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Victorino García Calderón
Blog de Victorino García

Necesitamos otra manera de entender la CULTURA

Desde que se aplican recortes, a quienes se les pueden aplicar que cada vez son menos, vamos a mejor. Sí, no me he confundido, este trozo variopinto y colorista de Europa que es España, empieza, según los dicen las “buenas lenguas” a ser competitivo. Los salarios empiezan a empequeñecerse tanto y los despidos salen tan baratos que va a ser muy difícil parar a los “maravillosos” inversores extranjeros de que entren a saco a sacar a España del hoyo y del fango en el que está ahora mismo metida. Sin duda es una buena noticia si a partir de… ¿cuándo? el paro empieza a decrecer.
El prezzsssidente del “bobierno” se ha mostrado muy orgulloso de los puestos de trabajo que Renault va a mantener y “maravillosamente” crear en la factoría francesa. Supongo que ha sido a cambio del bajo coste salarial, tanto de los trabajadores actuales como de los venideros, y de que parte del coste de esos puestos de trabajo ha sido pactado y será asumido por el estado, es decir, por todos los contribuyentes.

Nada que objetar si llega para bien de todos, cosa que dudo que lo haga, al menos equitativamente.  No he visto el mismo orgullo en airear los miles de despidos de trabajadores, que no de directivos, de ciertos bancos saneados también por todos (unos más que otros).

Tampoco he visto euforia “pepera” al destrozar la sanidad pública defendida, estoy seguro, hasta por médicos y personal sanitario votantes del partido en el poder, como tampoco he constatado que Gallardón se sienta orgulloso de las manifestaciones de jueces y personal relacionado el mundo de la Judicatura, motivadas por las medidas disuasorias que el expresidente de la Comunidad de Madrid quiere aplicar y que sufrirán y pagarán los ciudadanos más desfavorecidos.


¿De qué se ríen los políticos en Congreso de los Diputados cuando se debaten, pactan, o imponen estas medidas que parece que a ellos no les afectan? ¿Cuántos docentes, sanitarios, funcionarios judiciales etc. van a tener el reconocimiento de los “bobernates” mientras soportan que sus condiciones laborales y salariales se deterioren a un ritmo jamás imaginado en las décadas de “democracia representativa” que llevamos?

El plan de destrucción del sector público en beneficio del privado ha comenzado sin tapujos, a cara descubierta con un auténtico golpe de estado reaccionario a los pequeños logros socializadores alcanzados.
Algunos medios se han hecho eco de que el rey no haya tenido que esperar a operarse de la cadera más que unos pocos días y sin listas de espera, en vez de los 150 días de media y 100 de rehabilitación, si lo hubiera hecho en la deficitaria sanidad pública, para dar ejemplo más que nada.

“Me he equivocado, y no volverá a ocurrir”
, dijo hace pocos meses con motivo de la cacareada cacería de elefantes en África ¿piensa su majestad que no nos damos cuenta de ello?
Por si todo lo anterior no fuera suficiente, hay un sector que aparentemente no protesta o parece que no siente en sus carnes esta puñetera crisis. Visto desde fuera parece que ni les va ni les viene, que cada vez que sale el sector a relucir, o alguien relacionado con él, sea para llamarlos “pesebreros” y/o “vendidos al poder”, sobre todo cuando los representantes de dicho poder están, o estaban, relacionados con la llamada “izquierda”.

Cuando se les relaciona con la derecha, ahora en el “bobierno” son tratados entre algodones, tienen todos los medios de comunicación a su disposición, se les airean sus actividades como si fueran genios ya sean realizadas aquí o en el extranjero, y nadie se atreve a decir si merecen tan privilegiado trato o que su obra no vale ni para “tacos de escopeta” que decía mi suegro, aunque lo sepamos todos. Me refiero al sector cultural que calladamente, al menos hasta ahora, viene soportando la repercusión de la crisis.

El mundo del teatro, de la música, de la pintura… en particular, y de las artes, en general, incluidas como no, las bibliotecas públicas que no van a poder actualizar sus fondos en años, así como cualquier actividad relacionada con la cultura de base, están viendo, cómo se recortan presupuestos encaminados a mitigar las carencias culturales, cómo se anulan contratos y proyectos dejando a muchos creadores en la estacada, mientras asistimos atónitos a la contemplación desde la calle de edificios y “contenedores culturales”, más o menos valiosos arquitectónicamente hablando, ya que hacerlo desde dentro, resulta cada vez más difícil y caro (carísimo) verlos en pleno funcionamiento.

Estos edificios fueron una de las causas de la burbuja inmobiliaria que recorrió este país en la transición secular, toda ciudad, pequeña o grande, capital o no, que se preciara de llamarse cultural, hasta muchos pueblos de tan sólo 200 habitantes, tenían que tener su “Guggenheim” particular, su parque temático exclusivo o cualquier otro edificio que fuera el emblema y marchamo de lo que algunos han llamado cultura y que se ha demostrado que no era más que un negocio para los amiguitos arquitectos y constructores de turno.


Como demostró Jordi Évole en su programa de hace un par semanas, si los entes autonómicos y municipales de cualquier parte de la geografía española, hubieran dedicado solamente una cuarta parte del costo de estos ahora “mausoleos-mamotretos” en inversiones de CULTURA DE BASE, haciendo escuelas artísticas y culturales por doquier, es decir, CULTIVANDO desde abajo y haciendo que la juventud y la infancia no tuviera como objetivo primordial encerrarse por decenas de miles en macro fiestas y botellones consentidos y auspiciados por los que piensan que todo debe ser un negocio, ahora no estaríamos viendo y viviendo lo que está pasando al respecto y lo peor de todo es que nadie se siente responsable de tamaño desvarío, con lo que nadie va a pagar por ello si no exigimos que así sea.

El resultado es un desastre cultural de tal calibre que como no empecemos a buscar alternativas serias a este embrollo el poder insaciable del DON DIENERO-CAPITAL-RENTABLE nos comerá vivos. Mientras escribo estas líneas, un grupo de personas relacionadas con la cultura se están uniendo en Salamanca para defender el libre pensamiento y la acción cultural popular a bajo coste buscando apoyos entre los ciudadanos sensibles a este problema y ofreciendo en un futuro cercano una plataforma alternativa en la que confluyan todas las personas interesadas en que no nos domine la estulticia.

El colectivo se llama DE IGNORANCIA ESTAMOS HARTOS y en las próximas semanas y meses van a realizar una serie de intervenciones que pueden, y deben, cambiar la dirección de la relación CULTURA-CIUDADANO hacia la consecución de una sociedad más justa, libre y, por supuesto, culta que la que tenemos. Amén.  

http://www.facebook.com/groups/308186755960646/      

Victorino García Calderón Maestro del mirar



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