Emiliano tapia original

Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

Con incredulidad: ¡No pueden tener la razón!

Este fin de semana pasado han estado en Salamanca la parte más decisiva y culpable de cuántas decisiones se van tomando y van produciendo el dolor más duro e incomprensible en personas y familias de la sociedad española de unos años a esta parte.

El escenario del encuentro, no ha podido ser más patético en términos democráticos. Un Parador Bunkerizado.

 

Nada más contrario a lo que se supone que tiene que ser el ejercicio de la política. ¿Cómo van a conocer y sentir las situaciones tan duras de muchas personas y familias, si ellos mismos ponen barreras violentas e insalvables, con policía del pueblo a su servicio y a los que no les tiembla el pulso para defender a “sus señores”, clase privilegiada, y “dar leña” al pueblo para que sepa quién dirige, quien manda y quien decide, y “sin rechistar”?. ¡No puede ser que crean tener la razón!

 

Quien se protege con violencia es porque no tiene la razón en sus decisiones y propuestas; o lo que es peor, es que están defendiendo unos cuantos intereses, los que les marca el mercado y el capital, frente a las necesidades que demandan las personas que conforman la gran parte de la sociedad, y se sienten traicionadas y engañadas. ¡No pueden tener la razón!.

 

Desde las miles de familias que ven difícil cada día el acceso a la comida; o que ven cómo se les niega el derecho a la vivienda con desesperación; o cómo sienten fracasada su vida, porque ya no van a tener empleo; o cómo se les va limitando a otros derechos como la educación (cada vez más selectiva para ricos), o los servicios sociales (cada vez más ni siquiera una limosna a mendigar); no se puede salir del asombro cuando  estas situaciones o se ignoran, y no parece el caso, o se les considera “simplemente” consecuencias de  “políticas de un gobierno responsable a las que no puede renunciar”. Así, ¡no pueden tener razón!.

 

Desde hace muchos años se opta por tomar decisiones que destruyen barrios y personas, pueblos y servicios; se olvidan los colectivos más débiles y se encierran en las cárceles a enfermos mentales, por ejemplo; se apaga la ilusión y la esperanza de millones de personas que quisieron y continúan creyendo que es irrenunciable avanzar en dignidad desde el sistema democrático comunitario; pero gran parte de ustedes se han empeñado en imponer una falsa verdad, la del capitalismo salvaje e individualista, donde las personas no pintamos nada. Y, llegada a esta situación, quiero preguntar ¿por qué no se les ocurre dudar un poco de su manera colectiva de hacer? Así, como quieren y nos están llevando  ¡no pueden tener razón!.

 

La democracia que hace posible un estilo comunitario de vida entre todos los pueblos y para todas las personas, no tiene nada que ver con el tipo de relación oscura, lejana y muchas veces engañosa que pretenden llevar a cabo entre esta manera de hacer política y la sociedad. Los movimientos sociales y muchos colectivos continuamos avanzando, unas veces por las calles y plazas,  y en otros casos no, dispuestos a que abandonen el convencimiento, que defienden “todos a una,” el  de creer que tienen la razón. Cuando comiencen a contar con las personas y a pensar en las personas, entonces empezarán a tener razón.

 

Dicen ustedes “que no se puede parar hasta que no haya crecimiento económico”;  y, para entonces, ¿cuántas personas, colectivos y familias ya no tendrán solución?, ¿cuánto sufrimiento irreparable e inútil tendrán que cargarse a sus espaldas?, ¿cuántas situaciones de empobrecimiento (desempleo, desertización, pérdida de derechos sociales, despoblación…) ya no tendrán vuelta atrás? Las personas más empobrecidas, lo serán mucho más; se sentirán desilusionadas con cualquier posibilidad de futuro; no sé si podrán creer en algo; y, ellos, ¡creerán que tienen razón!.

 

Yo mismo, muchas de las personas que creemos, buscamos y luchamos porque SÍ SE PUEDE vivir de otra forma en la sociedad, apoyamos que se pueden posibilitar relaciones humanas de otra manera.

 

Para este empeño, al contrario que piensan quienes como políticos no sirven más que a sus instancias económicas superiores;  para ser fieles a los perdedores de siempre, hemos de manifestar incredulidad y rechazo total hacia las reiteradas y vociferadas verdades, que no por repetirlas, tienen con ellas más razón; y avanzar comunitariamente con propuestas y respuestas que sirvan a las personas y para las personas. Y, desde luego, ellos no alcanzarán la razón. Y tendrán la razón STOP Desahucios, y el espíritu del 15 M, y Democracia Real ya, y Hay Alternativas, y todas las mareas blancas, o verdes, y todos los Espacios Solidarios y Comunitarios, y Baladre, y las luchas por las Rentas Básicas… Nosotros, sí tendremos razón. Y en los movimientos sociales se asentará toda la credibilidad en una sociedad radicalmente distinta.

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