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Victorino García Calderón
Blog de Victorino García

Formariz, Miguel y Justo Alejo

A principios del mes de agosto recibí una comunicación desde Formariz de Sayago (Zamora) en la que se nos invitaba, a mi mujer y a mi, a pasar unos días en esa localidad en la que se iba a celebrar el centenario de la emancipación de la Villa. Formariz que era mayorazgo desde el siglo XV, después pasó a ser una  dehesa propiedad de la familia de Los Calderones y más tarde fue adquirida en el año 1912 por los 40 vecinos que entonces tenía, todos ellos renteros de la dehesa, pagando por familia unas 7.000 pesetas.

La invitación partió de Miguel Herberg, cineasta asturiano, aunque con acento chileno y afincado actualmente en China donde sigue ejerciendo su labor cinematográfica. Miguel, que peina pelo (poco) y barba blanca, tiene un aspecto de abuelo cascarrabias. Su larga vida dedicada al cine en América (norte y sur), Europa (París y Roma fundamentalmente) y ahora en el continente asiático, ha estado llena de momentos tan extraordinarios que cuando se pone a contarlos pierde la noción del tiempo. Durante los dos días que pasamos en su casa estuvimos hasta las tantas de la madrugada escuchando los distintos avatares por los que ha pasado “Migüel”, como lo llaman en Roma, sus andanzas y correrías son dignas de un guión para una de sus películas.

La casa de Miguel es la más singular del pueblo, no en vano en ella nació el poeta vanguardista Justo Alejo y en su fachada, la actual corporación, ha colocado en su homenaje, una placa que así lo hace constar. Miguel quería compartir este hecho con algunas y escogidas personas además de su familia, su hermana Silvia, viuda de Justo, el hijo de ambos Alí, la hija de este y numerosos familiares más. Todos juntos hemos vivido emocionados un merecido homenaje al desconocido poeta vanguardista Justo Alejo y cuya obra paralela a la de Paco Pino en Valladolid, constituye uno de los patrimonios más olvidados en estas tierras tan duras.

De boca de Miguel pudimos conocer la vida y obra de un creador que no cedió un ápice en la búsqueda incesante de la autenticidad y coherencia de su obra con su pensamiento, hecho este que le costó un sinfín de contratiempos hasta que perdió su vida en un tan desgraciado como sospechoso suicidio tirándose por una de las ventanas del Ministerio del Aire donde trabajaba. En los links que acompañan estas líneas se pone de manifiesto estas contradicciones.

En cuanto supe de todo ello quise ver por mis propios ojos los paisajes que Justo vivió y mamó de pequeño, los paisajes que seguro le enseñó su madre soltera, por ellos luchó hasta la extenuación para que no se pusiera en Sayago una central nuclear, a pesar de que era militar. No puedo por menos de imaginarme, y me asombro de ello, las trabas que tuvo que sufrir desde una institución tan cerrada como era un ejército heredero del fascismo. Según dicen quienes le conocieron no tuvo otra alternativa para poder sacar para adelante unos estudios -elementales y universitarios- tardíos, un doctorado, poder vivir, casarse, tener familia y desarrollar la labor creativa en unas condiciones que se me antojan casi imposibles para un espíritu libre, democrático y creador como el suyo.

Al pasear por los alrededores de Formariz me di cuenta que las cortinas y cortinos que lo rodean son una auténtica sinfonía de piedras colocadas de tal manera que, a cualquiera con poquito de sensibilidad, y Justo la tenía a raudales, son auténticas esculturas anónimas y populares, caminar por entre ellas, tocarlas, observar cómo la luz pasa a través de las filigranas pétreas, o cómo incide al amanecer y atardecer sobre ellas es más que un goce, es casi un orgasmo y no lo digo banalmente.

 No sé si esta forma tan pulcra como ahorrativa de hacer paredes fue el detonante de su disposición hacia el arte de la literatura. Sus poemas deben decirlo con seguridad, es hora de que me ponga a leer alguno de ellos y que deje de escribir. Seguro que es más provechoso.

Gracias Miguel por darnos la oportunidad de poder conocer la simbiosis casi perfecta entre el paisaje y sus poetas moradores plasmada en este rincón de Zamora que es Formariz.

 

http://elpais.com/diario/1979/01/13/sociedad/285030010_850215.html

http://manuelrico.blogspot.com.es/2010/11/justo-alejo-un-raro-de-mis-primeros.html

http://publicacionesup.blogspot.com.es/2010/11/justo-alejo-o-el-trapecio-de-la.html

http://www.laopiniondezamora.es/comarcas/2012/07/06/justo-alejo-revive-cenizas/611722.html

 

Victorino García Calderón

Maestro del mirar

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