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En las nubes

Almudena M. Vega

La ladrona de libros

30 de Abril de 1945. Ese día se suicidaba Adolf Hitler junto a su esposa por un día, Eva Braun. Poco después acababa la II Guerra Mundial. Y con ella se acabaron las muertes, las cámaras de gas y los trajes con estrellas de David y con triángulos amarillos, negros, verdes, rosas, púrpuras.

ÂżSe hizo justicia? Yo creo que no. Ni para los que sufrieron persecución en aquel tiempo, para los que el único consuelo fue un €œla vida sigue€, ni para los cazadores de hombres, ya que la mayoría escaparon a la justicia, ni para el pueblo alemán, que durante años tuvo que sufrir un nuevo estigma. No les pusimos triángulos ni estrellas, pero lo sufrieron de otras formas.

El mundo entero se volvió en contra de los alemanes, ellos habían votado, apoyado y ensalzado al €œFĂźhrer€. Pero, Âżcuántos no lo hicieron obligados?, Âżcuántos no enviaron a sus hijos a las Juventudes Hitlerianas para salvarles la vida?, Âżcuántos no escondieron en su sótano un judío, un comunista, o un homosexual?, Âżcuántos llevaban la esvástica porque sabían que no hacerlo equivalía la muerte en menos de una semana?

De acuerdo, habría sido maravilloso que NADIE lo hubiera hecho. Pero, seamos realistas, no todos somos William Wallace (véase la película Braveheart). Y eso que alguno hubo (Oscar Schindler, véase si se tiene la fuerza suficiente, Schindler€™s List). Y aunque en una situación así uno pudiera llegar a ofrecer su propia vida, jugarse la de un hijo o la de una esposa debe resultar del todo imposible.

Por desgracia, esos alemanes inocentes también sufrieron bombardeos, también murieron.  Y de ellos poca gente se acuerda.

Si alguien desea sentir la historia desde esa €œtierra de nadie€ que era la Alemania €œno nazi€ o la Alemania €œnazi a la fuerza€, el libro perfecto es €œLa ladrona de libros€, de Markus Zusak. Basándose en hechos reales que le contaron sus padres y abuelos, Marcus Zusak tardó 3 años en escribir esta impresionante, cruel, real, impensable, dulce e inolvidable historia. (Os pongo la portada del mi ejemplar).

Al leerla, no he podido preguntarme si no seguiremos cometiendo los mismos errores una y otra vez. Me ha recordado una conexión reciente con una periodista en Pakistán, en relación al décimo aniversario de los atentados del 11S. En su locución, la reportera transmitía las palabras del pueblo pakistaní, que aseguraba, estaban €œhasta las narices, con perdón, de la llamada guerra contra el terrorismo, porque desde que comenzó, en Pakistán no han dejado de caer bombas. Y es verdad que matan a terroristas, sí, pero también a muchos civiles inocentes de Pakistán que sólo quieren seguir con sus vidas de una vez por todas€.

Es una de las razones por las que recomiendo este libro. Es otro punto de vista. Es una llamada de atención.

Otra razón es porque es una joya en sí mismo. Hacía tiempo que no encontraba algo tan original. Se nota que el autor ha dedicado muchos años a la literatura infantil, eso le da un toque muy especial al relato.

Quizás sea eso lo que nos falta a los adultos, quizás si leyésemos las noticias o los libros o la historia como la leería un niño nos daríamos cuenta de lo ridículos que resultamos en muchas ocasiones.

Ojalá la próxima vez que alguien proponga una guerra no vaya NADIE.

Pero, por si acaso, y sólo por si acaso eso no ocurre, aprendamos a ver los dos lados de la trinchera.

 

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