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Victorino García Calderón
Blog de Victorino García

Nubarrones

Hoy, segundo día de bochorno de este incipiente verano y en el que la selección española de balón-pie se juega el pase a las semifinales del campeonato de Europa frente a la selección homónima portuguesa -países ambos hermanados hasta el tuétano, incluso en lo financiero- ha amanecido con un cielo amenazador donde los haya (acompaño este escrito con las pruebas pertinentes). Las nubes se habían confabulado, en una de las noches más bochornosas de los últimos tiempos, de tal manera que cuando, junto con mi mujer, nos dispusimos a cumplir con nuestros respectivos trabajos escuchando las noticias matinales por la radio del coche, no sabíamos si eran más negros los augurios financieros que las nubes que nos rodeaban.

Parecía que el destino había decidido unir el paisaje a la subida del IVA, a la más que posible abolición de la ley antitabaco por €œla Espe€ para que un mafioso al que le vamos a prestar 4.000 millones de euros pueda hacer una feria de las vanidades, drogas, prostitución y blanqueo de dinero con el consentimiento de los mismos políticos que están acabando con otra esperanza bien distinta: el mantenimiento de los poquísimos logros sociales habidos en treinta años de €œdemocratitis€ (inflamación de la democracia).

Como decía, las nubes eran tan espectaculares que no pude por menos de sacar la cámara por la ventanilla del coche (no te asustes amigo lector, conduce mi mujer) e ir tomando fotos a medida que el paisaje supra-terrestre iba cambiando a lo largo del trayecto que une Morille con Salamanca. Las nubes, empujadas por un viento del sur, nos iban acompañando por el valle del Zurguén, al paso por Aldeatejada y a la llegada a la ciudad, eran y seguían siendo espectaculares. Fuera porque la humedad se había agarrado al polvo africano, fuera porque el viento del sur no es propicio a la precipitación, o por otra causa que desconozco, el cielo amenazador se quedó en eso: una amenaza. En cuanto salió el sol se fue transformando poco a poco, las nubes se terminaron diluyendo a lo largo de la mañana dejando un cielo entre sucio y azul, mezcla de polvo sahariano y atmósfera en el que el viento que a lo largo del día se ha ido tornando hacia poniente con lo que se ha limpiado algo la atmósfera para dar paso a temperaturas más benignas que espero estés disfrutando en los días en que tú, lector, estés aguantando o gozando, quién sabe, de mis éstas mis pequeñas obsesiones.

No espero que ocurra igual con los nubarrones económico-políticos que se ciernen sobre los currantes-soportadores-agradecidos de esta €œPEPÉSPAÑA€, este tipo de nubarrones no se quitan de la mañana a la tarde, es más, estoy seguro que acabarán en tormenta, es decir, en elecciones anticipadas en un año aproximadamente. El desgaste que está sufriendo este incumplidor y súper-mentiroso gobierno es de tal calibre, que España va quedar como dijo en su día Alfonso Guerra: "a este país no lo va a conocer ni la madre que lo parió".

Habrá constatado el lector que me he aventurado a predecir el futuro del PEPÉ, no es mío el augurio: cuando hace unos días unos conocidos se tomaban una cerveza en una terraza de Madrid para mitigar el calor reinante, oyeron lo siguiente: €œaunque vayamos a estar poco tiempo en el poder, vamos a acabar con todo en el tiempo que nos queda€. Venía de la mesa de al lado, la había pronunciado Dolores de Cospedal y, ni que decir tiene que nadie le pudo rebatir ni echar en cara nada en ese momento, una suerte de €œarmarios vestido de negro€ de casi dos metros de estatura, se aprestaron a disuadir a aquel que intentó increparle el desparpajo a esta señora que sólo tiene nubarrones encima de los hombros, aunque nos mojen y de qué manera, no si el tiempo, sino TODOS NOSOTROS, se lo impedimos y cuanto antes mejor.

 

Victorino García Calderón

discípulo del mirar de Ara GĂźler y maestro de los que quieran.

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