gustaría continuar pensando así, actuar en consecuencia, y que junto con otras muchas personas, fuéramos alumbrando otro modelo de vida y de sociedad, otro modelo de relaciones, ante todo y sobre todo, con un calado profundamente humano que genere toda la empatía del mundo en el respeto a lo más imprescindible;  que el ser humano, en medio de la naturaleza, justamente utilizada,  pueda experimentar el gozo del compartir comunitario con todos los pueblos.

Comentarios

La Blanca Paloma 08/03/2013 14:34 #1
Dentro de nada cambias de jefe en el vaticano, dentro de nada emprendes proyectos capitalistas mal llevados, dentro de nada tu gozo en un pozo. Siempre el discurso bien aprendido, siempre estas tu y solo tu porque no dejas estar a nadie mas, siempre pides mas de lo que das y siempre se lo das a los mismos. Plantearte, por un momento, contar con la gente de aquí, la de Salamanca, la gente que conoces y con la que has echo cosas, esta es tu gente con la que harás desarrollo comunitario y no importar a los hijos de la burguesía con sus valores y costumbres. Pero que vergüenza ¡¡¡¡ y dentro de nada los de aquí nos iremos fuera a hacer fuerza comunitaria, con otras sangres pero que nos dieron alguna vez una oportunidad. Gracias por nunca contar con nosotros los de aquí, a lo mejor a la larga sera mejor y por Salamanca que luchen los burgueses.

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: