Emiliano tapia original

Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

Defender la autonomísa de los pueblos pequeños

Celebramos un año más la fiesta del “Día del Mundo Rural”; este año en Encina de San Silvestre; un gran aplauso para todos los vecinos y vecinas por cómo participaron y cómo nos sentimos acogidos. Fue, una vez más, una jornada de reivindicación y fiesta campesina que alimenta nuestra conciencia colectiva como personas que vivimos en el mundo rural, que nos sentimos unidos al medio rural, que algunos estamos dispuestos a abrir brechas de nuevas relaciones entre el medio rural y el medio urbano, y, sobre todo, queremos un futuro mejor para nuestros pueblos. A continuación quiero dar, simplemente, acogida al contenido del día.

 

Reflexionamos durante la mañana sobre el proceso de desmantelamiento del mundo rural, que, tomando como excusa la crisis económica, se está llevando a cabo en nuestro país, de manera silenciosa pero implacable: los recortes en Educación o en Sanidad (la supresión de las guardias médicas nocturnas ha sido un ejemplo revelador y esperemos que el volverlas a poner no sea simplemente una estrategia política de las que estamos acostumbrados), los recortes drásticos en servicios sociales, la supresión de las ayudas a la dependencia o de los programas de empleo, por citar solo unos ejemplos, pueden hacer inviable la vida en los pueblos pequeños.

 

Nos preocupan sobremanera la Ley de Ordenación del Territorio que está tramitando la Junta de Castilla y León y la Ley de Reforma de la Administración  Local que intenta sacar adelante el Gobierno español, leyes que, amparándose en el eufemismo de la “eficiencia” y “racionalidad”, se proponen la supresión de los municipios pequeños, la inmensa mayoría de los municipios de nuestra Comunidad Autónoma.  Nos proponemos plantar cara a estas leyes injustas y arbitrarias que hacen cargar sobre los más débiles el ajuste de una deuda que no hemos generado, y denunciamos los intereses inconfesados que se esconden tras estas medidas, que no son otros que el control político de los territorios rurales y la apropiación de los recursos naturales y medioambientales que poseemos.

 

Entendemos que ningún municipio debe desaparecer:  la supresión  de los ayuntamientos, o el dejarlos sin competencias,  supone una gravísima amenaza para el equilibrio territorial y una amenaza para la supervivencia misma de extensas zonas rurales, además de un atentado sin precedentes a la democracia directa y a los derechos constitucionales de las personas que habitamos en los pueblos.

 

Desde aquí alzamos nuestra voz, de la que apenas se hacen eco los medios de comunicación social (en estos tiempos de penuria no sólo económica, sino moral), en defensa de la autonomía de los municipios pequeños y la pervivencia de los ayuntamientos y juntas vecinales,

  • Porque son necesarios para seguir prestando los servicios de cercanía a la población rural, sin los cuales no podrá subsistir.
  • Porque queremos que puedan seguir siendo depositarios activos y vivos de la mejor manera para cuidar las relaciones humanas.
  • Porque estamos convencidos que serán el mejor instrumento de futuro para generar nuevas relaciones entre el medio rural y el medio urbano sin aplastarse el uno al otro, sino en intercambio comunitario.
  • Y porque son imprescindibles para generar proyectos de desarrollo local capaces de detener el éxodo de los jóvenes y atraer a nuevos pobladores a las zonas rurales.

 

Estamos convencidos de que el mundo rural tiene futuro: la alternativa a esta crisis global, que, si para algo bueno ha servido, es para sacar a la luz el sinsentido de un modelo económico y financiero asentado en la especulación y la voracidad insaciable de unos pocos, pasa quizás por una vuelta a la tierra, un retorno a la soberanía alimentaria como principio ineludible; pasa por recuperar unas formas de vida más sencillas y comunitarias, que dieron alimento durante siglos a cientos de generaciones; pasa por reconstruir los saberes tradicionales y los valores solidarios que la cultura rural ha sabido preservar.

 

Esta jornada ha sido un vivo ejemplo de todo cuanto aquí decimos, reflexionamos, compartimos, vivimos no sin dificultad y continuamos soñando con gran esperanza.

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