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EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

Las Aguas de Color en PINA

En las creaciones de Pina, la noción de Belleza es un himno a la luz de las Aguas.


En la Danza de Amor de Pina Bausch se funden agua y materia, la noción del agua en la danza contemporánea, como amasar la arcilla, permite mezclar agua y tierra en la puesta en escena para transformar la escenografía en paraíso giratorio.

 


El ciclo de las estaciones y el juego poético de los elementos parten de una tradición, la evolución de la cultura y del arte de los bailarines alemanes resultaron esenciales para la historia.


Las anotaciones de movimientos y las notaciones de Laban fueron el motor y el instrumento de una inédita creación, de la unión de la danza con la Naturaleza, de las formas y los flujos del cuerpo, salvajes en intensidad en el caso de Mary Wigman. La fuerza y la caída de las piezas mostrarán las calidades y el ensamblaje entre cuerpo y espacio escénico.

 


Los bailarines vanguardistas se insertan en el espacio y en el paisaje, ampliando el valor de la literatura artística sobre danza.


¿La Danza de Eros ha transformado el poder visual?


Toda agua, primitivamente clara, se completa en Pina desde la imagen de la Luna como espacio invisible. La Danza del Amor, entre la luna-isla-estrella, gestó la luna de margarita que muestra el sentido de la soledad y el viaje por el río del deseo bajo la necesidad de protección, recogimiento uterino desde las plateadas formas.


La Danza es libertad visual para un mapa inundado de aguas durmientes.

 


Los bailarines, como árboles, serán consagrados a las aguas, a la Madre Naturaleza. Este nivel primitivo puede sentirse en La consagración de la Primavera, Pina creará un mural complejo sobre la mirada salvaje y primitiva de una Ofrenda y un Sacrificio que explora el Dolor y el Miedo.


El culto a la Naturaleza, repleto de sugerencias y de manifestaciones desde el Romanticismo alemán, empapa el espacio otoñal de tinieblas verdes que, manchado de barro, determinarán escenarios de gran intensidad, huellas de movimientos y de gestos, retratos verídicos que se viven en el Agua de Luna. La Danza alemana es dueña de una estética inquietante, es retrato de una mitología remota y actual.


Perséfone muere y sueña. El Agua, que pinta de verde los prados de la bailarina alemana, comparte protagonismo con las Flores simbólicas. El Pintoresquismo en danza se nutre de los jardines de Pina, esfera reflejada en las aguas, aguas de la Estigia y de la Perséfone Cósmica.

 


¿Meditamos ante los ríos y los arroyos?


Ante las obras de Pina, disolvemos las imágenes.


Entre los cuatro elementos poéticos, el olor del agua sobre la tierra y el agua ancestral del aire, se definen con las aguas dormidas del lago que recoge la luz de fuego; el charco de agua construye un paisaje de damas; el agua, junto a la Luna llena, define las aguas primitivas de Pina, aguas primaverales bañadas por Plutón.


El baño de las diosas y de las damas se une a la gran imagen primitiva, agitan el deseo primigenio de Diana y Venus.

 


¿Las aguas evocan la inocencia de los primeros desnudos?


Las figuras de mujer, líquidas damas alimentadas por la pintura de Munch, Picasso, Nolde y Hopper, avanzan sobre los paisajes manchados de colores arbitrarios, de sensaciones vitales.


Las aguas de las pinturas de Nolde - el gran amigo de la coreógrafa Mary Wigman- representan la estética del salvajismo expresionista alemán. Los colores irreales están perfumados por la poética de las aguas. Se trata del Eros de las aguas.


Las Aguas, como espejos, velan con fuerza para poder ser motor de una oquedad profunda, la fuente severa de agua rubia lleva a las aguas idealizadas de Ofelia. El árbol húmedo, unido al vuelo, identifica a Pina con el emblemático y salvaje árbol iluminado.

 

 

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