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EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

LIZ TAYLOR y san SEBASTIÁN

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Dedicado a JUAN ANTONIO SÁNCHEZ LÓPEZ (UM)

     

 

 

Los ojos de Elizabeth Taylor forman parte de la mitología; sus ojos-espejo, íntimos y con luz solar, reproducen los ideales del ojo-escalera de la estética surrealista, se define un laberinto.
La vertiente floral de los ojos de Liz se extendió a las escaleras de caracol. Cada ojo-flor se une a la fragmentación de espejos, una reveladora conciliación alegórica.

 

    

 

       


En la película de Mankiewick, De Repente-el último verano (1959), Liz Taylor (Catherine) proyecta toda su capacidad creativa viviendo en paisajes complejos, lugares soleados y jardines lúgubres que, entre espejismos aniquiladores, nos llevan ante los naranjos y ante la cima de Sebastián, asistimos a la unión mítica del mártir con la actriz. El escritor y guionista Tennessee Williams desarrolla espacios húmedos frente a parajes secos - abiertos y cerrados -; escenarios enriquecidos por las aguas que, como espejos, se ensalzan en el jardín de la mansión neogótica, jardín cerrado con solárium, morada victoriana con gabinete presidido por un lienzo de san Sebastián - copia de la obra de Botticelli -, analogía del protagonista, ambos son sacrificados, un desplazamiento de cuerpos desde la interacción y las correspondencias.

 

      

 

       


Ojos violetas, piel de ambrosía.

 

    

   

 

      


Las escaleras y el laberinto se unen a los ojos-escalera de la película Vértigo. Ante las creaciones visuales, el devenir de los acontecimientos cambia en base a los múltiples paisajes simbólicos de Liz y Sebastián. La jungla y la jaula ambientan el panorama; los ojos contemplan las huellas de cada itinerario cambiante.

 

        

 

 

      


¿El ojo-espejo es la puerta del enigma?

 

      

 


El rostro de Liz se convierte en Ventana del Tiempo.

 

   


Encontré los ojos de Liz en la Estación Sur, ojos de luz. Ante la visión mítica, quedo paralizado, sin capacidad de reacción, a la espera de una señal.

 


¿Seré testigo de un acontecimiento mítico?

Comentarios

Fioren 26/01/2014 11:34 #1
Ojos violeta-piel de ambrosía, que delicia!!!!!!! Hace no mucho pregunté en clase, con ocasión de su fallecimiento, si alguien conocía a la Taylor y puedo prometer, ante mi perplejidad, que no sólo no la recordaba la mayoría, sino que tampoco se hacían una idea de a quien había encarnado con tal despliegue mayestático, como Cleopatra. Y si el personaje histórico era fascinante pese a su incomprensible desconocimiento, la inestabilidad desplegada en Suddenly, the last summer, se impregna en toda la peli como representación de una sensibilidad personal que bordea el manierismo. Es la Alicia del mundo de las maravillas intimistas hollywodienses, que ha rescatado Eduardo de forma magistral.

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