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En las nubes

Almudena M. Vega

Nessum Dorma

Llevar una semana con gripe no es muy agradable, pero si además hace que me pierda Turandot, es casi un suplicio. Por primera vez desde hace años, el viernes se representaba Turandot en Salamanca, en el CAEM. Y yo, a la misma hora, estaba en mi sofá, tosiendo sin parar. Una lástima, espero no tener que esperar otra década para verla.

A estas alturas, la mayoría estaréis deseando que vuelva a hablar en castellano y os explique qué es Turandot. Turandot es una ópera. Su autor es G. Puccini.

(No salgáis corriendo todavía, dadle una oportunidad)

Yo no soy una entendida en ópera, ni siquiera aficionada, pero esta de la que os hablo, es especial. Y estoy segura de que todos la conocéis, al menos, su aria más famosa: Nessum Dorma.

Aquí os dejo la interpretación más famosa de Nessum Dorma, por Lucciano Pavarotti (quien, curiosamente, jamás la representó en escena):

 

¿A que es impresionante? Y sin despeinarse.

Jamás veáis una ópera sin conocer antes la historia, estaréis perdidos y os aburrirá soberanamente. (Aun conociendo la historia, puede que no os guste, así que si vais sin la más mínima idea, será un fracaso absoluto).

Hoy, os contaré la historia de Turandot: Turandot es una princesa china a la que su padre quiere dar en matrimonio. Por culpa de las malas experiencias sufridas por algunas mujeres en su familia debido a matrimonios concertados, Turandot se las ingenia para tratar de evitar casarse, y complacer a la vez a su padre. Para ello, inventa 3 acertijos, aquel príncipe que resuelva los tres, conseguirá su mano, pero el que falle, morirá. Y así van cayendo uno tras otro. Hasta que un día aparece un joven príncipe desconocido, que, enamorado realmente de Turandot y no de su reino, resuelve los 3 acertijos. A pesar de todo, la princesa le niega la mano. Y para no ponerla en una difícil situación con su padre, el joven príncipe le propone un acertijo a Turandot: si ella averigua su nombre antes del alba, será él mismo quien se entregue al verdugo, pero si no lo adivina, al amanecer se casarán. Ante este nuevo giro de la historia, Turandot da la orden de que nadie duerma en el reino hasta que se averigüe el nombre del príncipe, “Nessum Dorma” (que nadie duerma). (No os voy a contar el final…)

La que os he puesto antes, para mí, es la mejor interpretación que existe de Nessum Dorma. Pero si queréis ver una gran representación, en escena, aquí tenéis a Plácido Domingo (por el que además tengo cierta predilección, no lo voy a negar):

 

Sé que no a todo el mundo le agrada la ópera, es normal, pero, esta, o al menos, este fragmento, es irrepetible. Si alguna vez tenéis la oportunidad de verlo en directo, no os lo perdáis por menos de un gripazo.

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