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Victorino García Calderón
Blog de Victorino García

Reporter@s de guerra

La noticia de esta mañana bisiesta es de que varios periodistas y reporteros gráficos han quedado atrapados en Siria cuando intentaban salir del país. Cierto es que la profesión es arriesgada, no hace muchos días la estadounidense Marie Colvin, que trabajaba para el dominical Sunday Times, y el fotógrafo francés Rémi Ochlik, de la revista Paris Match fueron asesinados cuando estaban cumpliendo con sus obligaciones periodísticas en este país del Medio Oriente, Colvin como redactora y Ochlik como reportero gráfico.
No deja de ser una acto de chovinismo injusto y hasta inmoral, que la prensa se preocupe proporcionalmente muchísimo más de los periodistas que lo pasan mal que de los más de 7.000 civiles asesinados por el régimen dictato-medieval de un sátrapa como Asad. Es verdad que sin los periodistas no sabríamos el alcance de las atrocidades de las que es capaz este asesino de hombres, mujeres y niños sirios que tienen la desgracia de no ser poseedores de ningún pozo de petróleo, razón que se me antoja suficiente para que las naciones “democráticas” no hayan intervenido más que con unas leves amenazas de retirar sus embajadas y poco más.

Lo que está ocurriendo en Siria no es nuevo, ya ocurrió en otros países que tampoco tenían petróleo, o fosfatos u otro bien que nos venga bien al primer mundo y del que no podamos prescindir. ¿Cuántos muertos hay que canjear por la libertad de los sirios?

Para contestar a esta pregunta sólo hay que contar los que se produjeron en la guerra civil española. La no intervención extranjera en el conflicto que sumió a este país en la negrura del tiempo, costó cientos de miles. La ayuda soviética a la república fue poco más que propagandístico-testimonial, la de las “democracias” de entonces, mejor no hablar. Hacer honor al recuerdo emotivo de los voluntarios de la Brigadas Internacionales es de justicia, pero casi se fueron como vinieron.

El conflicto interno de Siria ¿también lo tienen que resolver los voluntarios de las “democracias” vecinas o las de allende los mares?. Mientras tanto, los reporteros, que tienen que arriesgar su vida para dar carnaza a los lectores de su país de origen siguen cayendo cada día, porque además de las decisiones unilaterales del dictador de turno, cada día hay que exponer más para vender y las imágenes, cuando se consiguen, tienen que ser cada vez más impactantes. En la prensa de hoy vemos a una mujer siria llorando con su hijo en brazos delante del cadáver de su marido.

Tuvieron que pasar cuarenta años para que Kati Horna desvelara su archivo fotográfico como reportera de la guerra civil española y que hoy podemos ver en Salamanca en la sala de exposiciones de las Escuelas Menores de la capital salmantina.

Es un trabajo impoluto, coherente hasta la médula, los únicos cadáveres que se ven son los edificios semiderruidos por las bombas, Kati pensó que para mostrar la sinrazón de la guerra no es necesario ofrecer carnaza, las madres privadas de sus maridos con los niños en brazos en la retaguardia, el quehacer diario en el frente, los pueblos solitarios, las madres llorando a los hijos que están en el frente, la huida precipitada de las ciudades a punto de conquistar, las iglesias convertidas en hospitales o en centros de distribución en las colectividades des bajo Aragón o los niños tristes sentados en los quicios de las puertas de sus casas, son ejemplos de cómo una reportera puede tratar el tema de la guerra sin levantar más ampollas de las necesarias.

Alguien me puede decir que aquellos tiempos eran otros y que a los reporteros de entonces no se les exigía como ahora, pues eso.

Victorino García
Maestro del mirar

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