Cabero original

En abierto

Enrique Cabero
Blog de Enrique Cabero. Portavoz de PSOE Salamanca

Derecho fundamental de manifestación

Proclama el artículo 21.1 de la Constitución Española (CE) el derecho de reunión pacífica y sin armas y con ello el de manifestación. Se trata de un derecho fundamental, esto es, de los que disponen del máximo reconocimiento constitucional y, por tanto, de las más reforzadas garantías para su tutela.

Ha reiterado el Tribunal Constitucional (TC) que “el derecho de reunión es una manifestación colectiva de la libertad de expresión ejercitada a través de una asociación transitoria, siendo concebido por la doctrina científica como un derecho individual en cuanto a sus titulares y colectivo en su ejercicio, que opera a modo de técnica instrumental puesta al servicio del intercambio o exposición de ideas, la defensa de intereses o la publicidad de problemas o reivindicaciones, constituyendo, por lo tanto, un cauce del principio democrático participativo, cuyos elementos configuradores son […] el subjetivo (una agrupación de personas), el temporal (su duración transitoria), el finalístico (licitud de la finalidad) y el real u objetivo (lugar de celebración)”. Puede consultarse, entre otras muchas, la sentencia 170/2008 (http://hj.tribunalconstitucional.es/HJ/docs/BOE/BOE-A-2009-437.pdf).

 

También estimo interesante recordar, en palabras del Tribunal Constitucional, “el relieve fundamental que este derecho (cauce del principio democrático participativo) posee, tanto en su dimensión subjetiva como en la objetiva, en un Estado social y democrático de Derecho como el proclamado en la Constitución”. Y es que “para muchos grupos sociales este derecho es, en la práctica, uno de los pocos medios de los que disponen para poder expresar públicamente sus ideas y reivindicaciones”.

 

Con todo, naturalmente, el derecho de reunión y manifestación, cuyo ejercicio se regula por la Ley Orgánica 9/1983 (su última reforma  fue aprobada por la Ley Orgánica 9/2011), cuenta con límites. Así lo pone de relieve el Tribunal Constitucional, que ha señalado que “no es un derecho absoluto o ilimitado, sino que, al igual que los demás derechos fundamentales, tiene límites, entre los que se encuentra tanto el específicamente previsto en el propio artículo 21.2 CE (alteración del orden público con peligro para personas y bienes), como aquellos otros que vienen impuestos por la necesidad de evitar que un ejercicio extralimitado de ese derecho pueda entrar en colisión con otros valores constitucionales”.

 

Me parece que no cabe duda alguna en 2013 de la importancia constitucional del derecho de manifestación y de su idoneidad como cauce del principio democrático participativo. No existe Estado social y democrático sin el reconocimiento, el ejercicio y la tutela de este derecho fundamental. No contradice en absoluto, sino todo lo contrario, el derecho de participación política, ni pone en duda los resultados de las elecciones generales, autonómicas o locales. Sigo sin entender, por tanto, el empeño de algunos por denostar a quienes ejercen de manera constitucional, legal y legítima este derecho constitucional. Considero especialmente grave que se afirme o se insinúe que las personas que se manifiestan realizan con esto un ataque a la democracia.

 

Así las cosas, ¿cómo es posible que el consejero de Presidencia, Justicia y Portavoz de la Comunidad de Madrid, que sigue siendo un cargo público relevante, se permita comparar a quienes se manifestaron el pasado sábado con los golpistas del 23-F?

 

¿Dónde está la pretendida gracia u originalidad buscada por la coincidencia de la fecha? No estamos para declaraciones ventajistas y supuestamente grandilocuentes que contribuyan a devaluar la democracia y sus valores, principios y derechos. No se puede generar confusión sobre el ejercicio de un derecho fundamental con afirmaciones como las que se reproducen a continuación: "necesitamos democracia, no que hoy, como hace 32 años, los enemigos de las libertades tomen el Congreso y las calles", "la marea antisistema y antidemocrática de esta tarde es un tsunami contra las libertades y la democracia parlamentaria. No nos engañan” (http://politica.elpais.com/politica/2013/02/23/actualidad/1361633370_591837.html).

 

¿Se imaginan  este tipo de comentarios en países con larga tradición democrática?

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: