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EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

La cornucopia fluvial de Virginia Woolf

El cuerno de la ninfa Amaltea amamantó a Zeus, las flores y los frutos inundan el femenino cuerno de la abundancia de Virginia Woolf.

 

La cornucopia de Virginia representa la Abundancia, canaliza la Paz que une la tierra con las damas libres, la cornucopia traduce el otoño con los frutos florales de La Primavera inicial. Como Atributo de Ceres, corona a la Condesa de Chinchón en las pinturas de Goya y de Manuel Aznar, ambas geniales imágenes alegóricas.

Tanto Ripa como Ovidio, inundan los textos y los emblemas con la cornucopia de Virginia que, convertida en alegoría de la Fortuna, es el eje de jardines y de mensajes alegóricos desde el Sueño de Polifilo.

 

El Cuerno, repleto de determinadas frutas y de flores selectas, define el manto otoñal para alterar la isla de Céfiro; Virginia ondea el viento para fertilizar los árboles del Edén, la escritora se convierte en la alegoría del Aire, en Tempestad, en Próspero, en fuerza viva del altar de la Paz, del Ara Pacis Agustae.

 

 

Entre los elementos cósmicos mezclados, la tierra y el agua conforman la cornucopia fluvial de Virginia, ubicada junto a la isla de Céfiro.
Humus, tierra, para los Fasti de Virginia, la guardiana del gabinete de las cornucopias que, ante la alegoría de los cuatro continentes, define el pensamiento mítico de las fuerzas de la Naturaleza.

 

Aire y Soledad, Agua y barcos, sublime alegoría de la Caverna ampliada por Virginia en Orlando, en sus ventanas de luz neoplatónica.

 

Espacios de luz y oscuridad reflejados en los jardines ingleses, amados recodos de Virginia, estampas del concepto de belleza de los jardines italianos engendrados por Caus.

 

¿Conoceremos los vínculos entre la escritora y Salomón de Caus?

 

La Cámara secreta, con su ventana abierta, está dominada por la Naturaleza, por la Mujer. Los pájaros artificiales de Caus, como estatuas vivas, atormentan a la escritora vestida de Ofelia.

 

La copa sagrada y Virginia, agazapada, entre el campanil y la cripta, experimentan la sacralidad de la Naturaleza.

 

Mientras, Virginia con la cascada y la luz de gas de la madre tumbada, dama abandonada al parto sacralizado por la Madre Tierra, descubre el Laberinto.

 

En la película Las Horas, Meryl Streep porta la cornucopia de Ofelia-Virginia. Las Horas de Virginia unen la ventana interiorizada con la cornucopia para definir la ventana-cuadro, para demostrar el encuentro del sueño femenino con la Naturaleza.

 

 

La mujer-ventana se une a la cómoda con espejo, al Tocador con flores convertido en cuna-cornucopia que une el aire con el hielo purificador.
Virginia sube y baja, como el aire-visión, inunda de agua floral la cornucopia, un reclamo de la imaginación, un trayecto maternal presente en la Isla de Céfiro.

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