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Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

Los colectivos sociales

En estos próximos días, aunque algunos de los colectivos sociales de los que formamos parte no hayan hecho paréntesis en su actividad en el tiempo de verano, vamos a emprender la tarea de programación de objetivos para un nuevo curso que en breve iniciamos.

Probablemente se nos presenta por delante un curso de acción y transformación social apasionante y difícil como el que más, dada la realidad tan dura en medio de la cual vamos a afrontar los grandes problemas de fondo que afectan a la exclusión social.

Acompañar desde la diversidad, pero no desde posturas enfrentadas que a nada conducen; acompañar sin creernos poseedores de la única verdad ; acompañar desde la buena voluntad, pero también desde la honradez y la profesionalidad necesaria.

Acompañar, como si cada momento fuera nuevo y distinto, a personas y colectivos procedentes de la exclusión urbana o rural; de la exclusión global de la sociedad y que vemos sobre todo en la cárcel o entornos de especial dificultad; es todo un reto que requiere renovar opciones, acciones, metodologías, actitudes, recursos humanos y materiales. Aquello que ayer parecía que servía, hoy no nos vale y no lo compartimos. Ayudarnos entre todos y todas a descubrir todo esto debe ser la principal invitación a hacernos sin excluir a nadie.

No sé si somos lo suficientemente conscientes de que nos está tocando vivir un momento excepcional. Los cambios tan profundos que se están dando en el mundo y probablemente los mayores que están por venir, van a exigir de todos los colectivos sociales que nos pensemos muy mucho qué hacer y cómo acompañar a quienes son las principales víctimas de una manera de proceder tan injusta e irresponsable; que no podemos aparecer, y mucho menos ser, colaboradores y cómplices de ella, sino voces de denuncia e instrumentos que apunten hacia algo nuevo y distinto.

El sistema socioeconómico actual continúa reforzándose a nivel global con la colaboración y el consenso de los poderes actuales, de tal manera que nadie dice y plantea nada diferente, fuera del marco en el que nos han metido y nos hemos dejado meter, muchas veces por impotencia, pero casi siempre por apatía o miedo.

Tocar de cerca, cada día, la situación y las consecuencias de las cárceles, las distintas realidades de un medio rural y campesino desertizado y envejecido intencionadamente, al que las políticas sufridas le han obligado a cambiar de papel, pues ya no importa que cumplan con la tarea de producir alimentos, pues Carrefour o el Corte Inglés nos los va a servir más baratos que los que nosotros podamos producir, y hasta aparentemente más sanos; o convivir con el dolor de un barrio que continúa siendo utilizado para el enriquecimiento asesino y desestructurador del narcotráfico; es estar viendo y compartiendo de cerca situaciones intolerables de sufrimiento y de injusticia que no importa afrontar para devolver y procurar derechos irrenunciables a todas las personas; recortes y más recortes, privación de derechos fundamentales conseguidos con el esfuerzo de muchas personas y durante mucho tiempo, parece que justifican el comportamiento público y privado de las medidas que lamentablemente se van tomando.

Llegados a esta situación, hemos de reconocer, que estamos despistados ante el papel que debemos jugar los ciudadanos y ciudadanas a través de los colectivos en los que nos organizamos, pues, en demasiados casos, nos vemos arrastrados a renunciar de la utopía humanizadora, más necesaria que nunca en situaciones como las actuales.

Poner en pié a las personas que nos acompañan y hacernos creíbles con ellas. Construir otra sociedad admitiendo lo distinto y a los distintos y distintas a nosotros y nosotras. Facilitar que se visibilicen todos los derechos sociales en otras formas de relación social y económica. Favorecer el tejido social y comunitario.

Trabajar frente a la sensación de desesperanza con la que nos movemos, pareciendo €œque no se puede hacer nada€, o no €œse puede cambiar nada€, o cayendo en la trampa de la crítica injusta o visceral a lo que los otros hacen, y quizá, mientras, yo no me muevo dejándome llevar por €œno sé qu逝.

No dejarse llevar por el pensamiento del posibilismo que parece triunfar, admitiendo que €œluchar contra las causas de la injusticia es imposible€ y ante esta situación justificar que €œtodo vale€. Posibilitar acciones integrales frente a servicios asistencialistas. El buscar objetivos económicos exclusivamente... Estas y otras muchas situaciones y tareas deben ser objetivo prioritario del hacer de los colectivos sociales que buscan y procuran transformación personal y colectiva.

Los resultados por los que hemos de actuar así, son todo un reto en el horizonte. Frente a exclusión, acogida. Frente a precariedad, reparto de la riqueza. Frente a criminalización, justicia restaurativa. Frente a pensamiento único, diversidad.

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