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Victorino García Calderón
Blog de Victorino García

22-10-2011 Una fecha para la memoria y la justicia

Por fin, después de 72 años parece que ese día a las 12 de la mañana, en el cementerio de Salamanca, se va a hacer justicia, en parte, con personas que fueron separadas de sus familiares primero, asesinadas después y enterradas más tarde en diversos lugares de la provincia tan infames como cunetas, alrededores de las tapias de cementerios, o simplemente, en cualquier tierra de labor.
ABELLÓ LLOVET, JUAN
BRAVO CABEZAS, AGUSTÍN
GARCÍA CALZADA, VICTORINO
GARCÍA HOLGADO, LUIS
HOMBRE SIN IDENTIFICAR (ALARAZ) 7
HOMBRE SIN IDENTIFICAR (LARRODRIGO) 1
HOMBRE SIN IDENTIFICAR (PUENTE DEL CONGOSTO) 15
LÓPEZ RODRÍGUEZ, JOSÉ
MARTÍN RODRÍGUEZ, FRANCISCO
RAMOS MARTÍN, MARCELINO

Son diez de los más 800 nombres que figurarán en una lápida-memorial en el recinto del cementerio de Salamanca, a los que se rinde homenaje por su labor abnegada en tiempos de la II República, en pos de una España mejor, más democrática, más justa, más solidaria y, en definitiva, más libre.

No ha sido fácil el que este hecho haya sido posible, ha habido que salvar numerosos obstáculos, el peor de ellos: el olvido. Rescatarlos ha sido una labor encomiable de quienes lo han hecho posible dejándose tiempo de su tiempo y dolor de su dolor, por el camino. Se ha realizado teniendo que viajar a Ferrol, antes del Caudillo (cosas del destino), lugar donde está el archivo referente a Salamanca y su relación con la guerra civil para saber los nombres de los presos y asesinados por el franquismo durante y después de una guerra civil que enfrentó a españoles contra españoles y que dejó al país en una ruina económica y moral tan enorme que tardó décadas en desaparecer, por lo menos la primera, la segunda aún anida en muchos corazones, desgraciadamente.

No todos los nombres estaban en los archivos gallegos, algunos ha habido que buscarlos en los archivos provinciales, muchos de ellos inscritos cuando el dictador ya había muerto, para que sus viudas pudieran recibir, casi cincuenta años después, una ayuda que nunca tuvieron y que no vino a resarcir, en modo alguno, las penurias a las que vieron sometidas sus vidas en la larga travesía de la dictadura y alguno de ellos, se ha constatado, después vuelto a borrar de tales archivos.

Sé que este artículo será polémico. Para los que no quieren hablar de ello, incluídos algunos familiares de víctimas, “por si acaso” dicen algunos, lo sé de buena tinta. A ellos no me queda más remedio que decirles que es necesaria la restitución de la memoria, que no puede pasar ni un minuto más sin que España en general, y Salamanca en particular, cierren así, y espero que definitivamente, las heridas de su pasado. Algunos no saben aún dónde están los restos de sus familiares, pero un nombre, un solo nombre grabado en una piedra, puede restituir, al menos en parte, las deficiencias de una democracia que parece que sólo sabe llorar, y con toda la razón, por los asesinados por la puñetera banda terrorista ETA. Dese cuenta el lector que sólo en Salamanca el número es semejante al de los asesinados por esos descerebrados que no han aprendido nada de la Historia de este país, y que quieren o han querido repetir en los últimos 30 años.

Recordar en paz a nuestros antepasados es un derecho de todo ser humano y, sobre todo, es de JUSTICIA.

Vaya desde aquí mi agradecimiento a todas aquellas personas que se han dejado la piel en esta, sin duda, una de las mejores contribuciones a que un país como España recupere algo que nunca debió perder el 18 de Julio de 1936: su destino.

Victorino García Calderón
Profesor del mirar y fotógrafo

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