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EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

TERPSÍCORE ilumina a NACHO DUATO

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Las Musas iluminan a Nacho Duato, mito y maestro de Héctor Torres, un alumno admirable y disciplinado, héroe protegido por Terpsícore; su destreza le permite analizar el contexto simbólico y ritual de las danzas de Diónysos, como signos de mutación revelados en la obra Herrumbre, pieza mítica para Héctor, nos presenta la polaridad de Apolo y Diónysos como duplicidad interior.

 


Las figuras alegóricas y sus atributos alimentan el universo de Duato. Homero nos permite advertir la dimensión de la Alegoría, para ampliar el análisis de la danza. La magia de Duato, maestro y corógrafo iluminado, nos adentra en espacios repletos de seres abstractos personificados; para realizar coreografías son necesarias las Musas y las Ninfas, Terpsícore interviene en los procesos creativos de Duato.

 


Para Cicerón, vivir con las Musas impregna de Sabiduría, impulsa la poética de la acción. Las Musas, unidas a Apolo, explican la capacidad poética de guerreros, campesinos, pastores, bailarines…Como contrapunto, las Musas irán unidas a la Apoteosis de los Césares, invocaciones unidas a los Arcos Triunfales y a los panegíricos. Dante admiró a la Musas por sus sustancias superiores, sustancias esenciales para Héctor Torres. Héctor finalizó su etapa de bailarín en la Compañía Nacional de Danza, para dedicarse a la docencia y a la investigación, para mostrar en su tesis los Himnos a los poéticos escenarios de Nacho Duato.

 

 


“Mitos


Generalmente, cuando hablamos de mitos, nos vienen a la mente varias civilizaciones antiguas con sus dioses y héroes que, mediante relatos simbólicos, explican la creación, origen y existencia de esas culturas, a la par que transmiten mensajes al pueblo a través de gestas y heroicidades de diversos personajes.


Ya en la antigua Grecia, primera civilización donde la danza fue considerada un Arte con su propia musa dedicada a ella, Terpsícore, la danza formaba parte de las representaciones escénicas de mitos y cultos a ciertos dioses de la mitología, como los dionisiacos, dedicados al dios Dionisos.

 


En el mundo de la danza, a lo largo de generaciones abarcando diferentes estilos dancísticos, los mitos han sido un material recurrente a la hora de representar delante de un público una propuesta escénica, con un fin bastante parecido al de los relatos antiguos: plasmar delante de un público un mensaje, el cual está directamente relacionado con el entorno social, político y cultural de la época. De esta manera, la eterna lucha del bien y del mal, del héroe y su antihéroe, son temas extraídos de los mitos y usados en ballets de forma recurrente.


Pero no solo existen ejemplos de inspiraciones en la mitología Clásica dentro del mundo de la danza. La mitología escandinava, con sus ninfas y sílfides, o ritos de sacrificio, como en la Consagración de la Primavera de 1913 de Vaslav Nijinsky con música de Igor Stravinski, son claros ejemplos de la diversidad que existe en este Arte en cuanto a fuentes inspirativas y a simbología utilizada se refiere.

 


Centrándonos en las últimas décadas del siglo pasado y en los primeros años del presente, en la danza de nuestro país encontramos uno de los creadores más prolíficos e importantes del mundo de la danza actual: Nacho Duato. En algunas de sus creaciones se pueden encontrar mensajes que, sin beber directamente de ningún mito o leyenda, plasman esas luchas entre el bien y el mal, entre la luz y la oscuridad, como sucede en Herrumbre, coreografía estrenada por la Compañía Nacional de Danza en 2004 y que es un alegato en contra de la tortura.

 


En definitiva, cualquier mito puede ser fuente de inspiración a la hora de crear una coreografía. Ya sea de forma abstracta o narrativa, la revisión, adaptación y utilización de la simbología mitológica, así como la adaptación de los personajes y las situaciones que pueden extraerse, son un recurso que no debe descartarse a la hora de crear una propuesta escénica ya que puede ayudar a plasmar, de forma entendible para el público, aquello que se quiere enseñar sobre del escenario.” (HÉCTOR TORRES)

Comentarios

Aqueloo 06/04/2014 17:57 #2
Gracias por estos contenidos y por los comentarios que originan. El mundo de la danza tiene que sentirse orgulloso de las visitas que hace la musa Terpsícore a estos grandes creadores aún en nuestros días.
Fioren 06/04/2014 12:03 #1
A mi entender la Historia de la Danza está por hacer. Ciertamente cobró impulso la revisión de este tema a partir de los genios de finales del siglo XIX, personalizados en Nijinsky y después en Nureyev, pero creo que se ha abusado en la biblografía del análisis de tan fructífero periodo, porque, en todo caso, habría que remontarse a la Antigüedad grecolatina para comprobar el origen, intrínseco de los bailes y danzas, como parte indisoluble de la creencia mistérica y del ritual religioso y político, de la misma forma que cobró inusitado impulso en la época moderna, con la codificación de un Arte, la diversificación masiva de géneros y la profesionalización del Coreógrafo, una de cuyas figuras culminantes fue el florentino Lully. En este sentido, es una verdadera delicia el Tratado del jesuíta francés Ménestrier, organizador especulativo de muchos de los festejos del rey Luis XIV, dedicado específicamente a la Danza, donde se puede ahondar en el sentido semiótico del Baile. Por todo lo cual, el trabajo de Héctor Torres aporta nuevas visiones de uno de los más sagrados aspectos amparados por Apolo y las Musas. Iluminación, bienvenida sea.

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