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EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

La isla de Céfiro

Los Vientos de Meryl Streep y de Glenn Close. Este primer texto-columna-panel de Céfiro es una incursión inicial, un preámbulo de los textos-paneles que irán llegando cada semana; iré escribiendo para mostrar raras relaciones entre láminas y pensamientos, muchos de los paneles se centrarán en Ávila, amada tierra, lugar de lugares con capital convertida en breve urbe museística, con el Prado y los felices espacios del nuevo Caprotti, palacio y morada del saber, éxito del insigne Ayuntamiento.

Céfiro, personificación del viento del oeste, será un eje y un aliado para en este viaje. Céfiro, posible padre de Eros y motor de la Llegada de la Primavera, permitirá recorrer los símbolos y las alegorías en la Estética del siglo XXI, códigos y estructuras contemporáneas, visiones y fantasmagorías que ensalzarán el paisaje abulense con sus símbolos.

Dentro del repertorio mitológico actual, destaca la dialéctica de dos actrices dotadas con gran talento, inmensas en sus trabajos, nominadas ambas al Óscar 2012. Meryl Streep y Glenn Close, dos reinas, dos temperamentos, dos estaciones. Su capacidad para transformarse, para metamorfosearse, va de la vigila al sueño. En La casa de los espíritus (1993), las dos actrices construyen dos paisajes diferentes, el director B. August parte de la novela de Isabel Allende para desdoblar el Día y la Noche, la Aurora y el Crepúsculo, un universo alegórico y simbólico impregnado con sabiduría por dos actrices, dos caminos impulsados por el viento del desierto.



Clara(Meryl Streep) y Férula(Glenn Close), lo sagrado y lo profano, se unen reflejando un mapa de contrastes, una topografía visualizada en los rostros que penetran en el espectador. Se trata de dos parajes, dos caminos, Clara es luz floral, Férula es el paraje de soledad del anacoreta, dos escenarios visualizados en los rostros de las bellas actrices, dos lugares representados en el mapa abulense. Desde la separación entre el blanco y el negro, entre la suavidad y la aspereza, lo carnal se enfrenta a lo espiritual, los peinados y el vestuario amplían la climatización de los rostros de las damas iluminadas por la Noche, por el Otro Mundo.



Ambas actrices se encontrarán en Evening, de L. Koltai, coincidirán nuevamente con la magistral e inmensa Vanessa Redgrave, actrices de raza que almacenan registros para montar una galería de retratos de un palacio renacentista. Yuxtaposición de imágenes femeninas, conciliación de mundos.

Glenn mira a Meryl llevarse los premios. Enigma, es la llama del hielo.

La Primavera sagrada está preparada para Flora, para Meryl y Glenn, para reconocernos en ellas. El aire y los elementos forman parte del proceso creativo de las dos actrices, los sentimientos, las pasiones, angustias y aspiraciones, se intercomunican en las dos actrices para unirse en el almacén emocional del espectador, fascinado por el legado de dos mitos, polimorfos y armónicos, que representan la celebración de una renovada mitología femenina. ÂżNos defienden las actrices-heroínas de los prejuicios? ÂżLos personajes femeninos elevan el valor de las mujeres?



Floralia es la fiesta de Meryl y Glenn; la tensión alimentada por la textura visual de los colores, furia y bálsamo, se define en la alegoría cotidiana creada por ellas. Ambas damas completan la significación iconológica del siglo XXI. Ambas se acoplan, como lo sagrado y lo profano, sensoriales heroínas que, como en las pinturas alegóricas, marcan con abundante intuición la imaginación, un poder de evocación y de significación simbólica registrada en los ojos, peldaños que dan forma a sublimes personajes.

Como las primeras flores, el idealismo de Glenn y Meryl lleva a la Verdad y a la pureza. Relacionando los paisajes y mapas de ambas actrices, encontraremos los vientos cambiantes del culto a la Belleza.

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