Emiliano tapia original

Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

Humanizar, no criminalizar

Me han invitado a la reflexión, y expresarla aquí en voz alta, dos noticias que durante esta semana pasada han aparecido en primera página de un medio de comunicación local salmantino. Una decía, “Málaga obvió el problema de la prostitución en Tejares pese a reconocerlo”; y la segunda, “un delincuente recién salido de Topas, detenido por ocupar el colegio de Buenos Aires”.
No quiero juzgar, evidentemente, a quienes han dado las noticias y aún menos a quienes las han escrito, pues además de que son ciertas, solamente deseo compartir con quienes lo deseéis algunas preguntas y reflexiones que me surgen.

Estamos demasiado acostumbrados a criminalizar con relativa frecuencia, a condenar y a señalar todo lo diferente de nuestra sociedad y cuanto nos molesta; a señalar a culpables, que quizá lo sean, pero no solos; a pasar superficialmente sobre problemas que exigen, porque hay personas en juego, un tratamiento cuando menos de exquisito cuidado; y sin embargo no profundizar para nada en las causas, y por lo tanto a no dar en la clave para aportar solución a estos problemas.

Hace algunos meses llegó hasta mí una columna de un periódico que titulaba “los pobres degradan”, (se refería a los pobres en la ciudad); y se expresaba así en una de sus acertadas opiniones, “hoy, hasta el imaginario de izquierdas es gobernado por la idea de que el perdedor tiene la culpa de su desgracia. De que en una ciudad excluyente, (por ejemplo), se sabe quién debe irse fuera, quien debe ser invisible para dejar lugar físico y moral a la exhibición de la riqueza". Y en otra opinión expresaba, “descartada la opción de luchar contra las causas de la pobreza, se decide su desplazamiento, su ocultación".

Las dos noticias de las que he partido, como otras muchas, llevan detrás de sí el hecho significativo, de que suceden, no por casualidad, en la periferia de la ciudad.

Es muy fácil recoger una noticia de este talante para expresar la dejadez política, (que es cierta y evidente), o para causar alarma social, (que vaya que se causa y más tarde se suele legislar a golpe de alarma porque eso da votos probablemente), o simplemente dar noticia de algo que resulta cuando menos con un tinte de espectáculo.

La necesidad de buscar las causas de estos hechos aparecidos debe ayudarnos a evitar esconder la verdad que hay detrás de los mismas; como por ejemplo, en la utilización de estas mujeres, la mayoría extranjeras en situación de indefensión o de precariedad total por la adición a las drogas y por otras muchas circunstancias, para ser instrumento fácil de un negocio que tiene nombres y apellidos, como lo tiene el del narcotráfico. O el que personas como la de J.M. probablemente encierre en él un problema psíquico de inadaptación social que urge una respuesta muy distinta a la de ser utilizado como objeto de espectáculo o de curiosidad periodística o de detención, sin más, para volver a la cárcel.

Leí hace algún tiempo que dar noticias de los pobres y de las situaciones de pobreza, no basta; que es necesario considerar las estructuras de poder que los crea. Y detrás de la prostitución, hay, entre otras cosas, negocio. ¿No es negocio, también, lo que pretenden las páginas 54 y 55 del mismo periódico que daba noticia de estos hechos, cuando se extiende ampliamente en las páginas de Contactos?

¿Y detrás de la persona salida del C.P. de Topas o de otras cárceles del Estado, sabemos que hay más de 18.000 personas enfermas mentales y sociales?. ¿Qué pintan allí? ¿Cuándo vamos a aprender a mirar a todas las personas que se encuentran en estas situaciones con sus derechos y sus deberes?. ¿Cuándo vamos a hacer posible, sin retrasar el tiempo, que partidos políticos, instituciones y sociedad nos ayudemos a mirar con cercanía y con sentido humanitario a estas mismas personas que nos exigen que dejemos de contemplarlas como espectáculo inútil?

Necesitamos dar salida a estas situaciones. Debemos humanizar cada uno de estos hechos; pero asegurando que en estos hechos que transformamos en noticias espectáculo, aseguremos la búsqueda de sus causas, para no cargar la responsabilidad solamente en las personas, en esas personas que el azar o la mala suerte les haya llevado hasta ahí; sino en poder llegar a descubrir que determinadas políticas penitenciarias o penales, o la falta de oportunidades, o el escandaloso negocio del tráfico de personas o... sean el verdadero objeto de lucha para poder llegar a encontrar otras salidas comunitarias y políticas; y que nunca estos hechos puedan ser objeto de defensas o de culpabilidades de políticas inútiles o fuera de lugar, pues la realidad nos asegura que esté quien esté al frente de ellas no interesa tomárselo en serio.

¿A quién de los gobernantes actuales, de unos o de otros lugares, les importa y les preocupa solucionar el problema de la prostitución en Tejares o en otro lugar, o el narcotráfico y sus consecuencias en Buenos Aires, o el de la vivienda, o el de la deshumanización del sistema penitenciario y penal, o el de la precariedad económica y social en multitud de familias, o el del deterioro o inexistencia de estructuras educativas y sociales en el Trastormes...?

Probablemente este sistema caduco que nos envuelve en este tiempo no nos permita ser suficientemente conscientes y mucho menos llegar a triunfar en humanidad; pero por lo menos no olvidemos nunca cuál es la realidad en la que vivimos, y que alguien la ha definido así, “el sistema económico criminal que rige el mundo en que vivimos necesita fabricar y extender ingentes cantidades de pobreza para lograr el enriquecimiento de los privilegiados”. Y a nosotros no nos queda otro camino que el que marca la dirección opuesta, el de resistir para humanizar.

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: