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Rosana Güiza
Actualidad

Contra la violencia de género

Este martes se celebra el día internacional contra la violencia de género. Aquí os dejo un ejemplo que quizás pueda servir de ayuda.

"La primera vez que me pegó fue por una discusión que tuvimos. Sus celos le llevaron a insultarme por un vestido demasiado escotado para él, con el consiguiente guantazo después de negarme a quitármelo. Aceptar el primer golpe, los primeros insultos y cambiar ese vestido por otro menos escotado fue mi gran error y el principio de mi calvario. Nuestro amor era grande, pasional e inigualable, de ahí que, tras el primer tortazo, sus lágrimas y su arrepentimiento hicieran creer en mi que, de verdad, jamás volvería a pasar. Gran error. No tardó mucho en volver a suceder. Un día la bronca fue porque la comida sabía a pegado, otro porque me había pintado demasiado para ir a trabajar, -trabajo que acabé dejando porque tenía demasiados compañeros y no consentía que me miraran, ya que yo era suya, sólo suya-, otro porque un día, el marido de una amiga, con el que nos cruzamos por la calle me dijo: 'qué guapa estás'. La paliza que me dio al llegar a casa fue brutal. Lo menos que me dijo, fue "puta" y, de ahí para arriba, guantazo va, guantazo viene, hasta que me tiró al suelo y me dio una patada en las costillas. Inmediatamente después se transformaba, siempre, en el ser mas tierno y cariñoso que jamás haya visto. Me abrazaba, lloraba suplicando mi perdón, me juraba que no podía vivir sin mi y que lo hacía sin querer, que se le iba de las manos... A veces dolían mas las palabras que los puñetazos.

 

Cuando entras en esa espiral y aguantas el primer grito, el primer insulto o la primera torta, estás perdida. Ya no hay salida. Tu vida entra en riesgo y ves como posible motivo de bronca cualquier cosa que te pase; que alguien te diga lo guapa que estás, que un amigo te escriba un WhatsApp para preguntarte qué tal, que el panadero busque la mejor barra de pan para ti... Todo se convierte en una amenaza por si él se entera. Vivir con miedo a que él se entere de lo que te dicen, te hacen o pasa a tu alrededor. En eso se convierte tu vida. Lo peor de todo es que él te hace sentir culpable de todo eso. Yo sentía tener la culpa de que alguien me dijera "guapa", por lo tanto, el insulto lo tenía merecido y el puñetazo también. Al final se tornaron las cosas y era yo quien terminaba pidiéndole perdón a él por lo que los demás me decían o por haber salido a tomar un café con una amiga. ¿Cómo se sale de ahí? Un día, de repente, te miras al espejo y ves que no eres tú, que te has convertido en un monstruo con la cara deformada y amoratada y aparece el valor. Me fui. Me buscó. Lo denuncié. Hoy soy feliz. He necesitado ayuda, apoyo y fuerza, pero lo estoy consiguiendo y no soy un numero mas en la lista de muertas por violencia de género."

 

Esto le pasó a una amiga mía. No dejes que te pase. Se puede salir. Si ella lo consiguió, tú también puedes. Nadie es dueño de nadie. Por el Día Internacional contra la Violencia de Género. Llama y denuncia al 016. 

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