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Rosana Güiza
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Ni Dios se libra del despilfarro

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Dados los tiempos en los que nos ha tocado vivir, parece que no se salva de la corrupción, el robo, la estafa y el despilfarro ni Dios. Nunca mejor dicho a tenor de lo que les voy a contar. 

Estamos centrados en los casos de corrupción que hay en la política de nuestro país pero, sin darnos cuenta, nos olvidamos de otros estamentos sociales tan importantes como los políticos, cuyos manejos e información están ocultos y es difícil saber de qué pie cojean. Es el caso de la Iglesia. La bendita Iglesia Católica que hace y deshace a su antojo, con su dinero, eso sí, pero a costa de muchos de sus miembros que ven como unos viven a todo lujo y otros a duras penas. Así lo han denunciado más de cincuenta sacerdotes del arzobispado de Extremadura que, hartos de ver como su arzobispo despilfarra y lleva una vida de lujo, han denunciado el caso ante el nuncio. Acusan estos curas a su arzobispo, Santiago García Aracil, conocido entre ellos como el “arzobispo de lujo”, de llevar una vida de rico, con “gastos excesivos, llamativos, inoportunos y escandalosos”.

 

Se trata de las obras de remodelación del seminario diocesano valoradas en un millón y medio de euros, más los gastos que nadie conoce sobre la remodelación del palacio episcopal. Los curas calculan que, al final del mandato de García Aracil, éste dejará la diócesis con una deuda de más de tres millones de euros.

 

Dentro de la supuesta austeridad pastoral que deben profesar los integrantes de la Iglesia Católica, el citado arzobispo está remodelando el palacio a su gusto, con suelos de mármol y maderas preciosas, un enorme vestidor revestido de madera con espejo de cuerpo entero, mobiliario de lujo, cuarto de baño con bañera hidromasaje y jacuzzi, cocina de última generación y despacho con paredes de mármol a media altura. Vamos, que el arzobispo se está montando un pisito de lujo en toda regla. Todo esto pasa en Extremadura, una de las regiones más pobres de España, por no decir la más pobre. Con grandes tasas de paro y con una renta per cápita bajísima. Pero el arzobispo hace oídos sordos y quiere vivir con un rey, que no como Dios, dada la pobreza que Él profesaba.

 

Incoherencias de la vida y de la religión. Cuántos curas viven en casas de pésimas condiciones, con sueldos ínfimos y vidas completamente austeras. Esto es lo que la Iglesia les impone y les inculca mientras las alturas de la misma llevan una vida entre oro, mármoles, comilonas y todo tipo de lujos que sólo los más ricos pueden disfrutar y alcanzar. Aplaudo a estos curas que se atreven a denunciar tanto despilfarro cuando, con ese dinero, ellos podrían vivir en mejores condiciones y también podrían ayudar a tantos pobres y necesitados, que es lo que hacía Jesús y por lo que se creó la Iglesia. Menos pedir al pueblo y más dar de las riquezas que poseen para ayudar a los demás. Eso es lo que tendrían que hacer.

Comentarios

Luis 04/11/2014 21:46 #2
Muy contrastado el artículo... como todo lo escribas así...
creyente 04/11/2014 12:04 #1
Que asco de tío ahora que se suba al pulpito.

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